Manual de la victoria, manual de la derrota

 

La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas…

Tú con tu poder, dividiste el mar y aplastaste las cabezas de monstruos marinos

Rompiste las cabezas de Leviatán y lo diste por comida a las tortugas de mar…

* * *

 

 

Cuenta la leyenda Bíblica, que en su estado primigenio, la Tierra estaba gobernada por los principios del Caos, inherte, y falta de vida. Que Dios fue quien derrotó a estas fuerzas del Caos.

Que una vez derrotadas, fue posible construir la vida, lo que es bueno, la luz.

Del mismo modo, ya sea en las leyendas nórdicas, en la mitología clásica greco-romana, la egipcia, la sumeria, o prácticamente cualquier otra, encontramos que el mundo estaba regido por titanes, y por las fuerzas caóticas de la destrucción, antes del proyecto vital.

Reflexiones de cientos de lugares, pulidas a lo largo de miles de años, llegando a una conclusión similar:

Si no trabajamos para proteger la vida, estas fuerzas tratarán de armar la reconquista.

Si bien lo óptimo sería que esto sucediera en miles de millones de años, estas metáforas, que bien explican lo que parece ser un principio universal, se aplican en nuestro día a día. Y es que, querido lector/a , hemos avanzado, mucho, y con esto hay peligros que no podemos obviar.

Este artículo está escrito para mis familiares y amigos, así como para cualquier otra persona a quien le pudiera interesar. Lo escribo ya que, a diferencia de otros que dicen que no podrían dormir bajo ciertas circunstancias cuando esto es mentira, yo tengo problemas serios de conciliación del sueño si no he transmitido algo que creo una obligación moral comunicar. (Sirva de algo al resto o no)

 

Si hubiéramos dicho a un miembro de la población menos pudiente económicamente, que algún día su sector tendría acceso a la educación, a la sanidad, a la comida abundante, al transporte, a la ropa, a un techo, a un hogar para la familia en el que vivir en paz con policía en las calles, a aparatos que permiten la comunicación con alguien en otro continente, o la posibilidad de acceder una red de conocimiento mundial y gigantesca, nos habría mirado como si estuviéramos totalmente locos.

Y nos habría mirado como si estuviéramos locos hasta no hace ni 60 años en España, como mi abuela ha tenido en menester, explicarme siempre.

Vivimos en una sociedad fantástica, de una riqueza desconocida hasta ahora, y necesitamos asegurarnos de que esa riqueza es real, y no un espejismo, o un truco de magia barato y momentáneo hecho por políticos con chisteras de amplio fondo.

Me siento a escribir en estos atareados días, no porque me sobre el tiempo, sino porque siento, como decía, que es una obligación moral para mí, advertir de lo que muchos estamos viendo aproximarse.

 

¿Qué está pasando?

 

Qué te voy a contar… un virus que aparece en un mercado chino con malas condiciones sanitarias…una expansión global, una pandemia, cuarentenas, nervios, tensión, aburrimiento. Todo eso ya lo sabéis, ahora.

Vamos a investigar qué más hay tras la cortina de los medios, y tras el discurso de los charlatanes.

Y digo charlatanes porque son los mismos que hacían que, a los que nos gusta aquello de la prensa internacional y los podcasts de expertos,  nos miraran como si fuéramos unos trastocados mentales estresados hace dos semanas, cuando advertíamos a nuestros allegados de que se preparasen, porque en una semana iba a cambiar el país, y quizás el mundo.

¿Cómo va a pasar eso? Decían.

¿No ves que hay manifestaciones? ¿Actos políticos? ¿Que ninguna autoridad habla de ello?

Y claro que lo veíamos, y lejos de relajarnos, lo que nos causaba era mayor preocupación, y sobre todo, repulsa hacia tanto sinvergüenza que tenemos el infortunio de ver con la mentira y la incompetencia disfrazada de preparación como profesión.

Es francamente asqueroso, ver cómo estas viles ratas ahora han cambiado de discurso, cómo pretenden hacerse los sensatos, cómo gustan de insultar a la inteligencia de la gente. Aquí se engloban médicos influencers, políticos de todos los partidos, responsables de sanidad, periodistas, presentadores… un largo y deleznable etcétera.

Lo peor, amig@, es que aún hay mucho que no cuentan, y con el fin de aportar mi granito de arena, voy a intentar hacer lo contrario, de la manera más resumida y accesible posible. No es mi intención que este sea un artículo con tecnicismos económicos -ese ya llegará- pero obviamente, repasaremos algunos totalmente necesarios para ver la realidad.

 

Lo que está pasando, no es «temporal», es un colapso del sistema.

