El artículo que no deberías leer.

Fin y principio del orden establecido, el resurgir de la extravagancia

Y el nacimiento de una revolución

 

Ser revolucionario es ser de izquierdas, ¿no?

 

Ah, veo que ya estás aquí al fin.

Quizás el título ha conseguido llamar tu atención. Los títulos son tan engañosos… un titular, ya ves qué cosa. Se supone que es un resumen fiel de todo, pero tú y yo sabemos que eso no es así nunca. Lo que falta en detalles sobra en manipulación. No obstante, y por dar un paso a contracorriente, aquí he hecho lo contrario.

Sé lo que sientes, has leído lo que dice y una voz escondida en ti sabe que no deberías estar aquí, y no deberías leer este artículo, tu instinto ya te ha avisado de que algo no va a salir bien, de que va a haber bastantes cosas fuertes y de que estás poniendo en peligro algunas ilusiones y estructuras.

Sabes perfectamente que ya solo el título no cuadra mucho con lo que conoces, y eso significa que estás ante algo raro. Cuando algo es raro, pueden pasar dos cosas tras la alerta inicial.

Una es darse media vuelta y huir, pero ambos sabemos que tú ya has pasado ese punto.

Esto es el fragmento de lo que podría ser el diario de un libertario decepcionado. Si bien llegué a creer que Trump y el Brexit podrían llegar a ser algo, ahora me doy cuenta, con cierta vergüenza, de su verdadera naturaleza. Con la intención de advertir al que venga por detrás, o de contar al adversario en qué tenía razón, he decidido adaptarlo y publicarlo.

Tu curiosidad te habrá puesto en cierto peligro más de una vez, pero sabes que al otro lado están las maravillas que muchos no quieren que veas ni conozcas. Ambos sabemos que vas a optar por la segunda y leer igualmente, ambos sabemos que tu instinto tiene razón, y yo sé que a pesar de todo, te va a gustar. Ya te he avisado, lee y no dejes que te pase como a mí.

Deja que te ahorre el shock.

¡Ah! Y te doy la bienvenida, como siempre.

 

***

Comencemos hablando de eso que llamamos «el sistema», la estructura en la que se sostiene una sociedad.

El sistema históricamente ha ido ligado a la tradición, y ya que los conservadores conservan, ¿qué pasaría si el sistema a conservar ya no estuviera ligado a muchas de las tradiciones anteriores?

 

«El sistema»  en occidente pasó de ser conservador, a ser progresista. Como consecuencia de esto, la oposición pasó a gobernar y el gobernante a opositar, pero… ¿son los líderes de esta oposición los conservadores que conocíamos?

Donald Trump liderando la geopolítica global… Boris Johnson ganando las elecciones con resultados no vistos desde Margaret Thathcer… Chalecos amarillos tomando París… y Vox, un partido en el que los militantes «hacían bulto» como audiencia en los discursos dictados sobre una caja en suelo de la calle, duplicándose hasta los 52 escaños…

No nos encontramos ante un movimiento pendular entre gobiernos, sino ante una revolución estructural. Ya no es cuestión de evitar el nacimiento de algo, ese barco partió ya, sino de tener una convivencia sensata y dialogada. Lo primero es entender que los líderes de esto, no son los conservadores que conocíamos, y los análisis habituales son anticuados e ineficientes a la hora de intentar dar explicaciones a su expansión. El tarot resulta más informativo que muchos telediarios últimamente.

 

Durante  Nada es verdad, todo está permitido, se introdujo la contienda que subyace bajo la política actual, y que moldea nuestra realidad actual. La opinión extendida, dictaba que esta contienda había estado dormida, incluso sellada. Tras la derrota del Racionalismo, el Postmodernismo se exhibía exultante, sus aliados ocupaban exuberantemente el poder a lo largo y ancho de Occidente, aristócratas de un reinado criticado sólo por un grupo selecto de anecdóticos extravagantes.

Que extravagantes anecdóticos del calibre de Donald Trump alcanzasen la victoria en las elecciones estadounidenses, era en realidad, el fin de la anécdota. Fue el primer fogonazo indiscutible del conflicto ideológico que había comenzado.  Fue la revelación de que el Racionalismo no estaba muerto, sino esperando pacientemente, aunque no lo comprendiéramos entonces.

Tanto si lo celebramos como si lo lamentamos, ya no podemos ignorar la realidad: ha vuelto, su contraataque está en marcha, y no es el mismo de antes.

Observar a obreros industriales de Inglaterra votando torie, impulsando la victoria que ha puesto al muy extravagante Boris Johnson a la altura electoral de Margaret Thatcher -algo inimaginable hace sólo tres años-  despeja cualquier tipo de duda que pudiera existir: el conflicto está servido.

Él mismo, en su discurso inaugural, tras regresar de Buckingham Palace sorprendido aún, alegaba:

 

«En este momento de resolución nacional, quiero hablar directamente a aquellos que lo han hecho posible. Aquellos que nos han votado por primera vez, aquellos cuyos lápices han debido temblar sobre la papeleta, oyendo las voces de sus padres y sus abuelos susurrando ansiosamente en sus oídos.

Os digo GRACIAS, por la confianza que habéis depositado en nosotros y en mí. Trabajaremos contrarreloj para pagaros de vuelta, y entregaros lo que es prioritario para vosotros, con un parlamento que funciona para vosotros.»

Quien se tapara los ojos, podría pensar que se trataban de las palabras de un líder socialista, pero no, son las de un torie, por increíble que parezca. Más adelante continuó:

«En estos momentos, precisamente cuando salimos de la UE, tenemos que dejar fluir esos sentimientos fraternales hacia el resto de naciones europeas, encontrar una renovada expresión, construyendo una nueva alianza«

«Trabajaremos con la UE como amigos, e iguales soberanos, aplacando juntos el cambio climático, terrorismo, fomentando cooperación académica y científica, redoblando nuestros acuerdos comerciales… urjo a cada uno, tras tres años y medio de un incrementalmente árido debate, a reunificarnos, y dejar que comience la sanación

 

 

Jeremy Corbyn, el sistémico anti-Brexit que sería análogo ideológico de Pedro Sánchez, ha caído fulminantemente derrotado. Tanto él como su programa han dimitido sin remedio posible, y lo extraño de esto es que no hablamos de la anécdota de Polonia ni de Hungría, sino del Reino Unido. Tres años dando vueltas sin materializar el mandato democrático, e interminables trámites han catapultado una confirmación abrumadora bajo el eslogan: get Brexit done.

Primero fueron los países del Este, luego el Brexit, después Trump, más adelante el proyecto miedo, Brazil, Nigel Farange, Vox, y ahora Johnson.

 

¿Qué está pasando?

40 años atrás, la Dama de Hierro y Ronald Reagan, formaron una alianza que configuró el modelo económico de occidente. Fueron los autores de un nuevo orden que cambió la economía y los modelos legales que habían imperado desde el fin de la segunda guerra mundial.

