¿Tiene EEUU la culpa siempre de todo?

 

Imperiofobia y leyenda negra

III.

Como ya fuimos vaticinando, en este segundo artículo, y en los posteriores, sí que hablaremos de hechos históricos. El primer artículo que se publicó sirvió como introducción, recomiendo que lo lean antes que este, aquí se lo dejo. En este caso, empezaremos hablando de los imperios y de las leyendas negras de Roma y Estados Unidos.

   Para dar comienzo me gustaría hacerlo con un párrafo que María Elvira expone en la página 120 de su libro, dice así, a saber:

«No hay, en esencia, diferencia apreciable entre la imperiofobia y el antisemitismo o cualquier otra forma de racismo. El romano, el ruso, el estadounidense, el español son necesariamente malos porque han nacido en el seno de un grupo humano que es perverso por sí mismo y todo cuanto de ellos emane será malvado (…) pero un pueblo imperial en modo alguno ocupa una posición excéntrica en un continente y el racismo contra ellos no nace de su debilidad ni para justificar el abuso que se hace de ese pueblo considerado inferior, sino justamente de lo contrario: de su eminencia (…) [una cara de la moneda en este proceso sería] el racismo que desarrollan los pueblos que ocupan una posición subalterna con respecto al pueblo que desencadena un proceso imperial y lo sostiene. Molesta sobremanera saberse en la segunda división de la historia y, en cierto modo, subsidiarios y dependientes. Este complejo de inferioridad es el que busca su alivio en la imperiofobia. Hay que disminuir la talla del pueblo imperial, y como no es posible agarrarse a las condiciones materiales de su existencia, es necesario demostrar que son espiritualmente inferiores. El racismo tiene siempre una connotación de inferioridad moral e intelectual».

   Una vez dicho esto, a modo de introducción para entender mejor de qué vamos a ir hablando, nos metemos de lleno con el problema que aquí planteamos, esto es, la leyenda negra y el imperio de Roma y de Estados Unidos.

   Con respecto a Roma, todos, al hablar de ella, tenemos una idea llena de popurrís de cosas, pero, lo que es innegable es que seríamos unos seres completamente diferentes a día de hoy si Roma no nos hubiese sucedido.

   Ortega y Gasset en 1941, en su ensayo Del Imperio romano, decía que lo increíble del Imperio romano no era, que también, el imperio como tal, sino el prestigio incomparable que tuvo y que pervivió a su desaparición, como si fuera inmune al paso del tiempo. A esta afirmación de Ortega la autora María Elvira responde que sí, que así fue, el Imperio romano tuvo un gran prestigio, pero antes lo que tuvo fue una gran leyenda negra y un gran ataque propagandístico anti-imperial.

   La culpa que se le echa a todo imperio tiene que ver con las guerras que, al fin y al cabo, son las que suelen traer muertes y malestar. ¿Fue el Imperio romano el culpable de sus guerras? Para el historiador Theodor Mommsen, todas las guerras de Roma comenzaron con una ofensiva del enemigo, y luego fueron continuadas con el propósito de no tener más problemas en el futuro, esto es, Roma es inocente. Por parte de otros historiadores como, por ejemplo, Serguéi Kovaliov o William Harris, consideran que las guerras de Roma no fueron más que un pretexto para llevar adelante sus planes expansionistas, esto es, Roma es culpable.

   En el caso de los griegos, en aquella época, estos decían que lo del Imperio romano, en realidad, no tenía nada a lo que admirar, si Roma había podido levantar dicho imperio, entonces, cualquiera podría hacerlo. «Los romanos no son más que lo que se ve, esto es, unos palurdos venidos a más». Podemos ver uno de los más importantes puntos que dan pie a la imperiofobia, a saber, la envidia. Y con esto, resulta, pues, que en la realidad, los historiadores helenísticos, nos cuenta María Elvira, adoraban a Alejandro Magno porque era lo único que Grecia podía mostrar que se pareciese a Roma.