 

(Inception, Hans Zimmer, Dream is collapsing)

Detén el miedo, la ansiedad, el pánico. Es natural sentirlo, pero de nada sirve dejar que corra libre, lo importante es asimilar esto, para poder ponernos en marcha cuanto antes. Lo que estamos viviendo, es un intenso proceso de cambio, y en tal proceso, lo primordial es la asimilación, la aceptación, y el movimiento a la acción.

La situación completa y real, es que los mercados financieros están desplomándose, el pánico corre por Wall Street, los Bancos Centrales no saben qué hacer, estamos ante escenario 2008, o peor.

Si algo ha causado el virus, es tirar del telón, enseñarnos qué había bajo las aguas. Este es el esquema:

 

I.

Los países han implementado estados de bienestar, que desgraciadamente, desde hace décadas no se sustentan en una base totalmente sólida, salen a pérdidas, y tenemos que pedir dinero prestado bajo la mesa a diario. Al igual que muchas empresas.

 

II.

Los Bancos Centrales, encargados de «imprimir el dinero», desde 2008 han estado regalándolo. Esto significa que el coste de pedir dinero prestado (tipo de interés), es bajísimo (barato), y por ende, si lo juntamos con el punto I, nos encontramos una cosa: deuda. Deuda masiva, y de mala calidad.

 

 

elEconomista -> El mercado de deuda corporativa es una bomba de relojería. (18 de Febrero 2020)

 

Como mi compañero @pablomp, explicó en su totalmente recomendable artículo «Fin de las vacas gordas» (ojo, Marzo de 2019), la deuda mundial alcanza el 300% del PIB, y prácticamente todos los estados europeos y americanos están en altos niveles de endeudamiento.

Básicamente, esta deuda, está haciendo de parche para muchos problemas estructurales, tapando ineficiencias y errores por doquier. No es que estemos comprando pisos en Benidorm como en 2006, afortunadamente, ahora la mayor parte de la deuda corporativa cuenta como inversión, de la que algún día se espera un retorno. (Aunque la deuda de los estados sí es de gasto corriente en su mayoría, de la que entra y puf, desapareció)

 

III.

En medio de todo esto, aparece el pequeño Covid-19, volando todo por los aires. Ha paralizado la economía mundial, las empresas no pueden pagar ni a sus empleados, ni a sus proveedores, ni a sus bancos, el desastre es palpable, quiebra.

Esto está causando una debacle en una economía mega endeudada y sin reservas como la nuestra.

Va a causar un parón sin precedentes en tiempos fuera de guerra, y el verdadero peligro, es que al reabrir la economía, los problemas de fondo van a quedar expuestos, en ningún caso se va a volver rápidamente a donde estábamos. El que diga lo contrario o es un ignorante, o miente, y miente muy descaradamente.

Toda la ingenua y absurda teoría económica universitaria generalizada, el Keynesianismo, está quedando en ridículo más aún de como lo había hecho hasta ahora, y si no quitamos del medio a estos inútiles que se amparan en ella, pronto la situación será mucho peor.

 

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El petróleo pasa de 80$ a 25$ por el duelo de Rusia y Arabia Saudí + La caída de la demanda

 

Pongo un ejemplo:

En clase nos han explicado una y otra vez, el temario del iluminado Blanchaard, economista por antonomasia junto con Taylor y Krugman.

Estos portentos de la economía, viven primero de la venta de la teoría en los libros. También de haber estudiado modelos con parámetros ficticios, que en la mayoría de los casos apenas representan o funcionan en la economía real.

 

Dentro de ellos uno de los argumentos, es que, si se abarata el coste de pedir dinero prestado (bajar el tipo de interés siendo el BCE o la FED), de repente todas las empresas se ponen a pedir dinero, acceden al crédito, y el «chute de cafeína» impulsa la economía.

Este argumento, en parte cierto, utilizado como panacea es tan absurdo como ingenuo, sólo podía salir de académicos que no han tenido por fortuna jamás la responsabilidad de estar al cargo de un negocio, o de poner un pie en la empresa privada.

Es en tres cuartas la estrategia que se utilizó en la República de Weimar, en la Alemania de Hitler, en la Venezuela de Chávez y Maduro…poner mucho dinero en circulación, el coste de pedirlo prestado se abarata (por la mayor oferta) y las empresas gozan de liquidez..¡todo solucionado! ¿no?

Como bien le dijo Daniel Lacalle a Pablo Iglesias cuando éste la defendía como maniobra para exportar más: «si la devaluación fuera la clave de las exportaciones, Zimbabwe sería el rey del comercio mundial».

 

En 2008, quisieron paliar la crisis de este modo, y prometieron que en 2010 subirían de nuevo el coste de pedir dinero (tipo de interés), ya que si no, se llenaría el mercado de deuda basura.