Ambos fueron los arquitectos del ahora poco popular «neoliberalismo«, así como las fuerzas activas que empujaron la globalización.

(Hoy, si Donald Trump supera el juicio político y gana las elecciones, veremos una nueva alianza con Johnson. Alianza entre rubios que bien puede cambiarlo todo una vez más)

 

No obstante, poco después de Thatcher, apareció Bill Clinton, y por Europa se extendió el Postmodernismo de corte progresista como la pólvora.

Es en ese período de los 90 hasta 2016 que se formó la cultura actual de la corrección política. En pocas palabras el marxismo cultural utilizó la base relativista del postmodernismo, y comenzó su expansión.

El marxismo cultural, requiere de por lo menos un documento específico en el que ser analizado en profundidad, pero como resumen, podemos decir que es el marxismo que nació tras la caída del muro de Berlín, una vez el marxismo económico se demostró como el gran fraude que siempre ha sido.

Al ser imposible seguir argumentando lo de los burgueses contra el proletariado, apareció el blanco contra el negro, el trans contra el fobo, el patriarcado y un largo etcétera.

Cóctel de economía antipatriarcal

La lucha contra el racismo, o el feminismo que siempre habían nacido del libertarismo, se vieron fagocitados por este nuevo monstruo que se apropió de ellas, las deformó hasta lo irreconocible, y ahora se dedica a cazar ferozmente a cualquier opositor que ose pronunciar su desacuerdo, con los medios principales como lugar favorito para sus autos de fe.

Thatcher, Dama de Hierro y casi libertaria, pulverizó el argumento del patriarcado. Hizo triunfar en la cultura mucho de lo que los marxistas se jactan, ganó la carrera, digan lo que digan. (Al igual que Abraham Lincoln, libertario de la whig party, y más tarde de los republicanos, acabó con la esclavitud frente a viento y marea pagando con su vida)

The iron lady, (al igual que Ayn Rand) encarnaba la mujer decidida que alcanza lo que se propone por competencia, no por imposición legal. Demostró al mundo entero lo que valía, estuviera este a favor o en contra de ella, y acabó con los monopolios estatales en los que tanto negocio de influencias proliferaban.

A pesar de esto, en el mundo posterior tras su caída, tuvieron lugar los avances de estas «nuevas» ideologías redentoras de la humanidad, así como la Gran Recesión que estalló con la quiebra de Lehman Brothers, que fue el primer punto de inflexión.

 

¿Cómo hemos llegado a esto? 

 

Veamos el argumentario de algunos líderes globales «revolucionarios», analicemos la locura en la que vivimos

 

BOLSONARO

Este es fácilmente el más alocado de entre todos, y por varias razones, el más difícil de explicar. Pero, ya que vamos a ver bastantes locuras más adelante, y para no extendernos demasiado, iremos a la más grande de todas.

Bastantes son los rumores de un círculo de narcotraficantes en la alta política de Sudamérica. Muchos han insinuado que el apoyo principal por el que este personaje triunfó, no provenía de otro lado que el narcotráfico, la mafia y los grandes cárteles.

Todo esto es difícil de probar, pero no tanto es su absoluta indiferencia ante el medio ambiente, y a la entrega corrupta de permisos para devastar amplias áreas del Amazonas.

No hace falta recordar la tragedia que conmocionó al mundo cuando el bosque más importante del planeta ardió. Este iluminado había firmado el 10 de julio una ley que permite la deforestación sistémica (muchos alegan que con el fin de crear cultivos de narcóticos), y que no tardó en irse de las manos cuando los incendios provocados a causa de esto escaparon de todo control.

Pero el daño ya estaba hecho, y la tragedia ahí queda, junto con este individuo, que ahí sigue en su trono. Bastante difícil de explicar cómo el apoyo se mantiene, si es que se mantiene, pero sigamos.

 

BORIS  JOHNSON 

 

Que los obreros británicos se hayan decantado por este sujeto, es algo que escapa la comprensión de nuestra lógica tradicional.

Vale que el get Brexit done (su eslogan principal), tras 3 años de merodeo palaciego sin resultados pueda surtir un poderoso efecto, pero tiene que haber algo más ¿no? O bien los ingleses se han vuelto locos. Vayamos a echar un vistazo.

Vale que las cosas no estaban muy tranquilas, vale que Londres ha superado a Nueva York en número de asesinatos, vale que la epidemia de los apuñalamientos entre pandillas y el terrorismo han hecho las calles del Reino Unido inseguras como no se recordaba, pero por Dios, esto es consecuencia de los recortes sistemáticos que ha sufrido la policía, sumados al auge de ciertas mentalidades.

Lo increíble es que al pijo de Eaton y Oxford, Boris Johnson, en su obsesión conservadora por recortar el gasto, se muestra totalmente indiferente ante la muerte del «sueño inglés»y ha decidido no solo no ayudar a la policía, sino recortar más aún.

Su afición neoliberal por el recorte masivo no cesa ahí, en absoluto. Este hombre no es sino una mala copia de Thatcher.

Ha prometido una rebaja fiscal masiva, como lo hizo Thatcher, y para ello ha decidido aplacar sin piedad la sanidad pública, joya de la corona del partido rival, labor.

Denunciando su supuesta «ineficiencia», se va a emprender una deconstrucción de aquí a 10 años que pretende dejarla en mínimos que rocen lo raquítico.

Pero este caballero del pueblo no terminará ahí.

Una de las mayores críticas hacia La Dama de Hierro, es que con sus modelos fiscales, no solo la gente de a pie tenía complicado aquello de tener una casa en propiedad, sino que además se veía forzada a venderla cuando necesitaban cumplir lo básico.

¿Qué quiere Johnson?

Pues exactamente lo mismo, recortes en social care, exterminar la maquinaria de la ayuda social bajo la promesa de una supuesta futura prosperidad.

Y aún queda lo mejor, que es en materia de inmigración. Este prominente intelecto no ha tenido a bien fijarse en modelos de éxito como el Australiano, que valoran y atraen en talento de un modo justo, no, ha preferido optar por el modelo Saudí, literalmente. No necesito elaborar más.

En todo este contexto, tras años de gobierno torie, veamos la propuesta de Jeremy Corbyn, homólogo de Pedro Sánchez, desde el Labor.

  1. Aumento del gasto en policía, contratación de 20.000 policías nuevos y restauración inmediata de la seguridad.

  2. Blindaje de la NHS, el sistema nacional de salud, inyectar la absurdamente grande cifra de 34.000.000.000 de libras anuales más, y construir 40 nuevos hospitales.

  3. En respuesta a Mr Boris Johnson, subir las ayudas públicas en otros 1.000.000.000 de libras esterlinas.

Nadie podrá decirme que tengo afinidad por el socialismo, pero honestamente, viendo esto solo se entiende su victoria como una revancha masiva al sistema. Un personaje particular que se ha votado en forma de protesta, sea por Brexit o por castigo. Algo muy parecido a lo que pasó con Trump.

