¿La democracia mató a Sócrates?

 

Releyendo a Platón. Diálogos. Apología

No creo mentir cuando digo que vivimos en un período donde se ha puesto muy en tela de juicio la democracia. Dando por entendido, cosa bastante problemática, que se ha quedado atrás, como dirían ahora ‘se ha pasado de moda’. Vemos en ciertas ocasiones a políticos con gran verborrea llenándose la boca diciendo cosas como «esto no es una democracia, la verdadera democracia era la ateniense». Pues bien, en muchas ocasiones me han preguntado, y seguro que os habéis preguntado, amigos lectores, para qué sirve la filosofía. En este ejemplo tenemos una gran oportunidad de responder a ello; ¿quién mejor que un filósofo para hablar de la filosofía en Grecia y lo que ello conlleva, como, por ejemplo, la democracia?

            Antes de comenzar esta disertación quería comentar, muy por encima, que, como he dicho, vivimos en una época convulsa donde la sociedad tiende a derrocar, quizá alguien dirá a evolucionar, cosa posible pero que podría ser tema a debatir sin atisbo de duda, ciertos movimientos político-sociales que se han venido dando en la anterioridad. No comentaré si mi opinión sobre esto es buena o mala, simplemente, como filósofo, sí que debo exponer que para ello, para estos cambios mencionados que se están realizando, es necesario conocer, leer y aprender lo máximo posible. Esto lo digo para juntarlo con lo primero que he mencionado, veo un gran problema, en el que, por ejemplo, hacemos un llamamiento a la democracia ateniense sin saber sobre ella -al igual que hablamos de Comunismo o de la segunda Guerra Mundial sin haber leído un libro de Karl Marx, sin haber leído absolutamente nada sobre Stefan Zweig o sobre Ortega y Gasset-. La supuesta verdad contemporánea se encuentra en Twitter, en Instagram o incluso en algún video de YouTube que me ha pasado un amigo. Esto es lo que vengo a reivindicar, a saber: para conocer sobre un tema, hay que leer y estudiar mucho sobre ello, la verdad no se encuentra en 140 caracteres o en un video de diez minutos.

            Sin meterme mucho más en ese tema, vengo a intentar exponer, a través de Platón, una de las muertes más conocidas de la historia de la filosofía, la muerte de Sócrates. Dejando una duda en el aire, dado que he oído decir en diversas ocasiones que “la democracia mató a Sócrates”, que es la siguiente, a saber: ¿realmente fue la democracia tan mala y la que quería la muerte del sabio o fue otra cosa?

            Me gustaría contar algo sobre la vida de Sócrates y Platón, entre otros, además de dar unas cuantas razones más por las que opino que no fue la democracia la que mató al sabio, sino más bien él mismo y así mismo (no hace falta indagar mucho para ver que, por ejemplo, incluso Friedrich Nietzsche dice en el Crepúsculo de los ídolos, a saber: «Sócrates quería morir; no fue Atenas, fue él mismo quien se dio la cicuta. Sócrates no es el médico -la muerte es el único médico- Sócrates no ha hecho más que estar enfermo mucho tiempo»). Pero dado la extensión de la publicación he considerado oportuno no hacerlo y, cómo no, dejarlo para otra futura exposición.

            No puedo pasar la ocasión sin comentar que, por muy trabajado que esté un texto, no pueden dejar de leer el Diálogo completo de Platón, les aseguro que es una auténtica maravilla. Aquí se lo dejo.

            Sin más dilación, lo que a continuación leerán será un resumen, según mi punto de vista bastante minucioso, del diálogo platónico de la Apología de Sócrates. Si, después de leerlo, quieren aportar cualquier saber sobre esto o quieren dar alguna opinión, les insto buenamente a que lo hagan en los comentarios. Será un placer para mí poder leerlo y saber así que por lo menos han leído esto y, aunque crean que no, ya sepan más sobre la democracia ateniense.

Este enlace que dejo aquí es el pdf. del artículo: Guillermo Colina, Apología de Sócrates

LECTURA DE APROXIMADAMENTE 35’

[Para una mayor comprensión de este Diálogo, abogo por la lectura de estos otros: Critón, Hipias Mayor, Gorgias y Eutifrón].

4 Comentarios
  1. Pablo Moral Pérez 9 meses

    Muy buenas compañero Guillermo, un auténtico placer leerte por aquí por primera vez. Un estupendo trabajo, muy bien documentado, como dices, para saber de un tema realmente no vale con 140 caracteres o un vídeo de 10 minutos, pero también muy bien narrado, da gusto leerte amigo. Tu prosa, me parece, sólo palidece al lado de los mayores maestros como el propio Sócrates o Platón, de quienes debo confesar que he disfrutado sobremanera leer en el diálogo (a Platón al menos, a Sócrates como indicas no podemos saber con exactitud si realmente el fue como se relata) ya ni si quiera por el contenido, sino por el mero placer de deleitarme con el portentoso despliegue dialéctico de estos animales. Desde luego, con demostraciones de oratoria tales, no sorprende tanto que Sócrates recibiera acusaciones de sofista. Maestro de las palabras sin duda es.

