¿Debemos creer a la OMS a ojos cerrados? 

 

 

Este pequeño documental de 30 minutos que encontramos en YouTube plantea algunas preguntas serias. Su visionado es muy recomendable, aunque me permito plantear aquí algunas cuestiones,  de cara a ponernos en situación, animar a ver el documental, y reflexionar después de haberlo hecho.

Como muchos sabréis, en los últimos tiempos hemos estado presenciando una campaña de desprestigio al diesel como combustible para nuestros coches. ¿La razón? Sus altos niveles de emisión de NOx (óxidos de nitrógeno) que son perjudiciales para la salud, lo que hace desaconsejable que sean respirados por las personas.

Como consecuencia, los gobiernos, después de muchos años de incentivación de este combustible, han tomado un giro de 180º, y ahora lo gravan con impuestos y limitan la circulación de vehículos que lo utilicen en las ciudades. Esto da lugar a cuantiosas pérdidas. De usuarios que compraron un coche válido y en poco tiempo no pueden utilizar y deben vender por una parte muy pequeña de su valor, y de fabricantes que invirtieron millones en una tecnología que de la noche a la mañana está obsoleta (con su repercusión directa en los trabajadores).

Es un alto precio a pagar, pero cuando la salud de todos está en juego es necesario tomar sacrificios.

¿Pero y si los estudios que motivaron estos sacrificios fuesen erróneos?¿Cuántos de nosotros conocemos de primera mano los métodos que se han seguido para llegar a las conclusiones que afectarán a nuestro día a día de forma directa?

En este punto os animo a que veáis el documental, que plantea estas preguntas y ofrece algunas respuestas.

Una vez lo hayáis hecho (o ya mismo si se prefiere optar por el spoiler), pongámonos ahora en un supuesto: Los estudios de la OMS son erróneos y la cantidad de partículas emitidas por los motores diesel no es tan perjudicial para nuestra salud como nos han hecho creer.

  1. Las consecuencias serían no solo las ya mencionadas pérdidas económicas de fabricantes y usuarios, sino también un enorme impacto medioambiental, debido a la cantidad de coches en buen estado que se han tenido que achatarrar, el coste energético de fabricar otros nuevos para sustituirlos, y las mayores emisiones de CO2 de los coches gasolina vendidos, que de otra forma hubiesen sido diesel (de menor consumo). Todo por haber aceptado como verdad absoluta estudios sin la suficiente base científica, por el hecho de proceder de una organización de renombre como la OMS.

Por supuesto, este documental podría haber sido manipulado, por lo que animo al lector a contrastar con otras fuentes e informaciones. Pero abre el debate de si debemos creer a la ligera todos los datos que a menudo llegan de altos organismos, y de los que no se provee la suficiente información sobre sus métodos de obtención o fiabilidad.

2 Comentarios
  1. Gonzalo Villapalos García 1 año

    Me sorprende que se desconozca la causa de la correlación entre el dióxido de nitrógeno y la mortalidad. A lo mejor es más clara de lo que nos muestran en el documental. Sin embargo, de ser como nos cuentan, sería más prudente considerar el dióxido de nitrógeno como un indicador de otros factores desconocidos que sí son potencialmente peligrosos en lugar de la causa del aumento de la mortalidad, por lo que tampoco parece descabellado tener controlados sus niveles. Aunque por otro lado, tomar medidas específicas que solo reduzcan niveles de dióxido de nitrógeno no implicaría la desaparición de los factores que sí son causa directa de los problemas de salud.

  2. Pablo Moral Pérez 1 año

    Me parece muy acertada la reflexión que sacas a colación en esta publicación. Porque, desde mi perspectiva, ese es precisamente el problema que tiene el enfoque de «empirismo de datos» sobre qué es científicamente verdad:

    La falta, en muchos casos, de suficiente transparencia sobre la metodología usada para recabar e interpretar esa información, o la existencia de sesgos absurdos que no debería haber (vease, en el documental de ejemplo, es sesgar al alza el nivel de NOx obtenido colocando los medidores cerca de un semáforo)

    Supongo que sería deseable desarrollar algún tipo de estándares de calidad, por así decirlo, que regulasen los niveles mínimos de rigor que debe tener un estudio de estas características para que sus datos sean tomados en cuenta con tanta confianza como se hace. Es cierto que siempre se puede investigar de forma propia lo que hay detrás, como en este caso, pero es innecesario y supone un gran coste en tiempo hacerlo con cada estudio de estos. De modo que esta solución la veo más ágil y es mi postura, por ende, frente al debate que planteas.

    Nada más, un abrazo compañero.

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