Despedida a uno de los grandes referentes de Occidente

 

 

Gracias

 

Ha fallecido uno -si no el más importante- de los filósofos conservadores de Europa.

Recientemente publicaba sobre la revolución conservadora, ahora, tras fallecer esta ilustre figura, dicho movimiento ha perdido uno de sus referentes, una de sus posibles direcciones.

Cuando uno piensa sobre ideas enfrentadas, obviamente podrá estar más o menos de acuerdo con unas, y más en contra de otras.

Las ideas que defendió Sir Roger Scruton son aquellas en las que, si se es partícipe, pueden guiarte como una luz en tiempos de oscuridad. En momentos en los que nuestro alrededor parece no tener motivo ni sentido, los pilares por los que este caballero luchó son, en tal caso, el puerto y templo que nos protege de la tormenta, en el que encontrar el camino si nos hemos perdido, o incluso visualizarlo por primera vez.

Si fuere el caso opuesto, en el que uno difiere de su discurso y reflexiones consevadoras, igualmente querría tener a este hombre como adversario, ya que es la imagen pura de la templanza, la sensatez, el respeto y el honor; el arquetipo del digno adversario.

Sir Roger Scruton, ha dado un ejemplo de lo que siempre ha sido el honor de Europa. No sólo por su título de «Sir», ni por su educadísima forma de expresarse, sino también por su modelo de vida. Cuando alguien piensa en un inglés, realmente quiere pensar en alguien como él, a pesar de que nuestra experiencia nos diga que por ningún motivo la realidad deba ser esa.

La razón es que este gran pensador llegó tan lejos, que al igual que otras figuras legendarias, encarnó un ideal.

En un mundo en el que el insulto, las voces en los debates, y la visión del contrincante ideológico tiende a ser la de alguien inferior, nadie se atrevió de hacer tal cosas en los eventos que contaron con su presencia. Según participaba en conferencias o entrevistas, ya fuera por sus formas, su exquisito discurso, o su respeto hacia los demás, se hacía evidente que no se estaba ante alguien cualquiera, y eso provocaba el respeto inmediato por parte de todos.

Sir Roger era alguien tan respetable como respetado, un defensor constante de su país, y de los valores que llevan al ser humano a algo por lo que merezca la pena existir. Si bien no he estado de acuerdo con muchas de sus ideas, mi admiración por ellas y por él no es pequeña.

Las maravillas que nos ha dejado son difícilmente condensables, y sé que probablemente me olvido algunas de las mejores, no obstante, me atreveré a dejar varias como muestra de cariño en esta despedida.

 

Roger Scruton conviertiéndose en Sir Roger Scruton

 

Algunas de sus mejores y más famosas reflexiones:

 

Un escritor que dice que no hay verdad, o que todas las verdades son meramente relativas, te está pidiendo que no le creas. Así que no lo hagas.

 

La belleza es un valor tan importante como la bondad y la verdad.

 

La arquitectura, como el vestirse, es un ejercicio de buenas maneras, y las buenas maneras envuelven un hábito de insinceridad hábil. Como el hábito de decir ‘buenos días’ a aquellos a los que en realidad arruinarías el día, o el de pasar la mantequilla a los que preferirías dejar sin comer.

 

La belleza se está desvaneciendo de nuestro mundo porque actuamos como si no fuera importante.

 

La belleza importa, no es algo subjetivo, sino una necesidad universal de los seres humanos. Si ignoramos esta necesidad, nos encontramos en un desierto espiritual.

 

…Este saber cómo hacer algo, es una cuestión de tener el propósito adecuado para la situación. El que sabe lo que hacer, es aquel en el que puedes confiar para que realice el mejor intento hacia el éxito, cuando el éxito sea posible.

 

Los intelectuales están naturalmente atraídos hacia la idea de una sociedad planificada, por la creencia de que ellos estarán al cargo.

 

Los estilos cambiarán, los detalles podrán ir y venir, pero las principales demandas del juicio estético son permanentes.

 

El conservadurismo parte de la idea de que las cosas buenas son fácilmente destruibles, pero no tan fácilmente construibles.

De repente me di cuenta de que estaba en el otro bando. Lo que vi fue una díscola multitud de auto-indulgentes hooligans de clase media. Cuando pregunté a mis amigos qué era lo que querían, lo que pretendían conseguir, todo lo que recibí fue una rídicula farfulla marxista.

Me repugnó, y pensé que tenía que haber una nueva forma de defender a la civilización occidental de tales cosas. En ese momento me volví conservador. Supe que quería preservar las cosas en vez de colapsarlas.

 

Es testimonio del éxito de la propaganda  comunista, el que haya sido capaz de persuadir a tanta gente de que el fascismo y el comunismo son polos opuestos, y de que hay una sola escala política que va de extrema derecha a extrema izquierda.

Es difícil para las personas de izquierdas llevarse bien con alguien de derechas* dado que le ven como malvado. Sin embargo yo no tengo problema en llevarme bien con alguien de izquierdas porque simplemente creo que está equivocado.