    Sobre el tema del artículo, a saberse, «¿mató la democracia a Sócrates?» yo no tengo mucho más que añadir a lo que ya comentas. Ole el par que le echa el amigo Sócrates (asumiendo que esta versión de los hechos sea verídica) de elegir morir antes que renunciar a sus principios y no temer a lo que no conoce aunque sea la misma muerte. Desde luego, eso es digno de respeto. Por otro lado, tampoco eximiría a Atenas de su porción de culpa, como comentas, esta estaba envuelta en un halo de decadencia en la época, y como el propio Sócrates denuncia no se estaba juzgando con genuina justicia sino con emociones, convicciones personales y jueguecitos de suplicar o seguir ciertas normas no escritas para salvarse de la condena. Más que si la democracia mató a Sócrates, yo pienso que la pregunta debería ser si el sistema judicial que mató a Sócrates hacía verdadera justicia o no.

    Para concluir, no puedo irme sin sumarme a tu reivindicación sobre el conocimiento real sobre un tema, en profundidad, frente a un par de vagas nociones. Hasta el propio Sócrates vivió reivindicando esto, y parece que le llevó a la muerte. Esperemos que no nos ocurra igual a nosotros compañero jajaja. Por lo pronto, este es un tema que ya ha surgido en varias publicaciones del Efecto Medici, y me alegro de que se siga reivindicando por nuestra parte. Y es que está bien coger nociones básicas de distintos temas, para estar informado y tener un mínimo de conciencia crítica con ello para que no te vendan la moto tan fácil, pero lo que no puede ser es el egocentrismo de dárselas de experto en la materia por haber leído unos pocos tweets o haber visto un par de vídeos sobre ello, y pretender dar lecciones sobre ello contribuyendo a banalizar el debate y diseminar opiniones imprecisas, o directamente incorrectas, o, peor aún, cerrarse en banda y ya no admitir más puntos de vista al respecto. Un poco más de humildad, señores, por favor.

    Para cerrar parafraseando al buen Sócrates, si bien yo seguramente no soy un sabio en apenas ninguna materia, ya soy más sabio que muchos de ustedes en tener la humildad de admitir que no lo soy. Un saludo.

    • Autor
      Guillermo Colina Morales 9 meses

      Querido Pablo; antes de nada pedir disculpas por la tardanza en contestar.

      Gracias por tus palabras de elogio hacia mi prosa, pero he de quedarme solo con las alabanzas que realizas a Platón y a Sócrates dado que, como bien dices, son unos animales, unos animales con una dialéctica fuera de lo común, no cabe duda.

      Me gusta la aportación que realizas en el segundo párrafo de tu comentario al trabajo. No niego que la democracia de Atenas, por aquel entonces, estaba en un período crítico, de crisis sistemática. Una crisis que, como podemos observar, trataba de seguir unas pautas para enjuiciar, digamos que, poco convincentes. Aún así, es un claro ejemplo de cuánto se ha evolucionado respecto de la antigua democracia.

      Y, bueno, respecto el último párrafo no puedo estar más de acuerdo. No sabemos hasta qué punto una afirmación rotunda puede tener consecuencias o puede llegar a abarcar. Ahora, en periodo post electoral, lo hemos visto continuamente. Unos llaman X a otros y estos otros llaman Y a los unos (sin saber unos qué es X y sin saber otros qué es Y).

      Un placer ver tu comentario a mi artículo, amigo. Espero que te haya servido para aprender un poco más sobre el tema del que se habla. Un cordial saludo.

  2. Carlos Martínez García 9 meses

    Amigo y compañero Guille, como ya he tenido oportunidad de decirte, este es un magnífico artículo. Principalmente, lo es por varios factores, que especificaré más adelante. Por el momento, podríamos vivir tranquilos con una única idea: ¡qué necesaria era la filosofía en esta página! Como tú mismo dices, todavía nos faltaba esta disciplina —que es más que ciencia—; nadie lo duda. Por fin, llegó la filosofía aquí —mis parcos artículos, efecto de mi corto pensamiento, son vanidades—, por lo que es obligado decir algo, antes que nada: Gracias, no solo por tu primer artículo, sino por ser filósofo —¿estudioso de la filosofía?—.

