Porqué el concepto de héroe nunca pasa de moda

[ACLARACIÓN: Este artículo no contiene spoilers de ninguna obra de ficción relacionada con esta temática ni desvela detalles argumentales de las mismas. Se puede leer sin miedo, no es una reseña ni nada parecido.]

 

Con el reciente estreno el pasado día 26 de abril de Vengadores Endgame, la figura del superhéroe está ahora más presente en el imaginario colectivo que nunca. Y el Universo Cinematográfico Marvel se certifica ya como la franquicia más exitosa de la historia del cine. Hay quien argumenta que esto no es más que una moda, que ya pasará esta sorprendente euforia. Yo hoy he venido aquí a explicaros porqué esto no pasará.

Tanto Marvel, como su competidora, DC, llevan publicando nuevas obras, en diversidad de medios, de sus populares personajes durante décadas. Marvel cómics inicia su andadura en 1962 con Fantastic Four 1, aunque ya contaba con algún cómic de superhéroes previo durante la década de los 40, ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, DC cómics echó a andar en 1938 con la publicación de Action Cómics 1, el debut de Superman, el primer superhéroe. Por lo tanto, podemos decir que fue DC quien creó este fenómeno… ¿O no?

Con Marvel acercándose a los 80 años de andadura, y DC igual, está claro que no estamos ante una moda pasajera. Estos personajes y sus historias ya forman parte de la cultura popular, y han acompañado a los ilusionados fans de varias generaciones. Algo tienen sus aventuras que seguimos emocionándonos con ellas y pidiendo más. Pero, ¿sabéis a quién más le ha ocurrido esto mismo con sus propias aventuras de ficción?

La respuesta: a todas las generaciones de seres humanos que han vivido a lo largo de nuestra historia. Puede que Superman sea el primer superhéroe, pero el concepto de héroe se remonta hasta las primeras civilizaciones humanas. La mitología ha sido desde siempre una fuente de historias fantásticas en las que personajes dotados con poderes y habilidades extraordinarias vivían aventuras imposibles, encontrándose con todo tipo de perversos villanos que representaban la peor cara de la humanidad y monstruos terroríficos, y salían adelante gracias a unos valores basados en el bien, la justicia, o la defensa del indefenso, entre otros, y aprendiendo, a la par que el espectador/lector/oyente que seguía la historia, unas lecciones morales y filosóficas sobre cómo ser una persona más virtuosa y hacer del mundo un lugar mejor.

Antiguamente estas historias se apoyaban en la magia y los dioses, hoy en día tratan de tener algún tipo de base científica (especial énfasis en tratan) Antiguamente los protagonistas eran guerreros ataviados con armaduras, espadas y escudos, hoy llevan trajes de látex y, en algunas ocasiones, los más variopintos gadgets tecnológicos. Es decir, los elementos de ambientación y contexto se van adaptando a cada época, pero la esencia es la misma.

Pero, ¿cuál es el ingrediente mágico de estas obras? El concepto que nunca caduca, que inspira a todos y a todas, independientemente de su edad, cultura o ideología: Los héroes.

La figura del héroe es la salsa que da sabor a los productos de Marvel y DC, o a los mitos clásicos. La gente los admira, se pone de su parte y no de la del villano. ¿Por qué? En realidad, la respuesta a esto es de lo más sencilla: El héroe es un modelo de virtud.

Como decía, en el fondo los admiramos, al menos a aquellos que nos gustan más. Y aquello que se admira, es debido a que desearía parecerse más a ello. Si lo pensáis un momento, aquellos personajes que más os gustan, analizad sus valores, y qué decisiones toman en los momentos clave, y veréis que coinciden con lo vuestro propio.

Nuestros héroes representan, ante todo, valores e ideales, los cuáles admiramos porque compartimos, y el motivo por el que nos ponemos de su parte y no de la del villano, y por el que nos emocionamos al verles triunfar tras una épica pero sufrida batalla, es porque su triunfo es el triunfo de nuestra forma de ver, idealmente, el mundo.

Para ser personajes con unos poderes totalmente ficticios, representan la realidad mejor que ninguna otra metáfora: el conflicto que todos vivimos, día a día, entre nuestra filosofía y una realidad disconforme que nos pone recurrentemente a prueba y parece querer quebrar nuestra fe en estos ideales.

El héroe nos encandila porque representa nuestros sueños más profundos: nuestra visión del mundo triunfando sobre los obstáculos que el mundo plantea y las injusticias que nos acosan diariamente. Justo lo contrario de lo que ocurre normalmente en la vida real, donde observamos con impotencia y frustración cómo el mundo deriva hacia direcciones siniestras, que nos dan miedo, como seguir los ideales según los que nos gustaría vivir se traduce en derrotas a nivel personal o profesional, y cómo nuestras más internas esperanzas se apagan a cada nueva desgracia que vemos ocurrir.

El héroe representa, y de ahí su magnetismo, el mundo en el que, idealmente, desearíamos vivir. Todos, lo admitamos en voz alta o no, preferiríamos ver en las noticias a Superman salvando a unos niños de un incendio, que a uno de sus padres enloquecido asesinándolos, que es lo que efectivamente vemos. A todos nos encantaría que, si alguien nos atracase con un arma, el Capitán América dejase KO al energúmeno de un escudazo. Todos preferiríamos que alguien inteligente, de buen corazón, y capaz de tomar decisiones difíciles como Batman o Iron Man fuera nuestro líder político, no los demagogos y mentirosos que suelen serlo.