Vayamos con él ahora, ya que es el que lo empezó todo, el que no abrió, sino forzó la caja de Pandora, y desde dentro hacia fuera.

 

 

DONALD TRUMP

Todos hemos oído ya de sus experimentos y salidas de tono, pero sus acciones son aún más descalabradas. Peor es el hecho de que para bien o para mal, cumple lo que promete, con todo lo que eso implica. Para Trump, a pesar de que en algunas cosas me parece que ha estado acertado, en otras no ha parado de decepcionar, muy a mi pesar.

Desde mi apatía, he recopilado una buena, e incrementalmente insana lista de propuestas y sucesos. Me resulta hasta difícil empezar, pero vayamos a ello:

I. Empleo de los medios

Como aperitivo tenemos su facilidad para hacer el juego político desde las sombras. Justificándose a sí mismo tras la mala prensa que recibió durante su campaña, sabe que las cosas no pintan muy bien con el juicio político (impeachment) que le espera. Conocedor del peligro de una demócrata fuerte como Hilary en la oposición, este junio salió a la luz una de sus jugadas maestras.

Había formado ni más ni menos que los primeros lazos de una alianza de magnates en la prensa conservadora, con el fin de que hicieran exactamente lo mismo que le habían hecho a él a los nuevos candidatos demócratas. Para su desgracia, una grabación oculta en una reunión de la torre FOX reveló lo siguiente:

«Nos jodieron bien en 2016, no podemos permitir que se repita una situación Hilary de nuevo»

«Quieren romper el bloque en varios pequeños, lo cual nos debilitaría.»

«Estamos puliendo nuestros sistemas, nos han encargado que evitemos que se repita tal oposición».

Si bien es muy difícil encontrar enlaces directos que incriminen a Trump, la filtración dio mucho que pensar y no es difícil atar cabos, le pese a quien le pese.

 

II. Sobornos a Arabia Saudí

Dada su férrea oposición contra Venezuela, el país con las mayores reservas del mundo de petróleo, Trump se propuso alimentar alianzas con regímenes dispuestos a secundarle, independientemente de su afición por los derechos humanos.

Retirarse de los acuerdos climáticos de París fue una jugada magistral.

Ha permitido a Trump sobornar a China, India y otros países recibir millones en financiación estadounidense a cambio de contratos entre colegas de lobbie. Este presidente no ha tenido problema en aceptar que China haga lo que quiera en ese campo, o que Rusia pueda volver a estándares de emisión de los años 90. Un favor comercial básicamente.

No corto con esto, decidió pagar al régimen saudí la friolera de 1.700.000.000 $ con tal de que se perpetúen los contratos petroleros. Y aún así el apoyo popular parece no ceder.

¿Que el régimen apedrea a los homosexuales? Ningún problema según ha demostrado, a fin de cuentas el rechazo personal que siente por ellos parece que viene de largo, por mucho que haya podido dar otra impresión. Ese es de hecho el siguiente punto.

III.  Los homosexuales, los derechos de la mujer, y la libertad de religión

«Defendemos los valores americanos, y con ello defendemos el derecho de toda persona a vivir con dignidad. Por ello mi administración está trabajando con otras naciones para parar la criminalización de la homosexualidad, y nos sostenemos en solidaridad con las personas LGTBQ a través del mundo que viven en países que los condenan a cárcel, u ordenan su ejecución por su orientación sexual.»

«También queremos liderar la lucha por el papel de las mujeres en la sociedad. Las naciones que empoderan a sus mujeres, son mucho más ricas, seguras y políticamente estables.

Es por lo tanto vital, no solo para la prosperidad de una nación, sino también para su seguridad, perseguir el desarrollo económico de las mujeres.»

(La cámara enfoca a caras nerviosas de los representantes Saudíes)

«Justo ayer tuvimos un encuentro para fortalecer el compromiso americano de proteger a los líderes religiosos y la libertad de religión.»

«Este derecho fundamental está en peligro alrededor del mundo. Es difícil creerlo, pero el 80% de la población mundial vive en países donde la libertad religiosa está en peligro significativo, o completamente pisoteado. Los estadounidenses nunca cesaremos en nuestro esfuerzo de promover la libertad para todos, ni cejaremos en nuestro empeño de proteger la vida inocente».

Aquellas palabras de Obama en las Naciones Unidas quedan ya muy lejos en el retrovisor visto el nuevo giro de Estados Unidos.

Sabíamos que, a pesar de sus errores, al menos tanto él como Hilary defendieron más o menos el matrimonio homosexual desde hace mucho, ya en 1998 se declararon abiertos al tema, en palabras de Clinton:

«A ver, no es lo mío, pero pienso que es fantástico si es lo que quieren. Si me gustara otra mujer estaría con ella, pero en mi caso me gustan los hombres.»  (Risas)

Esta es una de sus muchas declaraciones, en ese campo quién no va a estar de acuerdo hoy en día. Por mucho que económicamente nos puedan gustar algunas cosas de Trump, al César lo que es del César.

Los republicanos siempre han sido lo contrario, en todo el mundo. Ya decía Bush aquello que ahora canta VOX de «el matrimonio es entre un hombre y una mujer«, y por mucho que le pese a Trump, tenemos varias entrevistas en las que dejó muy claro que no defendía el matrimonio homosexual en 2002.

Incluso en 2004 Trump alegaba campante que «el matrimonio no es solo una unión, sino enlace sagrado» y que un hombre y un hombre no podían casarse. Convenientemente, en 2015, cambió totalmente su parecer y dijo aquello de «hoy el amor ha triunfado» cuando fue legalizado.

Aunque les pese a los detractores la hemeroteca es la hemeroteca. Financia sistemáticamente a regímenes totalitarios, está en contra de la libertad amorosa, y con sus políticas de inmigración ha demostrado que lo de la religión lo gestiona él, y que se debe creer en lo que al gobierno le parezca oportuno.

 

IV. Lo repulsivo

Si hasta ahora era difícil explicar el apoyo popular, incluso yo mismo me resistí durante un tiempo, pero aquí ya sí todo se tornó indefendible.

No contento con aumentar sustancialmente el gasto militar, sus intervenciones en diversos países han dejado un reguero de muertos en tres años. Se jactó cuando consiguieron matar al líder del Daesh, de que «había muerto como un perro». Aunque fuera una buena noticia, nada dijo de su gestión para conseguir esto.

Nada mencionó del bombardeo que hicieron «por error» a un hospital lleno de gente, violando los derechos humanitarios fundamentales, en los que 42 pacientes y doctores volaron por los aires hasta tal punto de no ser ni identificables. La OTAN ha abierto una investigación a pesar de las condolencias y las disculpas.