   Para Cicerón, y así lo expone en su libro De re publica, si el imperio es el que es, esto es, tan importante, lo es porque como máximas tiene buen juicio y disciplina. Empero, para Mitrídates, la causa principal por la que Roma va de un lado a otro del mundo guerreando, es por un profundo deseo de riqueza y poder -«los romanos, desde que existen, no han hecho otra cosa más que robar»-. Además, no hay que fiarse de los romanos y sus promesas de paz porque son expertos en astucias y traiciones.

   Una de las razones con más peso por las que se hizo propaganda anti romana fue, según Salustio -historiador romano-, porque Roma representa un poder ilegítimo y externo que destruye poderes legítimos y locales. Uno de los motivos más reiterados, nos explica María Elvira, en la leyenda negra de los imperios es, acusar al pueblo dominante.

   Otra cosa que cabría señalar es que, como cualquier imperio, Roma era atacada diciendo que sus gentes no tenían patria, y de tenerla, no eran romanos. En esto tenían toda la razón, pero no cabe duda tampoco que es esto una de las características de todos y cada uno de los imperios, por tanto, lo que iba a ser un ataque, se convierte en un adjetivo imperial.

   La propaganda anti imperial romana de Mitrídates, como estamos viendo, decía además que, el pueblo imperial no respeta lo que es digno de ser respetado y hasta venerado, incluidos los dioses. Nos cuenta la autora que los romanos serán acusados por sus enemigos de ser un pueblo impío y que esta propaganda, empero, sirvió para sostener las guerras religiosas más interesantes y cruentas que Europa haya conocido.

   Para dejar un poco de lado la leyenda negra, o propaganda anti imperial, que ha habido contra el Imperio romano, diremos una frase que Tácito -historiador y gobernador del Imperio romano- escribe explicando uno de los problemas más delicados que un imperio tiene que afrontar, a saber:

«La tranquilidad de los pueblos no puede garantizarse sin armas, ni estas sin salarios, ni los salarios sin impuestos».

   Además una de las preguntas que, muy acertadamente sin duda, plantea María Elvira es si al derrocar un imperio, ese pueblo que lo ha derrocado, ¿vive mejor ahora? Esto es ¿vivieron mejor los dálmatas, belgas, griegos, etc., cuando el poder de Roma empezó a decaer? En palabras de Tácito sentencio lo siguiente:

«Ochocientos años de prosperidad no puede ser destruido sin derribar también a aquellos que lo destruyan».

   La leyenda negra contra Estados Unidos -antiamericanismo- es una de las más amplias, junto a la española, de todos los tiempos. Podemos ver, sin indagar mucho en ella, que el antiamericanismo está plenamente vivo. Nos dice la autora lo siguiente:

«Hasta el liderazgo de Estados Unidos, las leyendas negras vivían en uno o dos continentes y afectaban a determinadas religiones o grupos religiosos. En el caso estadounidense, en cambio, se la encuentra en los cinco continentes y en credos religiosos diversos, lo que prueba que es el primer imperio auténticamente plenario que ha existido».

   El antisemitismo, los prejuicios racistas, han afectado siempre a Estados Unidos. Nace en Francia esta faceta de la leyenda negra estadounidense. Comienzan los ataques racistas a Estados Unidos con Arthur de Gobineau en su Ensayo sobre la desigualdad de las razas. Aquí, en rasgos generales, Arthur defiende que la mezcla que se está dando en Estados Unidos terminará engendrando una raza sin belleza ni inteligencia que dará como resultado el fin de las distintas razas, y además acabará con la clara supremacía blanca. Esto lo dice porque Estados Unidos estaba acogiendo a las razas sobrantes de Europa, haciendo así que se juntasen la raza superior anglosajona y nórdica con otras inferiores.

   Se cuentan por miles las historias de “intelectuales” que hablan pestes de Estados Unidos, pero me gustaría pararme en el filósofo Noam Chomsky y su propaganda anti imperial norteamericana.

   Chomsky, como es bien sabido, es el gran padre judío-estadounidense del antiamericanismo. Chomsky, en su obra El triángulo fatídico: Estados Unidos, Israel y los palestinos, se propone convencer de que Estados Unidos y su aliado Israel son culpables de todo lo malo que sucede en Oriente Medio, esto es, hambre, guerra, epidemia, etc. Compara varias veces a Hitler con Israel, los sionistas y los judíos.