Nos ilusiona ver al héroe triunfar porque su triunfo es nuestro, de nuestros valores.

Y eso es algo que, desde que el hombre es hombre y hasta hoy, no ocurre en la realidad. Y no tiene pinta de ir a cambiar pronto: cada vez más personas deciden que no quieren votar ni seguir la política, cada vez menos gente se interesa por las noticias, cada vez más se retraen en actividades que les apartan, al menos temporalmente, del mundo real, véanse los videojuegos o las drogas.

(Con esto no quiero decir que esté mal dedicar tiempo a ciertas actividades como los videojuegos por afición, por supuesto, yo mismo soy el primero que lo hace, pero no se puede dedicar la vida entera a ello e ignorar la realidad, no se puede vivir a través de una distracción. Porque al final, cuando el fin de tus días se acerque, te darás cuenta de que tu vida no ha sido más que eso, una distracción, no una verdadera plenitud y felicidad. Pero esto ya es debate para otra ocasión)

Por eso los héroes siempre han estado de moda, porque la vida siempre ha sido injusta, y seguirán estándolo en tanto que esta lo siga siendo. Porque todos anhelamos ver que se hace justicia por una vez, aunque sea en un escenario ficticio. Pero el hecho de que esos escenarios se sigan barajando y admirando entre la gente, nos da esperanza. Esperanza en que no todos nuestros valores han muerto.

Así, los héroes de cada época representan las preocupaciones de su ciudadanía: los héroes de los mitos solían ser maestros de la guerra (como Aquiles), u hombres triunfando entre dioses y monstruos (como Ulises) o dioses humanizados (como el semidiós Hércules)

Mientras que los actuales superhéroes representan conflictos humanos y, a veces, sorprendentemente ordinarios: Spiderman nos enseña el valor de la responsabilidad, Batman las consecuencias de la venganza, el Capitán América o Superman el ideal patriótico-libertario americano, Iron Man que la tecnología puede usarse para fines buenos o malos según el hombre que la utilice,  los X-men las terribles consecuencias del miedo a quienes son diferentes y que son precisamente nuestras diferencias lo que nos hace especiales, Hulk que hay un monstruo dentro de todos nosotros y depende de nosotros controlarlo y no dejarle destruir todo a nuestro paso (en otras palabras, que todos tenemos potencial para el bien o el mal, depende de nosotros) mientras Wonder Woman o Thor nos enseñan cómo al apartarse de los conflictos y las influencias político-culturales del hombre, y ver las cosas imparcialmente, se puede ser más justo y bondadoso con todos por igual; o Flash nos muestra que no estancarse y ser más rápido que los problemas en responderlos nos ayuda a resolverlos, y así sucesivamente.

A estas alturas de la película, supongo que ya podemos afirmar sin escandalizar a nadie que la mitología siempre fue eso, ficción. Y los superhéroes y su ficción son la mitología de nuestro tiempo, adaptada a la ambientación y los temas de nuestros días. Pero esta ficción siempre ha tenido un punto de realidad en ella: Nuestro deseo de que los valores que en ella triunfan, también triunfaran en el mundo real. Porque en el fondo, nuestros héroes favoritos, nos gustan porque desearíamos que existieran en el mundo real, o al menos alguien como ellos.

Por desgracia, eso no va a pasar. Nunca. Y, llegados a este punto, sólo me queda concluir expresando la última lección que he aprendido a lo largo de estas magníficas historias a través de las que he disfrutado tanto siguiéndoles:

Todos, y cada uno de ell@s, sin excepción, han triunfado y logrado hacer del mundo un lugar mejor, por un motivo. Y es que todos los héroes han ACTUADO. No se han quedado de brazos cruzados al ver una injusticia, no se han callado sus inquietudes, y han luchado hasta el último aliento por aquello que querían. Nunca ha sido fácil, y por el camino muchos sufrieron durísimas derrotas, brutales daños (no sólo físicos, sino psicológico-morales) y tuvieron que hacer grandes sacrificios (a veces hasta la misma muerte)

Pero nunca se han rendido ni mirado a un lado, siempre han seguido hasta el final. Y esta, es la mayor lección que podemos aprender, todos nosotros y nosotras, del héroe. La vida no es justa y siempre habrá dificultades, pero nuestros problemas no se resuelven ignorándolos, a veces hay que madurar y enfrentarlos de una dichosa vez, pues sólo así lograremos aquello que ansiamos, y podremos poner nuestro granito de arena a contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Todos y cada uno de nosotros tenemos algo que aportar, así que tenemos la obligación moral de cuidar de nosotros mismos (Jordan Peterson, 2017) para no caer en un estilo de vida nihilista que no nos ayude ni a nosotros mismos ni a nadie de aquellos a quienes potencialmente podríamos ayudar.

La vida es injusta para todos nosotros, pero eso no es una excusa, para los héroes también lo era, e incluso en el mundo real existen héroes reales como Gandhi o Lincoln. Allá por 1962, el gran Stan Lee demostró con sus cómics que dentro de cada héroe hay un hombre.

Ahora, yo me pregunto: ¿Podemos demostrar nosotros que dentro de cada hombre y cada mujer hay un héroe? Quizás… Pero si algo ha demostrado la mejor cara de la historia humana, es que no hacen falta superpoderes para hacer cosas extraordinarias.

AUTOR: Pablo Moral Pérez

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

CONTACTO

Si desea comunicarse con la administración, puede hacerlo a través de este formulario. (Los usuarios proporcionan su dirección en los perfiles) Un cordial saludo, EEM

Enviando

©2020 ElEfectoMedici

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?