Veredicto Final

A pesar de toda la exposición realizada previamente a este punto, cabe recordar que estamos analizando una sociedad y cómo funciona, y ya hemos abordado medioambiente, economía y Estado de Bienestar, y la felicidad. En cambio, aún no hemos hablado de la propia sociedad escandinava, de su estructura socio-geográfica. De su cultura y valores se han efectuado apreciaciones superficiales, o sus tendencias políticas.

Por tanto, abordamos la recta final de esta reflexión tratando estos asuntos, para ya finalmente poder dar un veredicto final a la pregunta que lleva rondando desde el principio:

 

¿Es posible la sociedad perfecta?

 

 

Vamos a comenzar por repasar ciertos datos demográficos que aún no habían sido mencionados, pero que son absolutamente cruciales para entender el modelo nórdico y su factibilidad. En concreto, hablemos de la población de estos países.

El lector atento a los enlaces externos que he ido adjuntando a lo largo de esta obra ya habrá encontrado una pista de lo que voy a revelar ahora en el primer enlace de todos, en el referente a los datos geográficos básicos. En este se revela la densidad de población de estos 5 países, siendo esta chocantemente baja (en Islandia sólo 2 habitantes/km²).

Para más inri, estos países son de un gran tamaño, con una gran extensión de superficie terrestre dentro de sus fronteras. Sin embargo, el clima y la temperatura, sumado a que enormes extensiones del territorio son sistemas montañosos o superficies heladas, ambas de carácter inhabitable, dan una explicación parcial a esto. Y es que, como comenté en el apartado sobre medio ambiente, no estamos hablando de territorios especialmente habitables, no todo el mundo tiene lo que hay que tener para residir de forma permanente allí.

Esto es una primera explicación parcial de porqué son países con tan pocos habitantes: el más poblado es Suecia con unos 9 millones, y el segundo apenas llega a los 5 millones.

 

Si bien a una persona conformista le bastaría sobradamente con este dato, yo gusto de ser algo más crítico con las cosas. Siendo así, el clima me parece sólo la punta del iceberg de la verdadera explicación. Tal como yo lo veo, históricamente fue el condicionante clave, en un primer momento, para que sólo unos reducidos grupos sociales se aventuraran a habitar esos territorios. Sin embargo, con el progreso tecnológico y el avance en los medios de transporte, que hacen el ir y volver relativamente rápido, encuentro escasa esa explicación a día de hoy.

No sólo es el clima, es la cultura y los valores de esa gente, que fomenta círculos cerrados entre ellos. Es decir, son poblaciones que tradicionalmente se componen por grupos reducidos y con un altísimo grado de cohesión social (de ahí el auge de la solidaridad entre ellos).

 

Tienen unos valores compartidos que se inculcan desde la familia hasta la escuela, pasando por conocidos o medios de comunicación, y fundamentados en la solidaridad y la cooperación, de ahí la necesidad de que el grupo permanezca reducido, ya que estos valores son de muy difícil aplicación en grandes poblaciones (lo que nos da una primera pista de a qué se debe que otros países fracasen donde ellos han triunfado).

Esto es clave porque el hecho de que el grupo sea reducido también es capital para controlar la transmisión de estos valores, y a los disidentes de los mismos. Ya hemos hecho algún comentario respecto a cómo está muy mal visto afirmar que no eres feliz o defraudar impuestos.

También cabe mencionar que el profundo individualismo de los nórdicos juega un papel clave, haciendo difícil la integración de personas externas al grupo. Esto se evidencia en el tema de la inmigración, que pronto tocaré.

 

Por lo tanto, parece que ya tenemos una primera y chocante conclusión:

El modelo nórdico se basa en unos valores, inculcados y preservados dentro de un grupo pequeño y cohesionado, que tienden a aislar en cierta medida a sus ciudadanos de otros pueblos para proteger esos valores.

 

 

Es importante, en adición, el hecho de que la libertad es relativa en este caso, un ciudadano nórdico tiene libertad de actuar dentro del marco establecido por estos valores, pero no puede permitirse el lujo de cuestionarlos o elegir el mismo los suyos propios (¿Alguien más ha recordado a George Orwell tras leer esto?)