Esto sucede porque se abren las puertas, y se reducen las barreras entre el prestatario solvente (al que en libertad  se le daría un tipo de interés bajo), y el prestatario arriesgado, o basura. (Al que se le debería de dar un tipo de interés alto, complicándole la vida)

Por mucho que dijeran que subirían los tipos, esta tira de traidores y embusteros, nunca más fueron capaces de volver a subirlos desde entonces, la economía se había vuelto adicta y dependiente. Habían dado un puntapié al problema, sin más, como pretenden hacer ahora con los planes de estímulo.

 

 

Desplome del Ibex 35

 

Bajaron los tipos, empezó a pedir dinero prestado hasta el apuntador, estados primero. Se disparó la deuda (ver España), se dispararon los préstamos a empresas insolventes, la economía se volvió totalmente adicta al «chute de cafeína» y el mercado se ha inundado de bonos basura, prácticamente igual que en 2007, antes del estallido.

Según la teoría de los ilustrados portentos, bajar de nuevo los tipos e introducir más capital al mercado, según predecían sus modelos, debería haber rescatado Wall Street. ¿No? Te pongo en situación de la profundidad de su error.

 

Cuando se empieza a beber café, el efecto es estimulante, sí, pero …

¿Qué pasa tras un tiempo?

 

Madrid, domingo de madrugada, leo en internet que la Fed ha sacado su gran y última arma, («El Bazuca», lo llamaban) bajar los tipos a CERO, e inyectar 700.000 millones. La gente se pone histérica por ver la medida tan pronto en acción, ¿tan mal están las cosas?

Entro en las cotizaciones de futuros, ya que los mercados están cerrados. Los futuros deberían estar en verde, las bolsas deberían abrir en verde mañana, tras semejante impulso de la FED, y  según los profesores.

Vemos…los futuros, ni creciendo, ni neutrales, sino en pérdidas y bajadas. ¡Saltan los mecanismos antipánico en Wall Street!

 

Me froto los ojos, no me engaña la vista. Ni «El Bazuca» ha servido.

Abre el Ibex 35, caídas de más del 10%, en pocos días el mayor indicador español ha perdido la mitad de su valor bursátil. Lo mismo se desata en todo el mundo. Pánico.

¿Qué diablos han hecho estos Keynesianos?  Pues darle más droga a un yonki, y esperar que eche a correr tan saludable.

En pocas palabras, lo necesario sería quitarle la droga a la economía, esas inyecciones de capital, devolverle la salud y sanear las cuentas y balances. Esos tipos de interés bajos, han hecho justo lo contrario, con terribles consecuencias, más las que vienen. No saben qué hacer llegado a este punto, toda la retórica de la economía Keynesiana está en desplome.

 

elEconomista-> Los bancos centrales no controlan el pánico

 

Enciendo la televisión dos días después, entrevistan a más economistas Keynesianos. Sólo uno de la corriente opuesta, la Austríaca -el profesor Rallo- pone algo de cordura y sensatez, le ignoran.

Pone cordura porque estos señores en estado neurótico de negación, aún quieren ahondar en la misma dirección.

Sé que realmente no he explicado gran cosa, sé que me dejo mil tecnicismos por el camino y mil explicaciones, pero lo que quiero es dar una idea real de lo que está pasando, y de lo que necesitamos interiorizar para que no nos pille ignorantes.

 

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(La prima de riesgo vuelve a dispararse)

Seguramente el BCE no tardará en plagiar la estrategia, y le dará igual que no haya funcionado en EEUU, porque no pueden llevar la contra al dogma incuestionable.

Hoy Pedro Sánchez, Doctor en Economía Keynesiana,  anuncia básicamente el plan E 2.0, movilizarán, dice, la barbaridad de 200.000 millones a la economía para rescatarla, más inyecciones, más droga. Utilizarán la mayor parte de esa cantidad como aval para que las empresas se endeuden aún más.

¿Desde cuando tienen que sobrevivir con liquidez? Están nombrando el problema a cada frase, pero se niegan a enfrentarse a él.

Más crédito, ilusiones.

Este no es un problema de liquidez, sino de excesos, excesos por todos los lados. Abundancia de dinero en circulación, abundancia de mediocridad, falta de innovación y desarrollo, déficit de productividad (déficit, no falta de productividad), exceso de farfulla y falta de solvencia, de preparación laboral, y exceso de endeudamiento para paliarlo.

 

El tejido industrial de EEUU se puede ver muy seriamente dañado. Bajadas vertiginosas.

(Comparar 2008, en rojo, con el Covid Crash, en amarillo)

 

Dice, e insiste, que esto es una crisis temporal.