Este es un pequeño ejemplo, pero es que fruto de las diversas carnicerías perpetradas ya por Mark T. Esper, Secretario de Defensa, roza ya el otorgarle el título de criminal internacional. Hay cosas que no se pueden pasar por alto, hay cosas injustificables.

¿Qué explica que este hombre siga en la Casa Blanca?

 

V.  ¿La economía?

Pues quizás, a quién vamos a engañar, la economía de los Estados Unidos va como un tiro en muchos sectores. A pesar de que bajó los impuestos a las grandes corporaciones y no a las familias, vemos lo siguiente:

Trump, ha conseguido los números de desempleo más bajos en 50 años para las mujeres, y los más reducidos de la historia para hispánicos, afroamericanos y asiáticos.

El PIB crece, la inversión ha llevado a Wall Street a máximos históricos y la renta de los hogares se ha disparado.

 

Renta disponible de los hogares en EEUU

 

La clase media estadounidense vuelve a vivir una edad de oro.

En 8 años de Bush… la renta aumentó solo 400$ por familia.

En 8 años de Obama… 1040$

En 3 años y medio de Trump… 4.100$!!

Sospecho que esa es la naturaleza humana a fin de cuentas, y que no hay otra verdad tras el apoyo a este personaje de nuestra historia.

Poderoso caballero es Don Dinero, amigos y amigas

Por desgracia esa es la auténtica conclusión de este artículo, que ya advertí, era peligroso.

Por último es importante entender que si es el dinero lo que manda, puede que haya algo más.

Kennedy fue el primero que advirtió que alguien había detrás del trono, alguien que controlaba mucho de lo que vemos y pensamos. Dio un famoso discurso en el que literalmente llegó a decir que:

«Hay un grandísimo peligro, en que, bajo la excusa de la seguridad, será por aquellos ansiosos de aumentar y expandir la censura oficial...»

Pues nos enfrentamos a nivel global, a una monolítica, e implacable conspiración que se sostiene primariamente en medios ocultos, que día a día aumenta su influencia. Se infiltra, en vez de conquistar. Subvierte, en vez de promover las elecciones. Intimida, en vez de dejar la libre decisión.»

Es un sistema que ha conformado amplios recursos materiales y humanos, con el fin de construir una pulcra red, altamente eficiente.

Sus intenciones son ocultas, sus errores son tapados, no publicados. Sus disidentes son silenciados, no alabados. Ningún gasto se cuestiona.

No estoy pidiendo que sus periódicos apoyen mi administración, pero sí les pido su ayuda en la tremenda tarea de informar al público, en los cuales confío, cuando disponen de los datos.»

Brexit, Trump, Bolsonaro, Orban, Salvini, Abascal…. es curioso que todos surjan tan repentinamente.

Hace unos meses, Angela Merkel, durante la reunión del G20, dirigió el siguiente inquietante mensaje:

«La libertad y la  democracia deben ser constantemente salvaguardadas y protegidas de sus enemigos internos y externos.

Debemos ser siempre escépticos de aquellos que buscan la conformidad y el control.

Incluso en las naciones libres estamos observando el alza de alarmantes signos y desafíos contra la libertad«.

Con un plomo intelectual en los pies, me vi forzado a darle la razón. No obstante, genial, estupendo, muy bonitas palabras… ¿pero qué plan tienen para responder ante ello?

Continuó así:

«Una serie de plataformas digitales y redes sociales (de las que Trump se sirvió), están amasando un tremendo poder, sobre lo que podemos ver y lo que estamos autorizados a saber.

Una burocracia sin rostro opera en secreto para debilitar el mandato democrático»

Curiosas palabras que recuerdan a Kennedy, más aún de alguien que ya se va a retirar de la política y que ahora no tiene miedo a decir ciertas cosas. Cosas como que Kennedy ya conocía a gente como Trump, y sus diversas tácticas.

Vivimos en un momento en el que una oleada de ideologías están surgiendo por un motivo u otro, venga de donde venga.

Mi teoría es que en la base está la disconformidad económica, a fin de cuentas la crítica que pretende hacerles frente es lamentable.

De los creadores del «nosotros tenemos un concepto no nacionalista de nación» de Pedro Sánchez, llega….

«Hemos pasado de conservadores globalistas, a conservadores globalistas nacionalistas«

 

Damas y caballeros, este es el nivel. Este es el mensaje que publican los medios actualmente, con él pretenden plantar cara a lo que ha nacido.

¿No se dan cuenta de que han llegado al punto de contradecirse en la misma frase? ¿No se les ocurre que al manipulador de presas hidráulicas en Liverpool que se ha decantado por Johnson, es impermeable a semejantes memeces?

El fenómeno que estos dos encabezan tiene su origen en algo mucho más complejo que la absurda caricatura. El sistema se ha puesto en manos de gente tan privilegiada, que incluso desde las alturas morales desde las que dictan sentencia, son incapaces de dilucidar donde está el norte.

O el sistema echa a patadas a esta casta de petulantes adalides de la virtud moral e intelectual, o pronto habrá un Johnson en cada país destinado a pasarle por encima a todo, y con el apoyo masivo de los votantes. No hay más que mirar a las islas, es una crónica anunciada.

Me pregunto cuántos millones de racistas, homófobos, xenófobos, misóginos habrá sido necesario crear en el corto curso de tres años para llegar a ver este resultado. ¿Qué prodigio y portento de la ingeniería social es capaz de algo así? Por favor.

A más lamentable sea la crítica, más combustible recibe la maquinaria que se ha activado. No podemos ser ingenuos, las causas son muchas, complejas, amplias, y se conectan entre sí.

Es hora de trascender el absurdo de estas ideas. Aunque lógicamente, personajes despreciables en esos parámetros existen en todas partes, las fobias no están detrás de estos sucesos; con ellas a Johnson le habrían votado en su pueblo, y ni siquiera.  Necesitamos hacer una crítica con cabeza; el conflicto ha estallado, pero aún hay tiempo de formar bandos sensatos.

Si algo han demostrado los votantes británicos, es que para bien o para mal, el argumentario actual del labor les da absolutamente igual. Los problemas ciudadanos del día a día, y los problemas que estos políticos venían a solucionar, marcan Polo Norte y Polo Sur.

Thatcher y Reagan, encabezaron un cambio económico. Desde finales de los noventa, hasta 2016, se produjo un cambio político. Y ahora, la ola sobre la que Johnson y Trump están intentando navegar, está creando un nuevo mensaje, con el que formar un nuevo orden.

Y ojo, porque hasta que no se hace un análisis de la estrategia de la guerra comercial, no se pueden entender las verdaderas intenciones de Trump, o de Reino Unido y la futura Commonwhealth. Sin esto, no podemos tener una opinión bien fundamentada, y es fácil caer presa de los mensajes fáciles.

 

Un nuevo mensaje ha llegado a España, y al igual que ha llegado aquí, ha llegado a lo largo del mundo. Pero ese mensaje…

¿nace o se hace?

