¿Es sostenible el sistema de pensiones en España? ¿Podremos cobrar la pensión en el futuro? ¿Cuál es la situación de la Seguridad Social?

ABSTRACT

En el presente artículo pretendo dar una visión cercana de lo que es hoy el sistema público de pensiones, y lo que será mañana en el caso de seguir pretendiendo hacer creer que estamos ante un sistema sostenible y duradero.

 

Los economistas siempre vemos la importancia de no monopolizar nuestro conocimiento, es más, nos vemos en la obligación de compartirlo. Mi intención no es hacer creer que somos seres de luz, habrá algunos que lo harán por soberbia o vanidad; otros tendrán intención en capitalizarlo, en otros términos, obtener rédito de él (totalmente legítimo, ya que es necesario rentabilizar la inversión de, como mínimo, 4 años de universidad); en cambio, yo me centro en aquellos que actúan desinteresadamente sobre el ámbito monetario y con único afán de ofrecer a los lectores una herramienta tan esencial como el conocimiento en la administración de su hogar o en su vida (si lo extrapolamos del término griego), uno de los objetivos de esta plataforma.

Como agentes económicos que somos, con poca potencia de actuación individualmente, pero enorme en conjunto, debemos ser conscientes de las cuestiones económicas que nos atañen tanto para una actuación directa sobre la economía (comprarse una casa) o indirecta como votar (la decisión económica la tomaría el político en nuestro lugar). Y es en esto último dónde se debe ahondar, porque vengo a presentar uno de los temas más desconocidos a nivel general pero sonados y que más se politiza a favor de conseguir votos y poder, LAS PENSIONES.

Las pensiones es una de las mayores estafas que se han perpetrado en la historia de nuestro país, y entendemos como estafa a un acuerdo bajo engaño, omisión o manipulación de la información.  La base de ese engaño es el Pacto de Toledo, o el “pacto del silencio” ya que es de buen juicio llamar a las cosas por su nombre. Y como es comprensible me preguntareis: “Pero Rodrigo, ¿qué es el Pacto de Toledo?

El Pacto de Toledo es un acuerdo político entre los que eran los dos principales partidos políticos del momento, PP y PSOE, donde se comprometían a realizar políticas en consenso para asegurar el futuro de las pensiones, sin utilizarlo como arma política, para así, sacar rédito electoral al corto plazo de una manera demagoga, debido a que las reformas serían en su mayor medida impopulares… Os habréis quedado perplejos porque es el arma arrojadiza básica en el arsenal de un político para realizar un debate, pero eso es consecuencia de no tener políticos honrados.

Estas reformas, también llamadas “reformas paramétricas”, no dejan de ser “quiebras parciales” periódicas cada 5 ó 10 años (por ejemplo, la de 2011 realizada por el gobierno de Zapatero). Viene a significar que las condiciones que te ha prometido el Gobierno para cobrar la pensión no se pueden cumplir y, por ello, realizan una “quita” o restricción de esas condiciones. Un concurso de acreedores de la Seguridad Social al más puro estilo: “te prometí 100 pero solo te puedo pagar 80”.

En el año 2000 el Gobierno bajo el mandato de José M.ª Aznar creó el llamado Fondo de Reserva, o mayormente conocido como “hucha de las pensiones”, partiendo del Pacto de Toledo (1995), para atender las futuras necesidades que pudiera tener la Seguridad Social a causa de desequilibrios entre los ingresos y los gastos. Era financiado a través de los excedentes de los ingresos llegando a alcanzar su máximo en 66.815 millones de euros en 2011 y alcanzando hoy en día un mínimo de 2.150 millones.

Por lo anterior podréis comprender que la situación del Fondo de Reserva, cómo dice el refranero popular es como «el que tiene un tío en Alcalá, ni tiene tío ni tiene ná«.