   Uno de los puntos más criticables sin duda que se le hace a Chomsky es cuando habla de la Guerra Fría; presenta una serie de atrocidades unilaterales por parte de los estadounidenses, empero, no hace mención alguna a lo que sucedía en el otro bando y los actos protagonizados por Stalin y sus sucesores, que bien podrían dejar a las “atrocidades” estadounidenses como simples anécdotas de la historia.

   Conocido es el ataque de Chomsky tras los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001 donde murieron alrededor de tres mil personas. Éste, tras la debacle, menciona que nada tiene que ver este atentado con los realizados por Clinton sobre Sudán, los cuales, sin motivo alguno, destruyeron la mitad de sus recursos farmacéuticos y mataron a un número indiscriminado de personas -decenas de miles de muertes, dijo posteriormente Chomsky-. Además de estas declaraciones tan enjundiosas, mencionó que Estados Unidos estaba bloqueando una investigación de la ONU sobre dicho tema. Este problema se zanjó abriendo una investigación y demostrando que, además de que el bombardeo se realizó de noche para no herir a ningún civil, solo murió un guardia de seguridad, que, como toda vida, es única; pero un muerto no son miles. Además, tras la publicación del estudio, ni Amnistía Internacional, ni Human Rights Watch, ni Médicos Sin Fronteras, entre muchos otros, dijeron absolutamente nada sobre que dicho bombardeo causara realmente más muertes, esto es, aceptaban la investigación realizada.

   Pero, como buena leyenda negra, las palabras de Chomsky dieron la vuelta al mundo y ahí quedaron, como verdades imposibles de desmentir. Nos añade la autora que Chomsky ha sido una máquina expendedora de antiamericanismo durante décadas. Ha negado el genocidio camboyano y ha escrito cosas tan inoportunas como esta, a saber:

«En comparación con las condiciones impuestas por la tiranía y la violencia de Estados Unidos, el Este de Europa bajo la esfera rusa era prácticamente un Paraíso».

El problema es, dice María Elvira, que ante semejantes absurdeces, su prestigio siga intacto. Nadie se atreve a reprocharle nada porque vive protegido por la armadura moral de ser un intelectual de izquierdas y estar, por tanto, en el lado de la justicia y la verdad.

   El antiamericanismo en España no tuvo presencia destacable hasta la guerra de 1898. Curioso es que ni la declaración de John Adams en 1783, donde proclamaba la necesidad de anexión de Cuba y Puerto Rico, ni la Doctrina Monroe: “América para los americanos”, no levantó mucha polvareda. Existía un estado de opinión en el país según el cual Estados Unidos no atentaría contra territorios españoles debido a la gran ayuda que se le prestó en la hora de su independencia. Eran amigos. Nos remarca lo siguiente la escritora, a saber:

«Cuando estalla el conflicto, en España la reacción fue idéntica a la que tuvieron los estadounidenses. De la misma manera que ellos echaron mano de los tópicos de la leyenda negra para alentar a la opinión pública y convencerla de la necesidad de aquella guerra, los españoles acudieron a los tópicos del antiamericanismo ya existente en el mundo para ofender y sostener su orgullo. Recuérdese que desde la invasión de la Santa Alianza en 1823, Estados Unidos es el único país con el que España ha estado en guerra, excepto alguna escaramuza colonial en Marruecos».

El antiamericanismo español, según estadísticas, es el segundo más potente de toda Europa después de Turquía. Para el escritor William Chislett, en su obra España y EE. UU.: en busca del redescubrimiento mutuo, considera que al antiamericanismo español es el resultado de la acumulación sucesiva de diversos factores, a saber:

  • Guerra Hispanoamericana de 1898.

  • Apoyo de Washington a Franco tras la Guerra Civil española.

  • Pacto de Madrid de 1953, por el que se establecieron las bases estadounidenses en España.

  • Poco entusiasmo de Estados Unidos en apoyar la transición española hacia una democracia tras la muerte de Franco.

  • Apoyo de la Administración Reagan a las dictaduras militares de América Latina.