¡Se hace! Podríamos pensar. Se hace al igual que el mensaje del rey en Nochebuena.

Paremos un momento, está claro que tanto Trump, como los tories, como Vox, están redactando un mensaje que intentan vender, un mensaje para cambiar nuestra realidad, pero… ¿qué hace que ese mensaje pase por un oído y se quede en la mente, en vez de salir por el otro?

Pues lo hace el paro, o que la fábrica en la que has trabajado años cierre, lo hace la incertidumbre sobre nuestro salario este mes y los ecos de la próxima crisis, lo hace que China estuviera a punto de sobrepasar a Estados Unidos, lo hace que Alemania salga del baño con la euroorden del juez Llarena, la deuda masiva,  y tantas otras cosas en las que el ciudadano medio había puesto su fe.

También lo hace que los hospitales públicos te den cita para dentro de 5 meses, o que la clase donde llevas a tus hijos sea una clase abarrotada y mal financiada, o que te vengan a decir que tras años de cobrarte una fortuna en impuestos, la seguridad social está en quiebra durante la bonanza económica, y que probablemente no vayas a cobrar tu pensión.

En medio de este panorama, y muchos otros, aparece Rufián sentado con el futuro gobierno, Corbyn, hablando de xenofobia, Macron de impuestos al diésel, y Hillary, diciendo que votes a la primera mujer presidenta, y no a Trump, que es lo más importante.

Margaret Thatcher debe estar ahí arriba riéndose y pensando lo que muchos piensan:

Buena suerte para los burócratas que planean seguir con la misma cantinela sin querer entender las críticas; buena suerte para los que vienen a explicarle a la población obrera lo que de verdad tiene que importarles, que ellos han descendido del pedestal para plantar cara a la revolución conservadora. Que no escuchen al mensaje, que no ha nacido, que se ha hecho.

 

Por muchas razones, esta revolución conservadora ha estallado, y el conflicto va a ser largo y tendido. Los que se opongan a él, su parte de razón tendrán vistas las cosas que hemos visto, pero o se ponen las pilas y entienden las causas, o simplemente les espera el oblivion.

Los que lo favorezcan, creo que necesitan abrir los ojos ante las muchas cosas que están violando estos líderes.

Este es el análisis de la revolución, del cambio del orden, bienvenid@, ahora que conoces lo que ha empezado, es hora de escoger bando, o incluso formar uno. A fin de cuentas eso es el mundo, las ideologías de siempre contra las de siempre.

 

*

*

*

 

 

 

No…

Espera.

Te ha resultado cómodo leer, ¿verdad? Todo volvía a tener sentido, tan sencillo…el peligro que detona la alerta, y el placer de dejar que se desvanezca

Los conservadores Johnson y Trump, esa especie vieja y conocida…

Has empezado y te has dejado llevar. En los brazos de lo que parecía algo afirmador, algo seguro, has empezado a confiar en mí, y poco a poco has dejado de hacer caso a tu instinto, con el que yo mismo he concordado al principio del todo.

Te he avisado varias veces de que no confiaras en mí y aún así lo has hecho. Quizás ha sido porque la seguridad genera una buena sensación ¿verdad?

Da igual lo mucho que nos adviertan, seguimos prefiriendo la calma momentánea de las reglas, porque renunciar a lo que pensamos, seamos de un bando o de otro, supone dar un paso hacia lo desconocido.

De ese miedo se alimentan muchos, y por culpa de él hasta ahora no podías entender el auge de Trump o Johnson.

O quizás sí lo hacías, y siendo partidario de ellos, te has enfadado conmigo cuando he defendido a Corbyn, aunque fuera levemente.

Sólo un shock es capaz de romper la burbuja, y rogando tu perdón, espero haber contribuido en tal propósito.

 

Quizás te ha enfadado que Bolsonaro haya dejado que arda el pobre Amazonas.

Lo que no te ha enfadado, es que la Ley 741, no la firmó Bolsonaro, y ni siquiera es brasileña. La firmó un tal Evo Morales, con el fin de expandir los cultivos de coca. Los incendios perdieron cualquier control, y se expandieron hacia Brasil… La misma NASA advirtió de que a la vez en Angola estaban teniendo lugar incendios tres veces más grandes.

Pero ni te enfadó Evo Morales, ni te enfadó Angola. Te enfadó Brasil y Bolsonaro, porque a muchos les interesa que así sea.

Te ha enfadado que al pijo rico de Johnson le diera igual la seguridad ciudadana, que vaya a destruir la sanidad pública, o que vaya a recortar las ayudas sociales de las personas que van a tener que quedarse sin vivienda.

Lo que no te ha enfadado es que Johnson, siendo alcalde de Londres, viajase al trabajo todos los días en bici, con o sin lluvia, y recibiendo las burlas de gente que le grababa desde el coche.

Quizás te ha encantado el programa de Jeremy Corbyn, o quizás lo has despreciado.

Será complicado saber, entonces, que en realidad, es el programa de Johnson, el que le ha procurado una aplastante mayoría y el apoyo incondicional ciudadano.

El manifesto de mr Johnson

Por supuesto lo del modelo de inmigración Saudí no era cierto, sino que la intención es implantar el de Australia, prohibido actualmente por la UE.

Y Trump…cómo divierte odiar a Trump. Te hace sentir tan en sintonía con todos; te hace seguir a los medios, a los expertos, a los actores de Hollywood, y a la gente de tu alrededor, ¿verdad?

¿Sabes? Hace no mucho todos le querían.

Fue cuando decidió ser un candidato autofinanciado, libre de opinar, que todos se pusieron en su contra.

Curiosas las palabras de Kennedy, cuando el 96% de la prensa mundial se ha expresado negativamente ante él, antes y después de ganar, y  haga lo que haga.

Echemos un vistazo a todo lo que te ha enfadado de él.

El juego político de las sombras, ¿donde gigantes de la información conspiran para modelar la opinión masiva pro-republicana eh?

Quizás te ha enfadado la artimaña de Trump. Quizás te enfade también que en realidad sean los planes de ingeniería social expresados por la responsable de algoritmos e innovación de Google. Palabras grabadas en una cámara escondida en las que explica su plan para evitar que vuelva a ganar e intentar evadir a toda costa su reelección.

Literalmente dice que «les han encargado» que eviten su victoria…¿esto enfada o asusta?

Espérate, vas a ver cuán hábil es el instinto.

Espérate porque lo de dejar a Rusia y a China emitir sin control mientras el resto pone en jaque su industria, así como lo de pagar millones a tocateja a los países que menos se preocupan por lo que contaminan… se llama Acuerdos Climáticos de París.

¿1.700.000.000 de dólares del contribuyente para Arabia Saudí?….no. Más bien para el régimen dictador comunista, que apedrea a mujeres en las calles y quiere fabricar una bomba atómica, Irán.