Pero lo más impactante de todo, el estado aquí no necesita ser autoritario ni imponer los valores por la fuerza de las armas, es la propia sociedad la que hace de policía ideológica y castiga con la exclusión a los individuos que cuestionan el modelo…

Aquí es donde reside la complicación del asunto, un régimen totalitario nunca es democráticamente legítimo, necesita usar la fuerza para legitimarse, pero en este caso no hay violencia alguna en el proceso y los propios ciudadanos (o casi la totalidad) lo legitiman voluntariamente.

Es por ello que se antoja escabroso establecer ningún juicio de valor al respecto, ya que este caso no es blanco ni negro sino profundamente gris… Es en última instancia cosa de cada uno formarse su propia opinión de si este modelo de bienestar a cambio de valores inculcados es lo correcto o no, yo no puedo hacer más que presentar los hechos lo más imparcialmente posible.

Puede que te estés preguntando por cuáles son los valores de los que tanto he hablado. Ya hemos comentado la solidaridad y la cooperación, pero aún hay más: civismo y responsabilidad, igualdad social y de género, y progresismo político. Vamos a abordarlos para terminar de comprender a estas sociedades y sacar las conclusiones finales.

Como ya todos habréis deducido a estas alturas de la película, los escandinavos exhiben un nivel de civismo propio de una utopía. Ello evidencia el por qué no hay apenas casos de corrupción, fraude fiscal o criminalidad.

No creo que merezca la pena ahondar aquello a lo que se debe este civismo, sería redundante ya que se infiere claramente de lo expuesto hasta este momento, es una consecuencia de la solidaridad, de la que depende todo su modelo.

En cambio, sí me parece oportuno reflexionar sobre su concepto de responsabilidad, muy diferente al que se tiene en España o muchas otras partes del mundo, o al propuesto por muchos libertaristas y filósofos. Al contrario que otras visiones que te consideran responsable únicamente de ti mismo, tus actos y tu propiedad, en su caso esas responsabilidades se expanden.

Ya no solo son responsables de sí mismos sino del buen funcionamiento de todo el modelo, por lo que cumplir con los valores del mismo y las obligaciones que estos generan se considera, literalmente, responsabilidad de todos y cada uno de ellos, con lo que se produce un enorme grado de concienciación y compromiso ciudadano. Personalmente lo encuentro curioso, cuanto menos.

Estos dos últimos valores tienen un efecto práctico, que es la participación activa, mucho más que en otros países, de la sociedad civil en el debate público y la política. Hay una infinidad de asociaciones de vecinos, sindicatos, ONGs y asambleas e instituciones de representación de la ciudadanía, de libre acceso a todos los ciudadanos, que ejercen presión a los gobernantes y participan proactivamente en la toma de decisiones.

Hasta aquí todo muy bonito. Por desgracia, es dudoso hasta qué punto estas organizaciones “sociales” constituyen un verdadero instrumento de participación ciudadana y empoderamiento del individuo, o una herramienta de control ideológico y, puede que incluso, ingeniería social. Resulta que la mayoría de estas están financiadas por el Estado, no solo eso, hay sospechas razonables de una influencia significativa de este.

Aquí os proporciono un artículo bastante bien informado del tema para que comprobéis vosotros mismos lo que os digo y saquéis vuestras propias conclusiones:

 

http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=3004&te=17&idage=5758

Y es que no parece que estas instituciones sociales se esmeren mucho en criticar los errores del Estado ni exigir responsabilidades, parecen sospechosamente propicias a llevar el debate público, aprovechando su credibilidad entre los ciudadanos, a los terrenos como el medio ambiente o el feminismo, que le interesan al propio Estado, y para sostener opiniones no muy divergentes con este.

Una vez más, mi cometido consiste en exponer hechos, errores y aciertos lo más neutralmente posible, pero no tengo todas las respuestas.

 

Lo importante es:

¿Tú, que piensas?

 

 

 

Otro de los valores nórdicos es el igualitarismo y la inclusión social.

Afortunadamente para ellos, no lo entienden en un sentido literal, como el comunismo, esto es, lo mismo para todos. Se dan cuenta de que, como la historia humana ha demostrado incontables veces ya, la clave del progreso de una sociedad es la posibilidad de que tu esfuerzo personal se vea recompensado estando mejor que otros que no han ofrecido un rendimiento como el tuyo.