  • Más recientemente, la invasión estadounidense de Irak en 2003.

Nos dice la autora que, en realidad, el primer punto no parece muy relevante.

«Es sorprendente la enorme cantidad de españoles con un título universitario que ignoran hoy día que hubo una guerra con Estados Unidos. No se ha olvidado popularmente la invasión de los franceses ni la presencia de los musulmanes pese a los siglos transcurridos, pero sí la guerra Hispanoamericana de 1898. Sin duda porque los primeros conflictos sucedieron en España misma y acabaron en victoria, mientras que el segundo sucedió fuera de España y acabó en derrota».

   María Elvira escribe que de los puntos 2 al 6 podrían resumirse en uno: la influencia de la izquierda. Veamos en palabras de la escritora su opinión:

«Ciertamente hay una relación entre el franquismo y el antiamericanismo español, y también hay una conexión estrecha, histórica y socialmente muy interesante, entre el antiamericanismo español y Francia. La larga dictadura explica la buena salud de que disfruta hoy día la mentalidad de izquierdas en España. No solo en el hecho del voto, aunque también. Aquí la derecha no gana las elecciones; las pierde la izquierda. Poquísimos españoles tienen el coraje de decir en voz alta que son de derechas. Son de centro. Algún sociólogo debería hacer una interpretación de profundis sobre el hecho reiterado de que en las encuestas que se elaboran cuando va a haber elecciones, las derechas nunca ganan, aunque luego ganen. Y si ganan las encuestas, es por un porcentaje muy inferior al que luego se da en la realidad. A los encuestados no les gusta decir que van a votar a la derecha, que en España existe como una especie de realidad virtual.

   La mentalidad social aceptada y compartida por la mayoría, la opinión pública, la vox populi, es la que determina la izquierda que hay hoy en España y Europa, ya sin tierra prometida y sin dictadura del proletariado, pero con el patrimonio de la brújula moral intacto.

   Los vínculos de la izquierda española con la francesa son grandísimos, tanto es así que la izquierda española viene de allí (el sistema usado por una y otra para conducir la opinión pública es casi idéntico. Consiste básicamente en apropiarse del mundo de la cultura por medio de subvenciones, premios, cargos y otras sinecuras, y controlar los principales medios de comunicación). Un proceso diseñado por Lenin que Willi Münzenberg llevó a la perfección y resulta de una eficacia arrolladora».

   Ante esto último me gustaría añadir, como idea personal, la explicación que nos ha dado D. Antonio Escohotado en diversas ocasiones, que es la siguiente: la izquierda, una vez ha podido conseguir dirigir los medios de comunicación, nos ha vendido la idea de que invierten dinero en cultura, por poner un ejemplo. Pero, si nos paramos a pensar en qué se ha gastado ese dinero, nos damos cuenta, rápidamente, en que a lo que ellos llaman cultura, para nada es a lo que la DRAE tiene como acepción de la misma y, por ende, la sociedad. Gastar millonadas en pintar poemas en los pasos de cebra, aún sabiendo que en dos meses no se verán, no es, pues, invertir en cultura. Resulta paradójico que inviertan tanto dinero en memeces de este estilo y dejen de lado las subvenciones a científicos, los cuales muchos deben irse, entre muchos otros. Por no hablar el dinero invertido en investigaciones de letras, porque, en realidad, si invertir para investigar en Filosofía y otras ramas del saber, no es cultura, pues, como se dice en España, que baje Dios y lo vea.

   Volviendo al tema que nos acontece, el cual nos ha desviado hasta estos lares, continua la autora comentando ciertos aspectos que han influido en la leyenda negra estadounidense. Uno más es el marxismo, tanto en su etapa de apogeo como en la versión descafeinada actual; son antiamericanos por definición. Dice así María Elvira:

«Puesto que representan la justicia y la bondad, esto es, la administración de la moral, es de su competencia condenar la impiedad del imperio desde el trono de su superioridad moral. Si a esto sumamos el efecto de la dictadura, que hace que España sea uno de los países más de izquierdas -moralmente- de Europa, porque ser de derechas es socialmente inadmisible, encontramos la explicación del antiamericanismo español, que no es de una forma escandalosa superior al de otros países de la Unión Europea, pero sí un poquito más acentuado».