Pero por supuesto el pastizal no lo firmó Trump, sino un tal Barack Obama. Trump de hecho destruyó tal plan según llegó a la Casa Blanca.

Hablando de homosexuales oprimidos, mujeres y libertad religiosa.

¿Te han gustado las palabras de Obama?

Vamos a necesitar nuevas definiciones de machista y homófobo, porque no son de Obama, sino de Trump durante la última cubre de las Naciones Unidas, todas ellas. (30 minutos sin un solo folio, por cierto)

No, te he vuelto a mentir, todas no.

Las que rechazan la unión homosexual  no son de él, sino de los paladines de la libertad y la bondad: Obama y Hilary, en sus correspondientes fechas.

La que cambió de opinión en 2015 fue la dama Clinton, Mr Trump está grabado desde los años 90 posicionado a favor y sin complejo alguno.

¿Guerra en Siria?

La empezó Clinton, como empezó la de Libia y tantas otras cuando fue nombrada encargada de relaciones exteriores por Barack.

Lo de que mataron al líder del Daesh como a un perro es cierto, lo del hospital…fue Obama, años antes.

Lo del belicismo de Trump es parcialmente cierto, pero por lo general aún le queda mucho por matar hasta alcanzar a los anteriores. No solo no ha iniciado ningún conflicto, sino que ha terminado con el Estado Islámico.

No obstante, los juicios morales son principalmente de Dios, ni sabemos por qué ocurrieron ni creo que vayamos a saber nunca los números reales. El problema está en la imagen que nos queda del premio nobel de la paz que iba a cerrar Guantánamo.

¿Recuerdas al que iba a liarse a bombazos con el koreano? Pues ha sido el primer presidente estadounidense que ha puesto un pie en Korea del Norte.

Para terminar, lo de la economía es simple y llanamente cierto.

Bueno, técnicamente no todo, ya que la rebaja masiva de impuestos a las familias más desfavorecidas y el apoyo fiscal a los pequeños negocios también es obra suya.

Con respecto a Kennedy, las palabras ahí están, sé tú quien juzgue, yo no estoy para eso.

Un último detalle, lo de Merkel, la denuncia al poder que no quiere que veamos y leamos ciertas cosas, por supuesto, tampoco es de Merkel.

Es un sorprendedor discurso y lo tienes aquí traducido, por ahora. (Youtube está cerca de cerrar este canal)

 

 

Como ves, la revolución no es la que pensabas, ni los conservadores de ahora son los que conocíamos. Todo el esquema previo, está en pedazos tras esta lectura.

Necesitamos tener claro que entre Abascal y Salvini hay un mundo de separación, y entre Salvini y Trump o Johnson ya no digamos. La consecuencia de esto, es que el reloj sigue haciendo tic toc.

Tenemos que elegir un bando, o incluso formar uno, y en esta revolución defender a uno puede implicar defender algo totalmente opuesto a lo del otro, aunque te los vendan como iguales.

Pero, por Dios, como dice Antonio Escohotado: consultemos fuentes primarias, no noticias de noticias, o titulares de titulares. Escuchemos lo que ha dicho, no lo que dicen que ha dicho. (Mira lo que pasa de lo contrario)

Quizás sientas enfado, quizás no. Mi intención era algo atrevida, surgió de una duda:

¿Cómo reaccionaría si leo algo con lo que creo que estoy de acuerdo, y luego resulta que es del bando rival? ¿Qué me provocaría creer que odio algo que en el fondo defiendo? ¿Qué ha pasado para que un nombre tenga tanto poder en mi juicio?

Y sobre todo, ¿qué dice eso de mi verdadera libertad?

Esto no ha sido más que una reproducción calculada de algo que tuve la suerte de vivir, y con ella solo espero haber creado una experiencia interesante.

Sobre lo que te cuenten, por mi parte está todo dicho, me falta quizás, volver a disculparme y a enviar un caluroso abrazo.

El resto ahora, está en tus manos. 

Adrián Valbuena Izquierdo

 

***

 

 

Lectura recomendada: El Principio de Autoridad o Autoría 

Por Carlos Martínez, @carlos

 

5 Comentarios
  1. Pablo Moral Pérez 7 meses

    Bueno bueno, compañero Adrián, menudo pícaro estás hecho 😉
    Debo confesar que ya te veía venir porque según lo leía había varias cosas aquí y allá que no me cuadraban, pero no entraré en detalle por si hay alguno leyendo los comentarios antes del propio artículo…

    De todos modos, muy buena jugada, me parece una forma extremadamente acertada de romper con los prejuicios que pueda haber y llegar hasta la gente más cabezona que hay por ahí que simplemente no escucha datos ni hechos si estos van ligados a ciertos nombres. Esto sin duda constituye todo un logro y un modelo a seguir interesante para futuras publicaciones en temas divisivos o polémicos, yo lo dejo ahí.

    Del contenido en sí mismo… No voy a entrar en detalle porque mi comentario sería más largo que el propio artículo. Baste decir que veo un análisis bastante extensivo y sistemático, que te lleva de la mano sin perderte pese a pretender abarcar un tema casi inabarcable. Eso no creo que ningún lector te lo pueda negar, esté o no de acuerdo con lo expuesto. Felicidades de nuevo.

    En lo que sí voy a incidir, es en esa idea de elegir bando en esta «contienda». La neutralidad, si bien respetable, no te va a librar de las consecuencias de lo que ocurra así que… A la hora de posicionarse, sea en un bando de los existentes o una incipiente alternativa, me sumo sin duda a lo que tú propones: hacerlo con cabeza. No he venido aquí a decirle a cada uno de parte de quién tiene que estar, igual que tú tampoco lo haces. Ese, considero, no es el estilo que caracteriza a Balder, si lo es en cambio la divulgación de información e ideas que empoderen a la gente aumentando sus armas a la hora de ordenar sus propios pensamientos y decidir su postura libremente, en función les dicte su conciencia. Esta es la base de la filosofía libertaria, que tanto nos gusta a ambos, y me alegro de verla tan bien plasmada aquí.

    Por ello, dada la enorme polémica y enfado que esta publicación generará en muchos, yo quiero defenderte por tener el valor de expresar un punto de vista, ciñéndote a hechos y argumentando debidamente, sin demagogias, aunque este sea «ofensivo» según algunos. Al fin y al cabo, no le has puesto un cuchillo en la garganta a nadie para votar en un determinado sentido, más bien les haces un favor poniendo en su conocimiento datos que seguramente querrían tener en cuenta antes de formarse opiniones. Ya, de ahí, que hable su conciencia. Por lo cual, este artículo, que denominas como «peligroso», no debería ser tal cosa, y debería entenderse si resulta serlo al final como una prueba de el creciente problema de ego e intolerancia que acosa a nuestras manipulables mentes, creando esas tan tóxicas posturas de «superioridad» moral/intelectual.