Las mentiras se repiten alta y claramente, igual que en 2008.

 

elEconomista -> El mercado ha explotado, se necesitará mucho más que liquidez para evitar el colapso de la economía mundial. 

AlJazeera->The market crash: is the virus to blame? Or delusional economics?

 

 

Amig@, hagámonos cuanto antes a una idea de lo que viene:

-Paro, mucho paro.

-Salarios más bajos.

-Insolvencia del gobierno, que tendrá que o subir impuestos y recortar gastos por todos lados (Mariano Rajoy 2.0), o bajar los impuestos y recortar gastos por todos lados.

-Expropiaciones en impuestos (escenario 2, que ojalá no se materialice).

-Parón productivo.

Recesión, pura y dura.

 

No es fácil asimilarlo, lo sé, pero déjame que te diga algo:

Hay esperanza, mucha, y vienen muchísimas oportunidades para quien quiera aprovecharlas.

Podemos derrotar a este «leviatán», podemos vencer a este enemigo, y salir mucho mejor que antes, pero esto solo sucederá si nos mantenemos unidos, si luchamos por lo que merece la pena y tomamos las medidas adecuadas, si trascendemos a los charlatanes y a sus repulsivas mentiras.

Pero, para no luchar desesperadamente contra un enemigo invisible, para no malgastar toda energía pegando palazos al aire, el principio real, el origen de todo esto, ha de ser desvelado, puesto en evidencia, y he aquí donde yo lo encuentro:

Le hemos pedido mucho al mundo, y el mundo no nos impide conseguirlo, pero nos demanda estar a la altura, ser capaces de pagar por ello, más eficientes, productivos, poder pagar por lo que pedimos. Tan pronto como incumplamos esto, no habrá inyección que valga, el leviatán saldrá del mar a cobrar su deuda, de un modo u otro. 

 

En este caso, han sido la economía y un virus.

Hace un siglo, fue la industrialización y el avance científico, nos reclamó responsabilidad, calidad humana. No la teníamos, por lo que dos Guerras Mundiales y una Fría fueron necesarias para saldar la deuda de nuestra incompetencia hasta que aprendimos la lección.

Hoy se trata del desarrollo económico, la solvencia, y la cooperación internacional.

Esta crisis acabará con gravísimos problemas de fondo, o los pospondrá a un escenario peor en el futuro. La deuda tiene que pagarse, y los avances estar respaldados por productividad real, o no habrá progreso posible, ni estado de bienestar, ni trabajo, ni jornadas de 8 horas, ni estabilidad, ni oportunidades. Por el contrario, si ponemos las cosas en orden, nos espera un nuevo horizonte como nunca hemos soñado.

Ahora explicaré por qué.

 

Hay que entender, que si una crisis se desata, es porque hay problemas de fondo que necesitan corrección. Por ende, allá donde radica el problema, está también la solución.

Necesitamos dar un salto cuántico en la productividad, y no, esto no es ni imposible ni requerirá un sacrificio descomunal. Requerirá nuevas aspiraciones, enfoques, metas, y motivaciones.

 

Perseo con la cabeza del monstruo Medusa. Medusa causaba terror, petrificaba a quienes mirasen sus ojos. Perseo, ayudado por Hades, por Hermes (que le dió las sandalias de Hefesto -dios de la innovación-), y por Atenea (diosa de la guerra, la civilización, y la sabiduría) fue guiado hasta derrotarla.

 

 

Manual de la victoria, manual de la derrota

 

Si algo es la solución a un problema, su opuesto será la forma de agrandar el problema aún más. Es por esto que considero que las medidas que se redactan más adelante pueden ofrecer ambas perspectivas. Si se emplean como se indican, medicina y victoria, si se aplica su contrario, veneno y derrota.

Este es el arsenal económico (aunque a priori no cuadre con los prejuicios sobre lo que es»económico»), que he recopilado con el fin de afrontar lo que viene, prevenir mayores dificultades y aprovechar el mayor número de oportunidades. Simplemente he recogido las recomendaciones de expertos, y en ningún caso es de mi autoría nada más que la interpretación.

 

Lo he dividido en dos partes, una para el individuo, y otra para el colectivo (por si alguien quiere otra opinión sobre lo que muchos creemos que debería hacer la economía y el gobierno).

 

Victoria Individual

I.

El primer y mayor arma, es construir la fortaleza mental y espiritual.

La forma que tome esto es profundamente personal, a cada uno le funcionará algo distinto. En mi caso suele ser la laboriosidad y la ambición, los proyectos, la familia, la fe (no diré en Qué o Quién), los amigos, y mis deseos de un mundo mejor, de un futuro apasionante.

Sin establecer esta fortaleza primero, lo demás será imposible.