A partir del año 2012, a raíz de la crisis económica y la caída de las cotizaciones por el aumento del desempleo, descenso de los salarios, aumento del número de pensionistas y cuantía total de éstas… el Gobierno comienza a utilizar el fondo para hacer frente al gasto de las pensiones por el desequilibrio generado.

 

En 2013 en gobierno del Partido Popular realizó una reforma de las pensiones introduciendo el “Factor de Equidad Intergeneracional” que desviaba la relación de las pensiones con el IPC y las regulaba (a la baja) según crecía la esperanza de vida para asegurar (junto con los debidos recortes adicionales en las pensiones) el funcionamiento del sistema público en el futuro. Pero para la aprobación de los presupuestos del 2018 el PP negoció con el PNV revalorizar las pensiones y retrasar la aplicación hasta 2023.

Es decir, de nuevo se utilizaron las pensiones como arma política para garantizar la supervivencia de un partido y el PSOE para sacar rédito electoral criticó la reforma de 2013 hasta la saciedad sin ofrecer una alternativa para solucionar el problema.

Hasta ahora no os he contado nada que no hayáis oído en las tertulias, visto en los telediarios o leído en los periódicos (si todavía se sigue haciendo), por ello, para comprender mejor el peliagudo destino del sistema de pensiones español debemos explicar cómo funciona:

Entendemos nuestro sistema de pensiones como un “sistema de reparto” o “Pay-as-you-go” para los amantes de los términos anglosajones. ¿Qué quiere decir esto? En sencillas palabras, con los salarios de hoy se pagan las pensiones de hoy. El dinero que se te retira cada mes de tu sueldo para la Seguridad Social va destinado a pagar las pensiones de hoy. Ese dinero “desaparece” y aportándolo devengas el derecho a percibir una pensión en el futuro.

Para que este sistema sea sostenible en el momento tiene que existir un equilibrio y éste se puede resumir a partir de lo siguiente: el salario medio multiplicado por el número de trabajadores, multiplicado por la tasa de aportación media a la seguridad social (28,3% excluyendo conceptos como desempleo, que no van destinados a las pensiones) tiene que ser igual o superior a la pensión media por número de jubilados.

Por la definición anterior este sistema depende de tres factores principales:

  • La pirámide poblacional: si el país goza de una pirámide poblacional sana, es decir, una tasa de natalidad elevada y constante que permita que haya más población en condición de trabajar que jubilados.

  • Nivel de empleo: tener un nivel de empleo elevado para que la base de población activa sea efectiva.

  • Los Salarios: Cuanto mayor sean los salarios acompañados de una productividad creciente, mayor será la cotización que se realizará al sistema de la Seguridad Social.

 

Problemas del sistema de reparto. 

El problema de este sistema existe cuando los dos factores poblacionales y de empleo no ofrecen las condiciones óptimas para mantener el equilibrio del sistema, tal y como está ocurriendo ahora.

El perfil demográfico decreciente en España y también generalizado en Europa es una realidad, la generación “Baby-boom” (con una esperanza de vida cada vez mayor) está llamando a las puertas para reclamar sus derechos en una década (si no siguen subiendo la edad de jubilación) y esos derechos estarán soportados por una masa poblacional menor, con una tasa de natalidad cada vez más baja (7,94%, 2018) y una edad media cada vez más tardía de las mujeres para tener su primer hijo (31 años, 2018).

 

Evolución de la pirámide poblacional en España (predicción). Fuente: INE

 

Actualmente la cuantía de un pensionista se sustenta a partir de 2 trabajadores, y siendo ya hoy en día insostenibles, lo preocupante son las previsiones de la OCDE que auguran que esta relación se convertirá en 2050 a 1/1, es decir, el sueldo íntegro de un pensionista lo tendrá que mantener 1 solo trabajador.

Algún iluminado hizo sonar una posibilidad de salvar el sistema mediante la acogida inmigración masiva para solucionar la situación piramidal, pero ignoró:

  •  La capacidad del mercado de absorber a ese incremento de población activa bajo un nivel máximo histórico de empleo del 66% en España.