    En conclusión, dirigiéndome a los lectores «ofendidos», calmaos un poco y reflexionad bien sobre lo que acabáis de leer, dado que si tan enfadados estáis igual deberíais preocuparos de estaros comportando de manera tan intolerante como ese supuesto enemigo ideológico al que tanto odiáis. Como se propone en la lectura, tras conocer todos los ángulos de la cuestión, consultando fuentes primarias siempre, examinad vuestras conciencias, libres de prejuicios y del dichoso principio de autoridad, y formaros la opinión que estiméis correcta libremente. De eso va este artículo, y este espacio que es el Efecto Medici.

    Y por supuesto, una vez posicionados, mantengamos el respeto y la convivencia, y hablemos las cosas como adultos en vez de vertir toxicidad a través de las redes sociales, o incluso llegar al extremo físico, si no, ganarán los fascistas y los populistas y extremistas, y perderán la libertad y la concordia. Ningún artículo, u opinión, debería ser peligroso o prohibido, siempre que se exprese con respeto y su debida argumentación. Si esto deja de ser de tal manera, sencillamente no habrá bandos ganadores, perderemos todos, trayendo de vuelta la peor cara de nuestro pasado.

    Un abrazo Adrián, gracias por más contenido excelente 😉

    • Autor
      Adrián Valbuena Izquierdo 7 meses

      Estimado Pablo,

      Muchas gracias por tus palabras una vez más, me alegro de que te haya gustado el artículo.

      Efectivamente, en la filosofía libertaria se cree en el orden espontáneo que surge en un ecosistema de libertad. Aquello que decidamos como acertado o cierto siempre será mejor cuanta mayor sea la información previa a la hora de tomar la decisión. Y hago hincapié en el verbo decidir, ya que como expuse en Nada es Verdad, considero que este es un campo en el que mayoritariamente decidimos.

      Realmente tenemos tres bloques de opciones:

      Podemos decir que todo es falso, en cuyo caso no hay nada que decidir o establecer, ni lucha que merezca la pena.
      Podemos decir que en nuestra sociedad, la verdad la tienen unos iluminados, y acatar el resultado que dicten mientras acallamos a los disidentes.
      Podemos dejar un campo de elección de la verdad y decisión libre, en el que para asegurar el mejor resultado, cada parte se esfuerce por exponer sus argumentos con la mayor calidad posible. En pocas palabras, intentar persuadir, sí, pero persuadir a individuos libres que eligen por sí mismos.

      Aunque la unidad hace la fuerza en la mayoría de casos, la diversidad de corrientes garantiza la mayor aproximación a la verdad, y equilibra las balanzas de poder de un modo justo. Mientras este sea un país libre, podremos defender nuestras ideas y proponer nuestros bandos, sean de autoría nuestra o de personas de todo el mundo; no obstante, esta es la raíz de la peligrosidad de este artículo.

      Por un lado puede poner en jaque estructuras mentales o ideológicas de un modo un tanto violento, y por otro, puede poner en manifiesto el probable estado de deriva autoritaria que nuestro entorno puede estar tomando. En cualquier caso, lo segundo aún no parece haber afectado a esta publicación, así que podremos centrarnos en su contenido.

      Recibe un abrazo igualmente, y mis agradecimientos por continuar las reflexiones.

  2. Carlos Martínez García 7 meses

    Amigo y compañero @adrian:

    En primera instancia, no me gustaría empezar este breve comentario de otra forma que no sea felicitándote; se trata, ciertamente, de un artículo bien redactado, con una documentación interesante y, además, con una prosa que, si me permites, trasluce bastante interés; quiero decir que noto en tus líneas una escritura sumamente ágil, en especial por el interés y la proactividad con que sueles escribir. Siempre lo pensé… Asimismo, he de confesar que eres un «pillín»: me parece que el presente artículo tiene bastante que ver —en lo tocante a su estructura lógica, pero no tanto a su contenido— con uno de los míos, que es precisamente el que citas en la coda de esta entrada. Entiendo que lo haces porque compartimos la estructura y el planteamiento de las ideas. Me gustaría, también, agradecerte la cita; muy amable.

    Ahora bien: ningún artículo es perfecto, principalmente porque, como efecto del intelecto humano, cualquier escrito debe ser, como su benefactor, imperfecto; ¿no crees que, si existiera un artículo perfecto, desmerecería todas las demás publicaciones? ¿No leeríamos siempre ese artículo, entonces? Tras esta introducción tan poco hábil, quiero decir algo sencillo: los límites epistemológicos del ser humano son tales que no podemos pretender, en ningún caso, ser perfectos. Una de las imperfecciones que —según se dice, aunque yo no lo tengo demasiado claro— se deriva de todo ello es la DUDA; y he aquí que a mí me salta al paso una duda: en el arranque del artículo, así como en «Nada es verdad, todo está permitido», haces una suerte de llamamiento a dos doctrinas filosóficas, a saber: el Postmodernismo y el Racionalismo. En este artículo, concretamente, aparece esta última en dos ocasiones, como informa el buscador; reproduzco una de ellas en lo que sigue:

    «Que extravagantes anecdóticos del calibre de Donald Trump alcanzasen la victoria en las elecciones estadounidenses, era en realidad, el fin de la anécdota. Fue el primer fogonazo indiscutible del conflicto ideológico que había comenzado. Fue la revelación de que el Racionalismo no estaba muerto, sino esperando pacientemente, aunque no lo comprendiéramos entonces.»

    Como es palmario, el concepto «Racionalismo» aparece vinculado a la figura de Donald Trump, lo cual me suscita varias preguntas —a su vez, objeciones, porque para objetar solo es necesario PREGUNTAR—: ¿Qué se entiende exactamente por Racionalismo? Si, en efecto, es la doctrina que, en ciertos momentos históricos, se ha identificado con el estoicismo, ¿cómo, entonces, aparece vinculada a figuras como esta? ¿Por qué se vincula a los partidos liberales o «de derechas», como en ocasiones haces, si precisamente van a contracorriente del Racionalismo? Si todo esto no es así, ¿nos encontramos ante otro tipo de Racionalismo, y no precisamente ante la antigua concepción de esta doctrina? ¿Se ha producido un giro semántico en las etiquetas, aunque se trate de la misma? Por lo que a mí respecta, no creo que el Racionalismo del que hablas tenga que ver con el Racionalismo tradicional; si no fuera así, entonces creo que no soy racionalista, y me he equivocado durante años.

    ¡Seguiré, sin duda, al tanto de tus interesantes publicaciones! Muchas felicidades, nuevamente, por este artículo.

    Un saludo, colega, y hasta la próxima.

    • Autor
      Adrián Valbuena Izquierdo 7 meses

      Estimado Carlos,

      Muchas gracias por tus reflexiones y comentarios, me alegro de que el contenido te haya resultado de interés y de que te haya gustado la redacción, viniendo de alguien que dedica su vida al estudio de las palabras, es algo que me llena de emoción.

