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Guillermo Colina Morales

Sobre mí:

 

 

Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Apasionado de la lectura y de la continua búsqueda de la verdad.

«Ya veremos, en concreto, cómo después de haber sufrido con sonrojo los filósofos que los hombres de ciencia los desdeñasen echándoles en cara que la filosofía no es una ciencia, hoy nos complace, al menos a mí, ese denuestro, y recogiéndolo en el aire lo devolvemos diciendo: la filosofía no es una ciencia, porque es mucho más». {José Ortega y Gasset. Qué es filosofía. Obras Completas, Alianza Editorial; Revista de Occidente. Lección 3, página 300}.

 

«Para vivir solo es menester ser una bestia o un Dios -dice Aristóteles-. Falta un tercer caso; es necesario ser lo uno y lo otro; ser filósofo». {Friedrich Nietzsche. Cómo se filosofa al martillo. Máxima III}.

 

«El primer paso filosófico en la comprensión del problema del ser consiste en «no contar un mito», es decir, en no determinar el ente en cuanto ente derivándolo de otro ente, como si el ser tuviese el carácter de un posible ente. Toda ontología, por rico y sólidamente articulado que sea el sistema de categorías de que dispone, es en el fondo ciega y contraria a su finalidad más propia si no ha aclarado primero suficientemente el sentido del ser y no ha comprehendido esta aclaración como su tarea fundamental. El Dasein no es tan solo un ente que se presenta entre otros entes. Lo que lo caracteriza ónticamente es que a este ente le va en su ser este mismo ser. La constitución de ser del Dasein implica entonces que el Dasein tiene en su ser una relación de ser con su ser (…) Para la tarea de la interpretación del sentido del ser, el Dasein no es tan solo el ente que debe ser primariamente interrogado, sino que es, además, el ente que en su ser se comporta ya siempre en relación a aquello por lo que en esta pregunta se cuestiona. Pero entonces la pregunta por el ser no es otra cosa que la radicalización de una esencial tendencia de ser que pertenece al Dasein mismo, vale decir, de la comprensión del ser». {Martin Heidegger. Ser y Tiempo. Trotta}.

 

«El poro cuya abertura aprovecha la verdad para deslizarse no es sino la mente de un hombre». {José Ortega y Gasset. Qué es filosofía. Obras Completas, Alianza Editorial; Revista de Occidente. Lección 1, página 283}.

 

«Toda cosa es uno, porque es una cosa, y, a la vez, toda cosa es varios (no uno), porque tiene partes; toda cosa es grande con relación a otras; en suma: toda cosa, por una parte, «es A» y, por otra parte, no lo es; en cambio, «grande» es siempre «grande» y no pequeño, «uno» es siempre «uno» y no varios. Solo a la determinación misma le pertenece en propiedad la determinación. Solo el Eîdos mismo es propiamente». {Felipe Martínez Marzoa. Iniciación a la filosofía. Istmo. Capítulo 3; La teoría de las ideas. Páginas 45-46}.

 

«La gente necesita al cabo una razón social garantizada de capital fuerte. Esta es la personalidad, la voluntad de potencia. La serie innúmera de ceros que forma la masa sigue a la unidad que le da valor. Tras ella se agrupan sus elementos redondos y vacíos». {José Ortega y Gasset. Artículos 1902-1913. Obras Completas, Alianza Editorial; Revista de Occidente. Vida Nueva, 1 de Diciembre de 1902. Página 16}.

 

«El juicio de gusto no es, pues, un juicio de conocimiento; por tanto, no es lógico, sino estético, entendiendo por esto aquél cuya base determinante no puede ser más que subjetiva. Toda relación de las representaciones, incluso la de las sensaciones, puede, empero, ser objetiva (y ella significa entonces lo real de una representación empírica); mas no la relación con el sentimiento de placer y dolor, mediante la cual nada es designado en el objeto, sino que en ella el sujeto siente de qué modo es afectado por la representación. Considerar con la facultad de conocer un edificio regular, conforme a un fin (sea en una especie clara o confusa de representación), es algo completamente distinto de tener la conciencia de esa representación unida a la sensación de satisfacción. La representación en este caso es totalmente referida al sujeto, más aún, al sentimiento de la vida del mismo, bajo el nombre de sentimiento de placer o dolor; lo cual funda una facultad totalmente particular de discernir y de juzgar que no añade nada al conocimiento, sino que se limita a poner la representación dada en el sujeto frente a la facultad total de las representaciones, de la cual el espíritu tiene conciencia en el sentimiento de su estado. Representaciones dadas en un juicio pueden ser empíricas (por lo tanto, estéticas); pero el juicio que recae por medio de ellas es lógico cuando aquéllas, en el juicio, son referidas solo al objeto. Pero, en cambio, aunque las representaciones dadas fueran racionales, si en un juicio son solamente referidas al sujeto (a su sentimiento), este juicio es entonces siempre estético». {Immanuel Kant. Crítica del Juicio. Austral. Primera parte de la Crítica del juicio estético. Página 128}.

 

Proyectos:

 

Filosofía;

 

Filología;

 

Política;

 

Invito a leer:

 

PLATÓN: Gorgias (388 a. C.). J. Calonge Ruiz, E. Acosta Méndez, F. J. Olivieri, J. L. Calvo. Madrid; Editorial Gredos.

 

–: Fedón, Banquete y Fedro (387 a. C.). C. García Gual, M. Martínez Hernández, E. Lledó Íñigo. Madrid; Editorial Gredos.

 

DESCARTES, René: Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas (1641). Vidal Peña. Madrid; Editorial Alfaguara.

 

MARZOA, Felipe Martínez: Iniciación a la filosofía (1974). Madrid; Editorial Istmo.

 

GASSET, José Ortega: ¿Qué es filosofía? (1929). Madrid; Editorial Austral.

 

En Balder desde:

24 octubre 2019

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