    Por lo demás, según creo, me parece que la calidad de tu artículo reside, en especial, en la minuciosidad con que redactas y colocas las citas en el cuerpo textual, es decir, en definitiva, en todas las veces en que has repasado y releído el texto; la lectura está trabajada, y eso se refleja en la destreza con que manejas el libro (no es necesario haberte visto trabajar para saberlo; ¿dónde queda el empirismo?). Asimismo, a mi parecer, tu texto expira inspiración —¡qué paradoja!— y, en especial, satisfacción personal por haberlo redactado. Normalmente me percato de estas cosas, así que permíteme afirmar lo siguiente: redactaste el texto con mucho cariño por la filosofía.

    Finalmente, me gustaría finiquitar este breve comentario con una referencia al propio contenido del artículo. La siguiente cita —cierre de la obra— es, sin lugar a dudas, mi favorita, entre todas las que reproduces en el texto:

    «Sin embargo, les pido una sola cosa. Cuando mis hijos sean mayores, atenienses, castigadlos causándoles las mismas molestias que yo a vosotros, si os parece que se preocupan del dinero o de otra cosa cualquiera antes que de la virtud, y si creen que son algo sin serlo, reprochadles, como yo a vosotros, que no se preocupan de lo que es necesario y que creen ser algo sin ser dignos de nada. Si hacéis esto, mis hijos y yo habremos recibido un justo pago de vosotros. Pero es ya hora de marcharnos, yo a morir y vosotros a vivir. Quién de nosotros se dirige a una situación mejor es algo oculto para todos, excepto para el dios.» (Platón: «Apología de Sócrates», p. 186)

    Especialmente, el final me causa mucha reflexión: el tópico del hombre que se muestra impertérrito ante la muerte (como comentas, porque, siendo hombre de bien, cree no poder ser dañado por el mal) está omnipresente en toda la literatura. ¿Es este fragmento cierta máscara de la tendencia estoica, que después, en la Edad Media, aflorará con mayor fuerza? Ahí queda mi pregunta.

    Gracias, de nuevo, por abrirnos los ojos ante estos magníficos fragmentos y —cómo no— por tus acertados comentarios.

    • Autor
      Guillermo Colina Morales 9 meses

      Querido Carlos; no podré decir que me alegre ver un comentario tuyo siempre que sea menospreciándote a ti mismo tu trabajo. No quise en ningún momento infravalorar los artículos que tengan detalles filosóficos y, como he visto, la mayoría de este estilo son tuyos. Por ende solo quería mencionar que hacía falta alguien que se dedicase a escribir sobre la filosofía de manera más «continua» o de manera más «detallada». Pero tus artículos de filosofía no tienen absolutamente nada que envidiar al mío, y a los que haré posteriormente.

      Dicho esto, ahora sí, es un placer saber tu ahínco en la lectura de mi artículo. Mencionar que quien estudia filosofia, por lo menos desde mi punto de vista, no es filósofo. Otra definición de filósofo tengo yo que bien podría ser tema de otro artículo. Dejémoslo en aquél que busca la verdad. Ya veremos más adelante a qué me refiero.

      El segundo párrafo es casi completamente un elogio hacia mi persona y mi escritura y, como dije a Pablo, me gusta que gente tan docta diga ese estilo de cosas (porque siempre hay que recordar no solo qué dicen, sino quién), pero debo volver a decir que yo solo soy un intermediario entre la exquisita escritura de Platón y el propio lector. Aún así, muchas gracias. El empirismo diría yo que queda en el propio resultado del trabajo, no hace falta que me veas trabajar para saber que mi disertación está muy conseguida siempre y cuando puedas ver que el artículo lo esté, esto es, que está empíricamente.

      Respecto de la parte que señalas del texto, he de decir que entra dentro de mis favoritas también. A mí parecer, Sócrates, acaba de manera magistral. Como no podría ser de otro modo para un ‘magistrado’/maestro. Ante la pregunta de los estoicos, podría ser digno de un estudio más minucioso. Podría ser que en el estoicismo haya rasgos socráticos, en tanto que Zenón de Citio, al perderse y malvivir por Atenas, conoce un librero que le ofrece un libro de Jenofonte, llamado El Banquete, donde Sócrates y Antístenes están enfadados. Tras ello lo que hace es buscar «gente así», es decir, como la del libro, y encuentra a Crates el cínico. Y bueno, esta historia sigue pero no vamos a alargarlo mucho más. Pero sí, podría ser que en el estoicismo se encuentren rasgos socráticos, desde mi punto de vista.

      Poco más que decirte, amigo. Gracias por leer el artículo y por dejar tu aportación. Se está cocinando uno que sé que estás esperando con entusiasmo, y no es otro que un comentario sobre El Gorgias de Platón. Un cordial saludo, Carlos.

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