  •  Que, a estos inmigrantes, no se le podría dar el derecho de cobrar una pensión en el futuro, porque si no, estás agrandando la bola de nieve que se nos viene encima.

  • Aunque con esta inmigración se incrementara la tasa de natalidad, sería insuficiente para la necesidad de duplicar el número de personas en edad de trabajar para el año 2050 a lo largo de los próximos 15 años.

 

 

 

Evolución de trabajadores en activo y pensionistas. Fuente: Libre Mercado.

 

Ahora vamos a entrar en temas más económicos que demográficos y veremos cómo afecta a las personas pasar al “bando pensionista” en su nivel de vida. Para este punto es preciso explicar la Tasa de Reemplazo o Tasa de Sustitución que utilizaremos para el análisis. Esta tasa no es más que el porcentaje del último salario que percibe un jubilado en forma de pensión, por lo tanto, cuanto más alta sea la tasa mejor, porque así es menor el sacrificio monetario que experimenta la persona.

Pues bien, en el último informe sobre las pensiones de la OCDE «Pensions at a Glance 2019» situaba esta tasa en España, bajo términos de un salario medio, del 72,3%.  Podríamos decir que “no es moco de pavo” comparándolo con datos de la media de los países de la Unión Europea (52%) y que países como Francia, Portugal, Alemania o Reino Unido tienen tasas, respectivamente, del 60%, 74,4%, 38,7% y 21,7%… Aunque habría que tener en cuenta diferentes términos como que el sistema público de pensiones de la mayoría de países se sustente junto al privado (de forma tanto obligatoria, como voluntaria) formando un sistema mixto. La relación anterior la podemos apreciar en el siguiente gráfico obtenido del mismo informe.

 

 Tasa de Reemplazo por países. Fuente: OCDE

Mantener la intención de que las pensiones se sustenten íntegramente por el sistema público bajo estas condiciones provocará la irremediable merma de esta tasa y posterior desaparición del sistema tal y como lo conocemos. Retomando el punto anterior: si hoy con dos trabajadores soportando a cada pensionista tenemos una tasa de reemplazo del 72,3% y un déficit de más de 18.000 millones de euros, ¿qué tasa de reemplazo podremos obtener bajo un futuro cierto de 1 trabajador portando a cada pensionista? La respuesta es: un hachazo de enorme magnitud para las pensiones.

En un informe que envió el Gobierno de España presidido por M. Rajoy a la Unión Europea para analizar el sostenimiento futuro de las pensiones se manejaban previsiones -sobre datos optimistas respecto al crecimiento del país- de una tasa de empleo del 73% (siendo la tasa máxima histórica de España del 66%),  y una Tasa de Reemplazo que decrecería hasta situarse por debajo del 50% en el año 2060. Es decir, veremos como nuestros ingresos se verán reducidos a la mitad cuando nos jubilemos a partir de 2050, y eso con las previsiones mas optimistas de la situación en la que se encontrará el país. Como vemos lo tenemos crudo… muy crudo.

 


La guinda la ha puesto Bruselas con el informe que realizó el pasado miércoles la Comisión Europea  sobre la situación de las economías de los Estados miembros. En dicho informe resaltaba su preocupación por la situación de la economía española y saca los colores al Gobierno español (si es que aún les queda algo de vergüenza) por las consecuencias a largo plazo de las medidas que tienen planeado implantar.

Bruselas insta al Gobierno que ante «cualquier medida nueva solo se tome después de una evaluación cuidadosa de su impacto potencial y que se conserven los logros de las reformas anteriores» e indicando la importancia que tuvo la reforma laboral de 2012-2013 para la recuperación de los niveles de empleo.