Esto es un incentivo clave a que haya individuos fuera de serie que quieran destacar, ya sea realizando avances científicos importantes, creando empresas exitosas, ascendiendo imparablemente en su trabajo, iniciando movimientos o asociaciones con intención de cambiar las cosas…

Sea como sea, estos méritos deben tener un reconocimiento y una recompensa, sino estos individuos se ahorrarían tantos sin sudores, no darían lo mejor que pueden, y se limitarían a vivir la vida fácil y sencilla.

 

 

Ese es el gran problema de la igualdad pura, nadie se esfuerza en mejorar porque supone un esfuerzo sin recompensa, ya que los frutos del mismo te serán expropiados y repartidos entre gente que no se los ha ganado. Por ello estos países respetan un sistema económico de libre mercado, para que haya individuos que puedan destacar y llevarse su justa recompensa por ello, y al hacerlo generen una enorme riqueza (no solo dinero, sino avances científicos/tecnológicos o cambios políticos) que contribuya a mejorar la vida de todos los miembros de la sociedad.

Frente a este planteamiento esencial, el único válido para generar progreso y bienestar, y quien no esté de acuerdo aquí le espero a que demuestre lo contrario, pueden surgir numerosos enfoques para profundizar en el concepto de reparto justo de esa riqueza, y aquí sí es donde surge la diferencia de opiniones debatible.

 

Unos, consideran que a cada uno lo que se ha ganado y punto (el enfoque más puramente capitalista), otros que a los que más tienen hay que quitarles una parte justa para distribuirla entre los que menos tienen, pero no tanto como para que pierdan el incentivo a esforzarse (el enfoque igualitarista más moderado)

Otros, creen que hay que hacer lo necesario para proteger a los que menos tienen, otros que la solución óptima es la que proporciona una mayor utilidad agregada a la sociedad…

No daré mi opinión al respecto aquí, simplemente expongo todas las perspectivas con igual justicia y aclaro que mientras que respeten el principio esencial de incentivo al mérito antes expuesto todas tienen su punto de acierto, aquí no hay una respuesta objetiva y universal sino que tu opción predilecta emanará de tus propios valores personales.

Ahora bien, obviamente el modelo nórdico se decanta por la segunda opción, y lo hace de una forma, considero, especialmente inteligente, ya que el método redistributivo no es directo, sino mediante unos servicios que todo ciudadano necesita y de gran calidad (sanidad y educación) de los cuales se benefician todos, no sólo los que menos tienen.

Además, los menos agraciados económicamente reciben subsidios para acceder en iguales condiciones. Es más, en concreto la educación, genera un gran capital humano, algo que beneficia a los individuos excepcionales también (los científicos están mejor formados para su trabajo, los empresarios cuentan con trabajadores más cualificados).

Ya expuse al hablar del estado de bienestar las fallas de este modelo tan aparentemente perfecto, no hay duda de que funciona bastante bien, pero no es a prueba de fallos, y puede llevar a pisotear ciertas libertades de los individuos más prolíferos que no estén de acuerdo con el principio de solidaridad (están en su legítimo derecho de no estarlo)

Mi conclusión sobre el igualitarismo es que hay que ser muy prudente con él, con no demonizar a los ricos y prósperos ni abusar de ellos, al fin y al cabo lo son por generar un valor a la sociedad, que esta está dispuesta a recompensar con su dinero, ya sean productos que ellos quieren, creación de empleos, políticas que benefician a los ciudadanos o avances tecnológicos que nos facilitan la vida, entre otros.

Del mal uso de esta idea pueden surgir injusticias iguales o peores que las que pretende corregir (porque sean menos en número no significa que tengan menos derechos). Lamentablemente, muchos ideólogos de la izquierda parecen no entender este mensaje (u obviarlo premeditadamente) creando situaciones verdaderamente deleznables.

 

Dentro del tema de la igualdad, se enmarca la subcategoría de género, representada por el feminismo. Se tiende a vanagloriar a estos países por sus resultados (aparentes) en esta materia. Dada la caza de brujas existente con este tema, me abstengo de emitir valoraciones al respecto del mismo.