   Uno de los componentes más habituales en la leyenda negra es el decir que ese imperio, al que se está criticando, es algo nunca visto, un género de maldad tan inaudito que carece de precedentes. El jefe caledonio dijo de Roma que era «un caso único en el mundo», refiriéndose a su capacidad para el latrocinio y la destrucción. También se dijo de España, y ahora de Estados Unidos. Concluye Henry de Montherlant, en su obra El caos y la noche, de esta manera:

«acuso a Estados Unidos de vivir en un permanente estado de crimen contra la humanidad».

   Las listas de pensadores que son promotores del antiamericanismo es enorme; Baudelaire, Stendhal, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, etc. El antiamericanismo, como todas las leyendas negras, nace en el subsuelo de la frustración y es un fenómeno que tiene que llegar a la superficie maquillado, o sea, justificado por una serie de causas. De otro modo no servirá para aliviar el malestar que lo ocasiona.

   Uno de los primeros en perder su tiempo para realizar un estudio sobre el antiamericanismo es el filósofo francés François Revel, en su obra La obsesión antiamericana y su otra gran obra Ni Marx, ni Jesús. Defensor sin fisuras, ni romanticismo, de la democracia liberal. Para este pensador, el ataque a las Torres Gemelas y la caída de los regímenes soviéticos, en contra de lo que pudiera esperarse en un principio, han provocado una intensificación del impulso totalitario. Un libro que trata de Estados Unidos tendrá, pues, que bregar con la desinformación sobre dicho país; una tarea inacabada y abocada al fracaso porque esta desinformación no es el resultado de errores perdonables y corregibles, sino la consecuencia de una profunda necesidad. Revel llama la atención sobre la costumbre siempre de moda de atacar a Estados Unidos como la plaga y la fuente de todos los males del mundo. Por ello, expone la contradicción flagrante que existe entre el hecho de que la mayoría de los ciudadanos en los países democráticos son bastante felices con su situación y disfrutan de un razonable bienestar, y los ataques constantes que los Estados libres reciben desde cierta izquierda.

   El mundo intelectual en Estados Unidos sigue siendo europeo, incluso en su intento de negar dicho eurocentrismo. Solo hay que echar un vistazo a los departamentos de humanidades de las universidades estadounidenses para percibir con total claridad el prestigio de la cultura europea en Estados Unidos.

   Como hemos visto, los ataques con propaganda anti imperiales a Estados Unidos se hacen tanto desde un ámbito externo como interno de la cúpula del país (muy parecido en esto, pues, a España). Para cerrar esta parte de la leyenda negra estadounidense, lo haremos en palabras de la autora, a saber:

«Interesa dejar claro al acabar esta exposición que el antiamericanismo es un fenómeno que no tiene nada de nuevo ni de especial. A los estadounidenses no les pasa esto por motivos que tengan que ver con lo que hacen, sino con lo que son. Y deben aceptar que van a cargar con ello por los siglos de los siglos y que nada de lo que hagan puede evitarlo».

5 Comentarios
  1. Pablo Moral Pérez 6 meses

    Muy buenas Guillermo. Gran artículo, muy documentado y lleno de fuentes y citas, hay una perspectiva bastante amplia y eso siempre está muy bien.

    Se nota que esta vez sí has entrado en materia, puesto que en numerosos puntos tus palabras pueden «ofender» a algunas personas con una cierta hipersensibilidad y más bien poca resiliencia intelectual. Sin embargo, yo te agradezco correr el leve riesgo de hablar sin pelos en la lengua, puesto que así no se ve limitada ni la libertad creativa ni la visión del autor con su texto, y eso siempre se agradece.

    Todo ello, siempre y cuando, los puntos presentados estén debidamente razonados y documentados, no como el señor Chomsky cuyas perlitas comparando los EEUU y la URSS han puesto a prueba una vez más mi fe en la especie humana… Pero sin irme por las ramas con las aspiraciones geopolíticas de un personaje con la boca más grande que una autopista de 6 carriles, que debería limitarse a hablar de lo que sabe en vez de irse poniendo en ridículo con temas que le vienen grandes, lo dicho, muy bueno el hablar sin tapujos. Ya cada uno que decida según su conocimiento, su experiencia y su conciencia cómo interpreta y en qué concuerda sobre tus palabras.