No solo resalta la inacción del Gobierno por solucionar los continuos desequilibrios o reducción de la deuda pública (con previsiones del 96% del PIB anual), sino también por mantener una relación con el IPC, divorciando con la evolución de la esperanza de vida. Estas estimaciones nos llevan a un aumento de la partida presupuestaria de un 4% del PIB para el año 2050.

 

 

Sin profundizar en posibles soluciones. 

 

Si retomamos la función simplificada del equilibrio sistema de pensiones podemos obtener entes vías, posiblemente complementarias, solucionar desequilibrios dentro del sistema:

  •  Incremento del salario (mediante el incremento de la producción y no de medidas artificiales que creen desempleo entre los sectores más débiles)

  • Incremento del número de trabajadores.

  • Incremento de la cotización a la Seguridad Social, alias “más impuestos”.

  • Reducción de la pensión media, el hachazo anteriormente mencionado y trágicamente inevitable.

  • Reducción del número de jubilados… olvidaos de ésta, aunque la coalición de izquierdas está haciendo progresos mediante la aprobación de la ley de eutanasia, al estilo nipón.

  • Incremento de fuentes externas al sistema (IRPF, impuestos indirectos como el IVA…) alias “más impuestos 2.0”.

Las anteriores posibilidades entre ser demasiado exógenas al marco de actuación gubernamental o demasiado impopulares para que un partido político que se atreva a abordarlas y enfrentarse a perder unas elecciones… no dejan de ser parches temporales para un sistema que está caduco frente a la situación actual y futura del país. Esto sucede porque es el árbol al que menos varazos hay que dar para que caiga el fruto deseado.

Un argumento populista muy recurrido es aumentar los impuestos y que paguen los ricos. Lejos de entrar en el debate acerca de qué impuestos se deberían subir y cuales no, está demostrado que las subidas de impuestos para sufragar los gastos del Estado acaba recayendo en la clase media y trabajadora, ya sea una manera tanto directa como indirecta.

Como ejemplo más reciente tenemos la situación económica de Japón: como medida para afrontar el encarecimiento del coste de las pensiones y sanitario debido al envejecimiento acelerado de la población, decidió aumentar el impuesto al consumo (aquí conocido como IVA) del 8% al 10%. Esta fue una de las consecuencias que, además de castigar al consumidor preferente de bienes básicos que es la clase media, llevó a la economía nipona hacia una recesión y desplome en el cuarto trimestre de 2019, del 6,3% del PIB anualizada; el consumo cayó con una tasa del 11% anualizada y la inversión privada un 14%.

Como podemos comprobar las medidas de subir los impuestos para sufragar un aumento del gasto, suelen suponer consecuencias más graves de las estimadas sobre el crecimiento y el consumo.

Personalmente abogo por una vía alternativa, y es que, ante la irreversible reducción de la cuantía de las futuras pensiones, antes de todo decirle LA VERDAD a la población sobre su estado y futuro de las pensiones, y por consiguiente ofrecerle una alternativa.  Frente a la vía de perder el poder sobre el ahorro personal por una subida estrepitosa de impuestos para mantener las pensiones, ofrecer la posibilidad de fomentar el ahorro mediante medidas progresivas y ante todo voluntarias.

Esta evolución del sistema debería llevar a un sistema mixto de pensiones y a una evolución del mercado de capitalización que ofrezca soluciones ampliadas, personalizadas y COMPETITIVAS – resalto competitivas porque la situación actual de los denominados como “planes de pensiones” es cuanto menos lastimosa – que pudieran estar fiscalmente bonificados para fomentar el ahorro a largo plazo.

Otra vía complementaria sería importar el modelo sueco, en el cual cada trabajador dispone de una cuenta personal dónde se ingresan en cuentas nocionales de forma “virtual” las cotizaciones sociales a la Seguridad Social bajo un rendimiento, y ese monto es sobre el que se calcula cual es la pensión que debe recibir el trabajador en función de su esperanza de vida y reglas actuariales. Esto crea un sistema más transparente, sostenible. No evita que haya recortes, pero dónde el trabajador puede prever su pensión futura y así tomar libertad de decisión sobre si aumentar o no su ahorro, retrasar su edad de jubilación… Eliminando la noción de cotización como un impuesto y añadiendo la visión de una inversión de futuro.