Solamente voy a adjuntar a continuación un enlace a un artículo donde se demuestra que la realidad no es tan bonita como la pintan. La intención no es amargar la ilusión de nadie, sólo evitar que os engañen y seáis conformistas con graves problemas no resueltos.

Es el 5º motivo en el artículo:

https://www.codigonuevo.com/mileniales/5-motivos-ver-paises-nordicos-sociedad-perfecta

 

El último valor fundamental es el progresismo político. En pocas palabras, para quien no esté familiarizado con el término, es la palabra con la que se expresa la ideología política que recoge todo lo que hemos comentado hasta ahora del modelo nórdico: solidaridad, igualitarismo en inclusivismo, Estado del Bienestar, protección medioambiental…

Esto no significa que progresismo y modelo nórdico sean lo mismo, hay más países progresistas en el mundo, y el modelo que tratamos es una variación del progresismo. Bien, siendo esto todo lo que hay que saber al respecto, te preguntarás porqué sacó a relucir este tema. Fácil, porque en los último años, se está viendo un viraje de 180º en la tendencia política.

 

Hay nuevos partidos de ideología propia de la derecha que ahora cuentan allí con representación parlamentaria. ¿Los motivos? Yo veo dos. Primero, el aumento reciente del déficit público, que puede amenazar en un futuro la sostenibilidad del modelo nórdico. De ahí que algunos escandinavos apuesten por unos dirigentes dispuestos a apretarse el cinturón fiscal antes de tener un accidente de tráfico macroeconómico.

 

El segundo, la inmigración. Concretamente, la inmigración masiva de personas con grandes dificultades de inserción social y laboral. Antes de que se me linche por supuesto racismo, permitidme explicar mi punto.

Desde hace años, estos países, igual que el resto de Europa, reciben un descomunal flujo migratorio. Ahora bien, aunque estos lleguen buscando una vida mejor, no es muy claro si realmente la han conseguido, ni si los propios nórdicos están de acuerdo.

En primer lugar, recordemos que el modelo nórdico es sostenible porque la población es reducida.

¿Por qué creéis que en España u otros países grandes no se ha podido llevar a cabo?

No digo que sea imposible, pero evidentemente un país con una enorme riqueza a repartir entre muy pocos, y con más necesidades de personal en empresas que población activa, lo tiene mucho más fácil. Es más, fuera de la dimensión económica, recordemos lo que anteriormente comenté sobre la inculcación de valores, en una sociedad más amplia y plural es más difícil convencer a los disidentes.

No es una cuestión de que yo sea «racista» o de si estoy de acuerdo o no con la inmigración (lo cual no he clarificado expresamente, que conste) o de si es filosófica u objetivamente correcto acoger inmigrantes desfavorecidos, la cuestión es que es un hecho, no una opinión, un hecho evidente y diferenciable que tal volumen de inmigración amenaza la continuidad del modelo nórdico.

No estoy afirmando que lo condene al fracaso, podría ser que fuera capaz de absorber el problema y resistir, pero aunque no sea necesariamente mate lo pone en jaque, y es normal que haya ciudadanos nórdicos que se asusten por ello y recurran a la derecha para atajar el problema (lo cual, una vez más, no estoy defendiendo ni condenando, yo me mantengo neutral).

 

Por otra parte, en muchos casos los propios inmigrantes acaban insatisfechos por las dificultades para ellos de integrarse, siendo los nórdicos tan individualistas, y tan propensos a tener su grupo cohesionado con valores comunes que el inmigrante tendría que, ya no aceptar, sino asimilar, si quiere llegar a entablar algo más que relaciones de cortesía.

Bueno, estimad@s lector@s, con esto concluyo ya esta extensa reflexión. Soy consciente de que entre las tres partes constituyen una lectura larga, pero espero haber sido capaz de hacerla amena. Lo consideraba necesario, para no dejar nada en el tintero. Además ya hay muchos análisis de este tipo por internet circulando, por lo que he querido diferenciar este haciéndolo más completo y exhaustivo que otros que he visto.

Quiero aclarar una última vez que el objeto de mi crítica a los países nórdicos no es ningún problema que yo tenga contra ellos, es porque sencillamente nadie lo hace, y endiosar algo calificándolo de perfecto cuando no lo es no le hace ningún favor a nadie.