      Procedo a responder las dudas que tan bien planteas:

      Respecto al postmodernismo y su némesis, el racionalismo, en el que fue en el primer análisis sobre la guerra cultural en la que vivimos que realicé, Nada es verdad, todo está permitido, como indiqué, me resultó absolutamente esencial definir los contrincantes que en ella se oponen.

      Si bien cada bloque compone filosofías muy diferentes -algunas de las cuales están incluso al borde mismo de contradecirse unas a otras dentro del mismo bando-, postulé el elemento clave que tienen en común: la aceptación o no de la verdad, así como su visión de la verdad definida como algo objetivo vs subjetivo.

      Tras esto, el análisis me dió como resultado cuatro bloques, que acabé agrupando en dos.

      Dentro de dichos bloques, y la concentración de diversas filosofías distintas entre ellas, tuve que seleccionar una que actuase a modo de «buque insignia» dentro de cada «flota». Si bien el racionalismo se distingue, por ejemplo, del empirismo, ambos comparten alianza en una suerte de análisis similar al que se hace de la Guerra Fría.

      Como sabes, durante años el mundo se dividió en el bando pro-libertad, que al ser liderado por EEUU se bautizó occidental, americano, o estadounidense, y el bando pro-totalitario, que aún agrupando a China, Camboya y muchos otros países, se denominó comunista, socialista, o soviético, al ser la URSS su principal adalid.

      La misma situación se da aquí, y de forma semejante a como se hizo con la Guerra Fría, en el análisis concluí que la contienda principalmente se divide en la facción pro-verdad, liderada por el Racionalismo, y en la facción anti-verdad, liderada por el Postmodernismo. Si bien la España de Franco distaba muchísimo de ser Inglaterra o EEUU, su alianza hizo que formaran parte de los «americanos»; aquí, a pesar de las diferencias entre empirismo y racionalismo, nos encontramos con el mismo enfoque de alianza.

      No hago por ende, una aglutinación en las que todas se funden en una y homogénea, sino como explico, alianzas con líderes. En nuestro caso, el racionalismo comparte lazos con otras muchas filosofías que allí expuse. De esta manera, racionalismo se puede entender como la corriente generada por Descartes, que acepta la verdad, y prima el uso de la razón para alcanzarla, pero también como el bloque general heterogéneo en el que dicha corriente lidera, bautizada en su honor.

      Ya redacté expresamente que ni ser conservador va ligado irremediablemente a ser del bloque racionalista, ni ser de izquierdas implica ser postmodernista de manera imperativa. Se trata de una gravitación general, en la que muchos casos la regla no se cumple. Entonces, ¿por qué es Donald Trump uno de los líderes del bando racionalista?

      Primero debemos marcar muy sensiblemente la enorme diferencia entre ser liberal (con el significado original del término) y ser conservador, una vez hecho esto, vemos que tanto liberales/libertarios así como conservadores tienden a unirse al bando racionalista. En él, la presencia de la verdad y/o Dios, deriva en una existencia de valores, códigos morales, el bien, el mal, y la bondad de muchas costumbres. Esto sobre todo resulta atractivo para los conservadores.

      Por otro lado, como el postmodernismo reniega de la verdad objetiva, ve intolerable la elección de dichos principios, valores, y protege los sentimientos de algunos por encima de la libertad de expresión de todos.
      La libertad de expresión es vista por los liberales como el principal medio para alcanzar la verdad; si se niega la existencia de la verdad desde el principio, dicho derecho resulta inútil. Esa es la razón por la que los liberales casi siempre optan por el bando racionalista, a pesar de que esto roza con una serie de complicaciones, pero bueno.

      En cualquier caso, como reitero, hay multitud de ejemplos de excepciones y casos en los que vemos que esto es una tendencia, y no una regla absoluta. Hay postmodernistas liberales y racionalistas marxistas, o totalitarios (por ejemplo el caso de los nazis).

      Donald Trump, no solo se postula defensor de las jerarquías occidentales, sino también de sus costumbres, sistemas de valor, jurídicos, económicos y un largo etcétera. Todos ellos parten de la aceptación de la verdad, en la que algunas cosas generan el bien y otras el mal, rehúsa completamente del relativismo.

      Como él dice:
      «Los medios de comunicación son -realmente uno de los mejores términos que se me ha ocurrido para describirlos-, falsos.»

      Estemos de acuerdo o no, en algo tan simple como esto, ya vemos demostrada su aceptación de la verdad cuando habla en términos de verdadero o falso, en contraste absoluto con otros presidentes como Justin Trudeau de Canadá (progresista), que promovió leyes de discurso mandatorio intentando erradicar las ofensas a los sentimientos de ciertos colectivos en detrimento de la libre expresión.
      (Que hiciera eso cae en una autocontradicción paradójica dentro de su razonamiento, pero eso es material para otro artículo)

      Al igual que Vox, Trump hace gala de ser un defensor del «sentido común», que como vimos, es un eufemismo de la verdad objetiva.

      Como ves, la respuesta es larga y compleja. Probablemente necesitase de más ejemplos y profundización, pero eso lo dejaremos para una posible segunda entrega.

      Espero haber podido resolver la duda, a pesar de haberlo hecho por encima, y sin poder bucear en la filosofía racionalista ni estoica como se merecen.

      ¡Un saludo!

      • Carlos Martínez García 6 meses

        Agradezco mucho tu esfuerzo en la explicación, @adrian. Lo cierto es que, si bien el fuego de mi duda ha sido apaciguado por la sal de tus palabras, las ascuas siguen ahí; y podrían incendiar un poco de yesca que, casualmente, ha traído el viento.

        En el propio arranque, hablando de la «némesis» —palabra un tanto imprecisa para lo designado, inserta en estructura sintagmática ambigua— del Racionalismo, no me queda demasiado claro que el Postmodernismo sea su envés; ¿no nace a veces Razón del escepticismo y del nihilismo? En tal caso, como su vástago, ¿no supondríamos que debe compartir algo con la madre? Quiero decir: el mundo no es exactamente un juego de anteposiciones, esto es, un juego de odio. Eso es, más bien, lo que la gente pretende que sea; pero no me queda claro si «parecer» es igual que «ser». ¿Apariencia y esencia? Tampoco el Racionalismo se distingue totalmente del Empirismo, si bien son cosas diferentes, en cierto modo. Por ende, comparar entidades abstractas con entidades concretas (guerras), no sé si resulta demasiado apropiado; o no; todavía no lo he sometido a duda…

        Escribes: «Al igual que Vox, Trump hace gala de ser un defensor del «sentido común», que como vimos, es un eufemismo de la verdad objetiva.» Y a mí no me queda demasiado claro qué se entiende exactamente por «sentido común»; si es la luz natural, la verdad matemática… Y lo peor: ¿Qué entienden ellos por este sintagma? Ahí entra el debate real, según creo.

        ¡Esperaremos esa segunda entrega de que hablas!

        Hasta pronto.

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