Incentivando fiscalmente el retraso voluntario de la edad de la jubilación, el Estado en términos netos (aunque no ingrese impuestos por esa producción, por ejemplo, en IRPF) puede desquitarse de pagar una pensión en el momento, aliviando así los gastos en la Seguridad Social.

Para finalizar quisiera hacer un llamamiento a la verdad, algo tan recóndito en la vida política de hoy en día. Desengañaros de las falsas promesas, de esa malversada solidaridad intergeneracional que envuelve como papel de regalo a una estafa que es el actual sistema público de pensiones. No toméis a pies juntillas, sino con pies de plomo, las palabras de esos soberbios y borrachos de poder que solo quieren sobrevivir un día más cobrando (y muy bien) del dinero público.

Siempre al servicio de la verdad, por y para la verdad,

R. Lázaro

3 Comentarios
  1. Pablo Moral Pérez 5 meses

    Enhorabuena, Rodrigo, por un sobresaliente, certero y contundente análisis. Como nos gusta hacer por este espacio a algunos, siempre defender la verdad frente a las manipulaciones.

    Si tuviera que destacar algo particularmente positivo de tu artículo, es el apartado de posibles soluciones al desequilibrio del sistema. El mero hecho de aportar soluciones es valiosos en sí mismo, cosa que no todos hacen. Quejarse es fácil, lo difícil es proveer. Además, el hecho de que estas soluciones sean realistas, y a mi juicio, bastante acertadas, también contribuye.

    Ojalá te oigan en algún lado de esas cámaras gubernamentales en las que algunos parecen estar más interesados en cogerse aviones para ir de festival y mentir para cubrirse el culo con cada crítica que se les hace, que en aportar las soluciones que se les ha votado para aportar. Un cordial saludo amigo, gracias por este acertado aporte a nuestra comunidad.

    • Autor
      Rodrigo Lázaro 5 meses

      Muchas gracias, Pablo. Para mi es muy reconfortante aportar a esta Comunidad y dar visibilidad a problemas escondidos debajo de las alfombras mediaticamente.
      Ésta es una de esas verdades que no gusta oír, especialmente porque pone al descubierto que nuestro futuro y bienestar no está asegurado tal y como nos prometieron. Otra razón de ello, es que las soluciones es como quitar una tirita, da miedo y se pretende hacer poco a poco creyendo que va a doler menos, pero no es el caso.
      Mientras esperamos al mesías que se atreva a dar un paso valiente, no nos queda otra que informar a la sociedad.

      Un fuere abrazo.

  2. Adrián V 2 meses

    Estimado amigo,

    Vuelvo a leer de nuevo y durante estos tiempos tan difíciles este articulo tan brillante que nos regalaste. Te lo dije en persona, y lo reitero por escrito: felicidades.

    Necesitamos esto, más allá de las medidas, el debate sobre lo que está ocurriendo, y que se abran los ojos ante el monstruo que se ha venido creando durante décadas. Esta crisis está demostrando la competencia real de nuestros dirigentes (de todos los bandos políticos, a decir verdad) y es, si algo, una oportunidad histórica para aprovechar el momento y dar a conocer as vergüenzas de varios emperadores que han quedado desnudos. Si consiguen dar la patada adelante, el problema solo será peor y las consecuencias más severas. Si tomamos conciencia, y hacemos la labor de difusión y responsabilidad individual que todos tenemos, quizás podamos aprovechar la crisis para crear algo nuevo y mejor.

    Te doy la enhorabuena por este artículo, y espero con ganas los siguientes.
    Un gran abrazo.

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