Confiar en el ser humano, pero en los adecuados.

Los mismos políticos que nos instan a ser irresponsables, hedonistas, despreocupados, a regalar nuestra libertad a cambio de estado, y que ahora te dicen que todo va bien, son los mismos que, o no sabrán estar a la altura, o irán a por los que sí han cumplido.

Olvídate de ellos, de los influencer, del Rey, del Presidente, y de las burocracias. La fuerza empieza y acaba en ti, eres libre y tienes todo el potencial del mundo, no les necesitas, olvídate de su aprobación y forja tu camino al margen de quien no merece tu atención.

Confía en quien te quiere, en aquellas personas a las que de verdad importas, no en miles de seguidores en Instagram que glorifican un esfuerzo inútil, hueco y banal.

Si construyes exitosamente tu templo interior, la fuerza empezará a emanar de dentro, y no de lo que diga el mundo, de si dicen que va bien, mal, o regular. Tú decidirás, y encontrarás en ti la fortaleza para ir a por lo que merece la pena, tus deseos más profundos, los que de verdad impulsan.

 

 

II

Entender y asimilar cuanto antes que una parte del mundo ha cambiado, que el cambio es una constante.

Interiorizar que va a dejar de valer querer ser funcionario y hacer poco o nada. Que va a dejar de valer escuchar un temario anticuado en la universidad y pasar de puntillas por el mundo laboral. Que va a dejar de valer tener un trabajo fijo y apalancado, donde no hace falta mejorarse y aprender, motivarse para renovarse cada cierto tiempo y aprender nuevas habilidades.

Todo eso se ha esfumado, y quien antes lo entienda, antes podrá poner en marcha un plan de renovación, y de preparación para los trabajos que se van a demandar.

 

 

III

No depender del Gobierno tanto como se pueda, ni del dinero público.

Olvidarse cuanto antes de la solvencia del estado, que será más bien poca. Mi compañero @rodrigo hizo hace poco un excelente análisis de cómo las pensiones van a demoler el sistema público. Cuanto más nos ganemos nuestro propio dinero por cuenta propia, sin depender de subvenciones y similares, mejor, mucha más estabilidad y seguridad en los años venideros.

 

IV

Elegir la profesión adecuada si se está empezando, o renovarse si ya se está en activo.

Millones de trabajos se van a crear en este nuevo mundo de la Inteligencia Artificial, del Big Data, del Business Intelligence, del servicio al consumidor, de las ofertas a medida, de la optimización de los recursos, de la energía renovable, de las start ups, del contenido online, de las industrias 4.0…la lista es casi interminable.

Literalmente, va a haber una explosión de oportunidades que capitalizar, precisamente porque para dar el salto al nuevo mundo necesario -más eficiente y productivo- las empresas tienen que corregir ineficiencias y abordar oportunidades desaprovechadas por la falta de información sobre sus datos; aquí la tecnología va a ser clave. Y esta es inclusiva, tremendamente inclusiva.

Vivimos en un momento en el que un grupo de jóvenes con un ordenador y una cámara, podemos competir con CNN, FOX, Disney etc. Son palabras de directivos de estas empresas: «nos estáis matando».  Se ven desbordados por las pérdidas de tráfico que se van a pequeños creadores, y eso no tiene precedentes. Lo mejor es que este ejemplo se puede extrapolar a miles de sectores y profesiones.

Como digo, lo que no va a valer es esperar estar en un sucursal bancaria de un pueblo, mientras la banca online arrasa en ventas. Tampoco va a valer llevar en un puesto 20 años, sin saber utilizar Skype, ni querer aprender, y pretender mantener el trabajo otros 20 años.

Esa es la clave: la innovación y la renovación, el avance de las empresas, la adaptación evolutiva. Encontrar o inventar un trabajo para el futuro, no para el pasado, formarse en él, y que comience la aventura.

Si ya tienes uno, reinvéntate, encuentra el camino adelante, aprende nuevas técnicas que mezclar con tu experiencia, lo cual hará una excelente mezcla. Piensa que de lo contrario, muchos puestos van a desaparecer, y no quieres estar en ellos sin plan B cuando suceda.

Cada trabajo, cada profesión, se transformará en su siguiente versión, y el tiempo que tardemos en adaptarnos es el factor número uno de éxito. Pensemos en dos obreros que trabajaban con caballos hace 100 años.

Aparece el coche y los motores de explosión, sus trabajos empieza a peligrar. Uno empieza a aprender sobre este nuevo avance, se vuelve capaz de desmontar un motor, de repararlo, de producirlo. El otro se queda en los caballos. ¿Qué le pasa a cada uno?

 

 

V

Crear ahorro, protegido en inversiones estables y seguras.