    Como leve crítica, si me la permites, te diría que da la sensación a veces de que ibas dando palos de ciego. La temática iba saltando de un lado a otro sin un hilo aparente. Igual, si en futuros episodios, logras «centrar el tiro» algo más, y transmitir un mensaje concreto con tu artículo, podrá este tener un toque más personal y distintivo que lo ayude a diferenciarse de otros en la mente del lector. Si no, puede sentirse algo caótico el apenas dedicar unas líneas a tan interesante reflexión que se toca sobre la prosperidad durante/después del imperio, y un momento después estar hablando sobre la influencia de la dictadura franquista en el posicionamiento moral de España… Pero nada, esto te lo digo con ánimo de dar un pequeño feedback constructivo, tú configuras el contenido de tu publicación y esto tómamelo en la medida que lo consideres apropiado para tu visión del artículo.

    Como apunte final, me quedo con la siguiente cita reflexiva: «La tranquilidad de los pueblos no puede garantizarse sin armas, ni estas sin salarios, ni los salarios sin impuestos». Esta breve conjunción de palabras transmite una idea universal durante la historia humana, tan milenaria como el hombre mismo. Las preguntas adecuadas son: ¿Qué hace el Estado con el dinero que nos recauda? ¿Qué debería hacer que nos reporte algún beneficio a nosotros, y no a ellos? ¿Qué entendemos por «tranquilidad de los pueblos», y es esta idea del interés del gobernante o del gobernado? Yo aquí veo mucho más tema del que sacar jugo aún 😉

    Un abrazo Guillermo compañero, seguiré atento a esta interesante serie tuya. Más ahora que se pone «intensa».

  2. Carlos Martínez García 6 meses

    Sigo leyendo tu serie, @guillermo. ¡Qué tarde más placentera me dejas! Felicidades. Este artículo ya entra en materia, por decirlo de algún modo, así que, como veo, otros ya lo han hecho en los comentarios. Me sumo.

    Por lo demás, querría aclarar —si es que estoy en posición de aclarar algo, y por tanto soy un «aclarador»— un par de ideas del texto: si bien es cierto que Noam Chomsky, al comparar las atrocidades de EE UU y la URSS, es «un personaje con la boca más grande que una autopista de 6 carriles, que debería limitarse a hablar de lo que sabe en vez de irse poniendo en ridículo con temas que le vienen grandes», como dice @pablomp, habría que preguntarse, en primer lugar, quién es más «bocazas» (palabra bastante vulgar): si el que, cual bocazas, dice que otro es un bocazas —sin saber del todo por qué— o el supuesto bocazas; desde luego, al pobre Sócrates no le agradaría pensar que alguien es más estúpido que él sin haberse demostrado nada, como bien nos enseñaste que hizo, compañero, en la obra que ya he tenido la ocasión de leer: «Apología de Sócrates». Y todavía menos prudente sería el que se deja guiar por el odio antes que por la razón.

    Lejos ya de bromas, Chomsky se equivoca, evidentemente, al hacer una comparación tan desorbitada, que me parece que esconde más odio que razón pura; pero ahora bien: el tramo de tu texto en que dices que no se mencionan las atrocidades de los comunistas de la URSS, debo decir que no es del todo cierto: he tenido la oportunidad de leer, entre otras, una de las obras de Chomsky, «Razones para la anarquía», y debo confesar que pocos he visto con una postura tan crítica hacia las atrocidades de los comunistas, en este caso durante la Guerra Civil Española. Finalmente, me gustaría debatir sobre esa sentencia que propone la autora de que «Nadie se atreve a reprocharle nada porque vive protegido por la armadura moral de ser un intelectual de izquierdas y estar, por tanto, en el lado de la justicia y la verdad», tampoco me parece que sea demasiado cierta: para empezar —y aviso que ahora voy a utilizar una terminología política a mi parecer asquerosa y despojada de sentido, debido a su erosión secular—, Chomsky no es exactamente un político-pensador de izquierdas; es anarquista. No sé si el problema reside en que los anarquistas se identifican con la política izquierdista —con la que, hasta ahora, no tiene demasiado que ver—, o en que el izquierdismo no se ha definido clara y distintamente, principalmente porque no se puede, porque no existe exactamente, etc. Chomsky es un pensador profundamente anarquista, y este pensamiento parte de varias experiencias vitales que tuvo con su tío, durante su niñez, entre otras muchas. Por último, no creo que este intelectual solo tenga prestigio por su pensamiento anarco-progresista, ni mucho menos: creo que se debe a otros atributos, que quizá cualquier día podríamos comentar…