Que algo no sea perfecto no implica que sea malo, como ya dije, y estos países son en mi opinión un excelente lugar en el que residir y montar una familia o un negocio, o simplemente vivir bien.

Sin más dilación, contestaré por fin a la dichosa pregunta que lleváis esperando todo el ensayo:

 

¿Es posible la sociedad perfecta?

 

La respuesta, me temo, es algo ambigua.

No es posible afirmar con certeza, a día de hoy, y con la información disponible para nuestro razonamiento cognitivo, si es o no posible. Puede que algún día se halle la fórmula mágica, la receta del éxito, y se logre, o puede que eso jamás ocurra.

Lo que es cierto es que aún no se han probado, ciertamente, todos los modelos de sociedad posibles que puedan existir, aún hay margen para la innovación y las sorpresas (o sustos) que esta pueda traer consigo. Falsa alarma para los lectores más idealistas pues, podéis respirar tranquilos (de momento)

Ahora bien, lo que sí se puede afirmar con certeza es que, a día de hoy, esa sociedad perfecta ni existe ni está cerca de hacerlo. Como ya contesté al principio, los países nórdicos no son la clave del éxito. Es más, a lo largo de esta tercera parte se ha demostrado la dudosa viabilidad de aplicar su modelo exitosamente en países más grandes en cuanto a población y con mayor diversidad de valores e ideologías.

 

Cabe preguntarse, pues, cuál es entonces el mejor modelo social posible, si el ideal es un sueño hoy por hoy.

A esa pregunta, yo la respondo preguntándote a ti: ¿Cuál es el mejor para ti? Y es que no hay una respuesta universal, la solución depende de cada individuo y sus valores.

El “bien común” no es más que una excusa de algunos ingenieros sociales para manipular a los más ingenuos y contentar a muchos (para tener poder sobre ellos) a cambio de martirizar a unos pocos, que encima son los que más le han aportado a la sociedad.

En palabras de un célebre político de la izquierda española: “vamos a hacer que el miedo cambie de bando”. Pero al final, como él mismo reconoce en esta frase, la idea sigue siendo sostener un sistema en el miedo y el abuso a unos pocos, no es una solución muy propia de una justicia social verdadera.

 

Desde aquí invito a todos los ideólogos y votantes de cierto signo ideológico a replantearse profundamente sus ideas y hacer algo de autocrítica sobre sus evidentes hipocresías.

Al final del día, la cuestión no es capitalismo vs socialismo, o libertarismo vs estatismo, eso no son más que meras etiquetas, categorías restringidas por sendas limitaciones, lo que de verdad importa es llegar a una solución que no pase por abusar de nadie y garantizar que cada individuo es libre de forjar su propio camino y vivir la vida que realmente quiere vivir, haciendo aquello que de verdad quiere hacer; y no lo que se le intenta inculcar o imponer que tendría que hacer.

Igual no es una solución perfecta, ni igual para todos, pero nos permitirá ser felices, y eso es lo que de verdad importa.

Con estas palabras concluye finalmente mi reflexión, espero de verdad que haya sido de tu agrado, y, sobre todo, que te haya aportado algo de utilidad o te haya invitado a reflexionar tú mismo sobre el tema de la sociedad ideal y tu perspectiva frente a este concepto.

Un saludo.

 

Autor: Pablo Moral Pérez

1 Comentario
  1. Adrián Valbuena Izquierdo 4 años

    Las conclusiones de este artículo bien pueden dar pie a mucho más contenido. Personalmente, me quedo con una:

    Tanto si su modelo está bien planteado como si no lo está, la sociedad escandinava es muy muy responsable, y en cualquier sistema, esto juega un papel fundamental, y seguro que explica que por mucho que se intente copiar, los resultados cambien. Creo que parte de esa mentalidad desciende de su religión, y que, por mucho que pase el tiempo y cambien tantas cosas, seguirá en la base de lo que son.

    Ha sido muy interesante saber que en estos países, a pesar de los altos impuestos, el enfoque hacia ellos sea tan diferente.

    Enhorabuena, y ojalá haya más contenido del tema.

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