De nuevo, no externalizar los proyectos de ahorro a burócratas irresponsables que creen que el dinero cae del cielo. Tener bajo amparo estos individualmente en su lugar.

Invertir es una locura si no se tiene cierto conocimiento, e incluso cuando se cotiza a la seguridad social se está invirtiendo (forzosamente) en el estado. O se reforma el sistema, o debemos olvidarnos de depender de un estado insolvente, que no nos va a poder pagar jamás, que se queda tus ahorros si tienes la desgracia de morir (a diferencia de los planes privados, que se pasan en herencia), o de salvajes planes especulativos de empresas que llevarán nuestro dinero alrededor del mundo, para Dios sabe qué, a cambio de un 3% de rentabilidad.

Si se es joven, empezar a ahorrar tan pronto como sea posible, por poco que sea. Aprender el inmenso poder del interés compuesto es vital.

Saber un mínimo de finanzas, solo lleva cosa de un mes, es totalmente factible y gratuito a través de internet, y puede salvar tu estabilidad económica, a la vez de prometer un futuro dorado.

 

 

VI

Definir objetivos.

Ser ambiciosos, reducir al mínimo -si no eliminar totalmente-  las redes sociales descontroladas y todas las formas de negocios basadas en secuestrar tiempo del cliente potenciando la vida apática. Las redes sociales están diseñadas por neurobiólogos para que actúen como una droga que libere dopamina y haga perder al usuario la mayor cantidad de tiempo (más tiempo-> más anuncios-> más dinero). Generan depresión según está demostrado. Varios directivos han dimitido y confesado con cargo de conciencia por este aspecto.

Pueden ser muy útiles, desde luego, pero en general lo que hacen es robar tiempo, tiempo precioso. Hacer que los días corran sin más, una locura que impide tener la cabeza clara para pensar en lo importante.

Reconocer la mortalidad, que no viviremos para siempre, que lo que hagamos ahora importa, que el tiempo del que disponemos es precioso y un regalo. No  despreciarlo, cuidarlo como lo que es.

Ten en cuenta que algún día mirarás atrás, ¿qué quieres encontrar cuando lo hagas?.

 

 

VII

Conocer el valor de la amistad, la familia, y la comunidad.

Digan lo que digan los ingenieros sociales, este es el principal activo de una persona. El ser humano es social desde los inicios de su existencia, necesita ser parte de un grupo adecuado al que aportar, con el que pueda sentirse identificado, uno en el que importe su presencia, donde trabajar, y aspirar a algo por encima de su persona, donde luchar por algo superior.

El hedonismo y el nihilismo son virus contrarios a esto, que destruyen al ser humano y le roban su espíritu. Convierten los días y la existencia en un sinsentido, y son el motor de la desesperación y la caída en desgracia. La cura es justo lo contrario: propósito, ambición, valor, comunidad, vivir por un sentido que merezca la pena, dejarse la piel por ello, sea cual sea. Mirar hacia arriba.

De nada sirve trabajar y trabajar con el fin de acumular coches, relojes, o casas. La riqueza material es importante, obviamente, pero debería ser un medio y no un fin.

¿Qué trabajo puedes hacer para aportar a la sociedad?

 

 

VIII

Ser responsables de nuestra parte.

Asumir nuestra parte en la maquinaria general, nos hace a su vez miembros del proyecto de éxito común.

No hace falta la religión para esto, aunque es cierto que este ha sido siempre un mecanismo de valor en muchas culturas. ¿Cómo no voy a cumplir mi destino quedándome quieto? «Qué desgracia sería para los dioses si no soy capaz de estar a la altura» habría pensado un vikingo del siglo X.

Si bien la herramienta de las religiones «proactivas» puede ser totalmente discutible, el principio de fondo funciona a la perfección.

Cuando se cree que no hay ningún motivo por que uno ha sido creado, o llegado a existir, es fácil pensar que tampoco hay un motivo para la vida, y si no hay un motivo, todo lo que hagamos será inútil. Por lo tanto quien piense así preferirá no hacer nada, así nace el nihilismo. Y con esa lógica bien puede valer vivir para gastar los pocos años con vicios y placeres inútiles, que al menos sientan bien. Así nace el hedonismo. La fiesta deja de ser un medio, y se convierte en un fin.

Es algo de lo que han advertido muchos filósofos: no pasa nada por perder la religión, pero buena suerte, pues se vuelve necesario crear nuevos motivos de peso para tener una plaza en la estructura de la relevancia, para asumir las responsabilidades.

Cada vez que alguien pierde la motivación, cada vez que entra en el ciclo vicioso de no tener nada con valor real a lo que aferrarse, destruye su vida, y el mundo pierde un valisísimo aporte. Todos nos necesitamos, imaginemos qué habría sido de nosotros si las grandes personalidades de la historia se hubieran quedado reprimidas en sí mismas.