    Me sumo, además, al comentario de @pablomp de que, en algunas ocasiones, parece que se va mariposeando o sobrevolando sobre los diferentes temas de forma un tanto deshilachada; pero bien sabemos, claro, que esto —si es que es cierto— se debe a la complejidad y amplitud de la obra que aquí nos presentas, así que solo te lo comentamos de pasada.

    Un abrazo, y mañana sigo con esta serie tan interesante.

  3. Autor
    Guillermo Colina Morales 6 meses

    Buenos días, querido Pablo:

    Gracias por tu comentario. Entramos en materia que puede ofender a personas hipersensibles, los cuales, tristemente, gobiernan la sociedad actual…

    Tu crítica la verdad que está muy bien fundada y me parece muy apta, al menos en este artículo. El desorden que me dices se basa prácticamente en que me es bastante complicado hacer una especie de historia, la cual pueda llevar al lector a entender todo cual línea temporal, donde hay un antes, un ahora y un después. Me es difícil y también lo es porque la autora va tratando diversos temas dentro de los propios temas; imagínate: Tema 1, España… Subtema del Tema 1, España en 1750. Al final es complicado poder coger un poco de todo y resumirlo, para no plasmar tampoco todo lo que viene en el libro, porque no es el objetivo, aún siendo todo bastante interesante. Aún así, tienes razón, es un poco locura a veces…

    Gracias por leer siempre los artículos, un gran abrazo amigo!!

  4. Autor
    Guillermo Colina Morales 5 meses

    Buenas tardes, Carlos;

    Gracias, de nuevo, por tus comentarios en mis artículos, me hace ilusión que haya gente que los lee pausadamente, la verdad.
    Te dejaré algún link de YouTube por aquí, donde María Elvira, la autora, habla, en cierto modo, de la figura de Chomsky y donde podrás obtener más información sobre dicho tema de la que he podido aportar yo.

    Ella expresa en varios videos su descontento con la filosofía de Chomsky, a mi parecer no podría ser de otro modo por su ilogicidad, y con ser un intelectual de izquierdas, sí, de izquierdas; desde luego que el anarquismo es de izquierdas (se podrá hacer una división en la izquierda, porque no es lo mismo estar en la izquierda del PSOE, que estarlo en la del anarquismo, donde se intenta abolir el Estado y donde la libertad del individuo estaría en la cúspide, por encima de cualquier autoridad). Tristemente, esta filosofía que él plantea, muy atrás ha quedado ya de ser práctica además, cae en absurdos que ya fueron resueltos cuando surgió la filosofía de Bentham y de Stuart Mill, esto es, la filosofía utilitarista. Si te gustaría saber más sobre cómo este pensamiento cae en una aporía, o mejor aún, en algo que tiende al absurdo infinito, te recomiendo leer al filósofo William David Ross, al profesor Moore, entre otros. Ellos son unos fieles atacantes del utilitarismo y explican una nueva postura, difícil de entender, pero bastante convincente en lo que a Ética se refiere.

    https://www.youtube.com/watch?v=douqH7pZzXc

    Un cordial saludo.

    • Carlos Martínez García 5 meses

      Me interesa muchísimo conocer esas referencias de las que hablas, @guillermo. Si no te importara compartirlas conmigo, te estaría agradecido. Por ahora, voy a ver el vídeo que me has mandado.

      Gracias por la respuesta.

      Un abrazo.

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