Del mismo modo, tenemos cada uno una oportunidad y una responsabilidad que cumplir, encontrémosla, y vivamos nuestra aventura.

 

 

IX

Ser capaz de estar a la altura de lo que se quiere pedir, y pedir.

¿Sabes inglés? ¿Puedes comunicarte con clientes distintos en un mundo globalizado? ¿Eres capaz de superarte, de mirar más allá de ti mismo/a? ¿Eres capaz de traer más ingresos para pedir mayor comisión, o te limitas a pedir?

El capitalismo se basa en el altruismo forzado. Hasta que Mercadona no pone los bienes que tú necesitas delante tuya, no ve un euro. Del mismo modo que ocurre en las relaciones laborales. (Algo que ya desarrollaré en Libertad y Economía)

Puede que tu jefe sea un malnacido, puede que te paguen poco, y también puede que tu trabajo actualmente no valga lo que pides, o que simplemente no hayas negociado tu ascenso. Es asombrosa la cantidad de gente que pide sin dar, o que no pide en absoluto esperando a que el estado haga leyes, ¿qué negociación es esa? Somos capaces de mucho más.

Si estás en movimiento, con actividad ambiciosa, no habrá empresa que no te quiera, querrán pagarte muy bien, o tú te irás. Pero nada de esto será posible desde el estancamiento y la apatía, jamás.

Crea valor, desde ti hacia afuera, aporta a los demás, demanda lo mejor para ti y para los tuyos, con la cabeza bien alta, y es un principio universal que el mundo dará de vuelta.

Camina con orgullo hacia ese destino al que aspiras, seguro de poder respaldarlo con el valor real que eres capaz de dar.

 

Victoria colectiva

 

¿Sabías que Thomas Malthus, un científico del siglo XVIII calculó que mucho antes del 2000 habríamos muerto de hambre todos?

Su lógica matemática era muy coherente. Similar a la de muchos apocalípticos climáticos de ahora, o a los que dicen que ciertas coberturas del estado social son imposibles de mantener.

¿Por qué falló Malthus?

No contó con la innovación, ni con los tractores, ni los fertilizantes, ni la medicina, ni tantas otras cosas. Y es que esa es la verdadera esencia de la solución, dejar que la innovación corra libre, no imposibilitar la vida de quien se aventura a grandes aspiraciones con pequeños y humildes comienzos.

¿Te imaginas el mundo de ahora sin smarphones u ordenadores?  ¿O estas cuarentenas sin Amazon? ¿La economía estadounidense sin Microsoft, sin Apple, sin Google, sin HP, o sin Disney?

Pues TODAS empezaron en un garaje.

Si queremos hacer que Malthus se equivoque de nuevo, eliminar la contaminación, que podamos pasar más tiempo con nuestra gente, pasar menos horas en la oficina, mayor seguridad laboral, mejores sueldos y todo el sinfín de deseos, ese es el camino, la innovación libre es lo que hay que pedir, no impuestos ni deuda barata y destructora.

Ese es el peligro de seguir machacando con trabas a los pequeños, a los que podrían cambiar el stato-quo. «Food for thought», como dicen los ingleses.

Qué mas decir, podríamos hacer el artículo mucho más largo, diciendo que el gobierno debe asegurar la solvencia del estado con una mayor productividad y una reducción del gasto, con una reforma de las pensiones… que podríamos pasar a un sistema de cheques sociales para mejorar los servicios universales, que deberían facilitar las reservas de valor estable, que deberían subir los tipos de interés, que deberían hacer gabinetes económicos diversos, dejar de anunciar tasas al avance, y proporcionar estabilidad jurídica

Podríamos hacer eso y mucho más, pero estamos hablando a nivel personal. Ni somos políticos ni hemos asumido esa responsabilidad.

Lo que sí podemos, es percatarnos de la facilidad con la que nos mienten a la cara sobre algo que es por causa mayor, evidente, y recordar que lo han hecho.

¿Qué no harán con cosas más sutiles? ¿Qué gente tenemos al mando? Esas son las preguntas adecuadas.

Ahora muchos de los periodistas que han ocultado el peligro del virus, harán lo mismo con la crisis de la deuda. Se posicionarán como los sensatos, los ciudadanos consternados. Los políticos dirán que no era su responsabilidad, que fue el BCE o vete tú a saber, muchas empresas dirían que no tenían otra opción…pues eso. Tenemos una responsabilidad: la de votar.

Y ojo porque votar no implica votar siempre, a veces, no votar es un voto. A veces no comprar es un voto. A veces cambiar de emisora es un voto.

Eso, sí lo podemos controlar, y mucho.

Quizás, el patadón de estímulos que pretenden dar ahora aplace el problema un tiempo, es igual. Las medidas descritas aquí se podrán aplicar hasta que llegue el momento, incluso con ventaja.

Como ves, amig@, las cartas ya están sobre la mesa.

En este día y en estos momentos, yo tengo una responsabilidad. Tú tienes una responsabilidad. Una llamada que reverbera por las paredes de nuestra realidad, demandando tu acción y ofreciendo increíbles oportunidades a cambio.

¿Qué vas a hacer?

 

 

 

2 Comentarios
  1. Pablo Moral Pérez 4 meses

    Muy buenas, compañero Adrián. Tras finalizar la detenida lectura de estas líneas que hoy nos aportas, ante todo, tengo una cosa que expresar: GRACIAS.

    Gracias por alzar la voz del sentido común en un momento de histeria, pánico, y paranoia injustificada, observable empíricamente con una simple visita al supermercado. Gracias por poner el foco en las SOLUCIONES, no en el maldito problema. Quejarse es fácil, el mundo es de aquellos con el valor no ya sólo de pensar soluciones, sino de ejecutarlas. Pero, sobre todo, gracias por defender, en la parte final, la LIBERTAD, en estos momentos en que la gente está dispuesta a ceder a los más temibles pronósticos orwellianos.

    De verdad, era necesario leer algo así entre la marea de basura virtual que está inundando internet estos días. Es sorprendente lo fácil y rápido que la gente sucumbe al pánico y abandona esa mascarada de racionalidad y cordura que aparentan diariamente en sus redes sociales… GRACIAS Adrián. Gracias también por la mención a mi artículo, por cierto.

    Ya que saco ése tema, con tu permiso, voy a adjuntar aquí para los lectores en los que haya calado en algo tu manual de victoria, otro artículo que publiqué hace algún tiempo, el cuál considero bastante apropiado también en los tiempos que corren estos días (quién iba a decir que me iba a marcar predicciones de futuro dobles):
    https://elefectomedici.es/analisis-cinematografico-ii-la-gran-apuesta/

    Podría comentar muchas cosas más de este acertado artículo que nos has regalado, pero considero, y también creo que este es tu propósito, que lo aquí expuesto es «food for thought» para cada cual. Por lo cuál, ahí lo dejaré. Cada uno que decida cómo va a encarar los tiempos que vienen. Eso sí, que nadie se engañe, esto apenas empieza, lo peor está por venir en el futuro próximo. Quién decida confiar en el Estado para la resolución de todo y quedarse pasivo en su casa viendo Netflix, buena suerte. La vais a necesitar.

    Para todos los demás, para los valientes y los resolutivos, sólo tengo palabras de ánimo y fuerza para vosotros en estos tiempos convulsos. Entre todos, cada cuál poniendo su granito de arena ordenando su propia parcela de la realidad, podemos vencer a estos tiempos. Voy a concluir rescatando una idea que, cómo arduo fan de todo lo que tiene que ver con los superhéroes, ya comenté hace tiempo en otro artículo mío: Las mejores historias de este género, son las que demuestran que, dentro de cada héroe, hombre! Porque, si algo ha demostrado la mejor cara de la humanidad, si algo están demostrando estos días los sanitarios, repartidores, autónomos, agentes de seguridad o científicos, es que no hacen falta superpoderes para hacer cosas extraordinarias 😉

  2. Pablo Moral Pérez 4 meses

    Ah, y por cierto, tengo otra cosa más que añadir sobre este artículo. No he querido que formara parte de mi anterior comentario porque aquel estaba siguiendo un hilo específico en lo que tocaba.

    Tras leer este artículo, va a haber muchos que van a sentir un cierto rechazo, arguyendo que «cae en la autoayuda». No voy a discutir los tecnicismos sobre lo que es autoayuda o lo que no lo es.

    En su lugar, tengo una cosa que plantearos: En estos tiempos que vienen, si no te autoayudas tú mismo, ¿quién va a hacerlo por ti? ¿El Estado? Porque está haciendo un trabajo ejemplar en ese frente. Y no sólo el Estado español, la situación a lo largo del mundo demuestra que, ante las dificultades, la única receta exitosa es la responsabilidad individual, el poder público y colectivo no pasa de un sobresaturado paliativo.

    Yo sé que la autoayuda tiene muchos detractores. Pero aquí se han plantedo algunos consejos de vida con efectividad probada en el 100% de los casos, salidos de expertos en crecimiento personal o incluso filósofos. En estos días de pura infoxicación, basura informativa y charlatanes por doquier, no está de más escuchar a un experto, ¿verdad?

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