(* Hablando en términos del conservadurismo liberal inglés)

 

Mi posición de conservador siempre ha comprometido gravemente mi carrera. Si criticas la idea de la igualdad humana, lo cual es básicamente lo que hago, estás marchando en contra de una prevalente cuasi ortodoxia.

 

La oikofobia, repudia la lealtad nacional, y define sus metas e ideales en contraposición de la nación, promoviendo instituciones transnacionales por encima de los gobiernos, aceptando y ejecutando leyes que se imponen desde muy arriba por la UE o las Naciones Unidas, definiendo su visión política en términos de valores cosmopolitas que han sido purificados de toda referencia a los particulares vínculos con una comunidad histórica real.

Nuestra herencia política no es propiedad de la humanidad en general sino de nuestro país en particular. En diferencia con el progresismo, y su filosofía de derechos humanos abstractos, el conservadurismo está basado no en una doctrina universal, sino en una tradición particular.

 

La civilización occidental se encuentra bajo ataque por ser occidental. El mundo occidental ha sido tomado como un término estándar del que abusar por mucha gente en el mundo actual, en particular por aquellos que no tienen ni la más ligera idea de lo que significa, histórica, metafísica, o poéticamente.

Nuestra civilización occidental no es una pequeña y estrecha obsesión de aquellos que resultan vivir en un espacio geográfico del mundo. Es una herencia, en constante expansión e inclusión de nuevas cosas. Es algo que nos ha dado el conocimiento del corazón humano, que nos ha permitido producir maravillosas economías y sus maravillosas formas de vivir que son nuestras, sino también increíbles obras de arte, religiones, sistemas de ley y gobierno, y todas las otras cosas que nos permiten saber que vivimos en este mundo, tanto como se puede, con éxito.

 

La teoría de Hayek sobre la racionalidad evolutiva, nos muestra que las tradiciones y las costumbres (aquellas alrededor de las relaciones sexuales, por ejemplo) puede que sean soluciones racionales a problemas muy complejos, incluso cuando, y especialmente cuando no hay bases racionales sustanciales que ofrecer al individuo para que las cumpla.

Estas costumbres han sido seleccionadas por la mano invisible de la reproducción social, y las sociedades que las rechacen, pronto entrarán en una fase de ‘maladaptación’, que es el preludio de la extinción.

 

Quítales la religión, quítales la filosofía, quítales las mayores aspiraciones de arte, y habrás depravado a la gente ordinaria de las formas en las que pueden representar su particularidad. La naturaleza humana, algo por lo que merecía la pena vivir, se convierte en algo que malvivir.

El reduccionismo biológico nutre ese tedioso proceso de malvivir, lo cual es la razón por la que tan gustosamente caen en ello. Hace el cinismo respetable y la degeneración chic. Abole nuestra especie, y con ella nuestra bondad.

 

No es la veracidad del Marxismo la que explica la predisposición de los intelectuales de creer en él, sino el poder que le confiere a los intelectuales, en sus intentos por controlar el mundo.

Y, dado que es fútil intentar razonar con alguien algo sobre lo que no ha razonado, podemos concluir que el Marxismo le debe su remarcable capacidad de sobrevivir al criticismo, al hecho de que su sistema de pensamiento no se orienta al potencial de su veracidad, sino al de conseguir poder.

 

Cayendo al fondo en mi propio país, he ascendido a la cima en los demás, y mirando atrás hacia la secuencia de eventos sólo puedo alegrarme de haber vivido lo suficiente como para ver esto suceder. Acercándome a la muerte soy capaz de ver lo que la vida significa, y lo que significa es gratitud.

 

 

Lo que aquí adjunto es una de sus últimas publicaciones, que bien resume décadas de trabajo.

 

The Last Speech: “A Thing Called Civilization”

 

Finalmente, añado el documental que está considerado como su obra maestra:

Por qué la belleza importa

 

 

El audio en el primer vídeo se para a partir del minuto 53, por lo que a partir de ese momento dejo aquí otro con subtítulos generados automáticamente:

(Es necesario seleccionar español en los ajustes)

Este documental, que algún día me gustaría analizar en profundidad, para mí, es una de las mayores alarmas que nos podrían haber dado. Absolutamente magnífico a la hora de enseñarnos cómo, aunque el cambio y el progreso son buenos, también traen el riesgo de cometer grandes errores, algo que aquí viene a denunciar.

Totalmente recomendable; personalmente me hizo cambiar muchas prioridades, y apreciar el valor de muchas cosas a las que jamás miré bien hasta que lo vi por primera vez. Sin duda alguna, una pieza esencial del legado de este magnífico ser humano.

 

Sir Roger creía profundamente en el increíble poder de juntar a personas para hablar y disfrutar de la compañía, ya fuera con un buen vino, o en un ambiente más serio y formal. El cáncer ha acabado con su vida a los 75 años, pero su legado ha trascendido a la historia y será parte del futuro.

Aquí una de sus reflexiones sobre la vida y la muerte, puro en mano:

(Entrevistador y SRS)

E- ¿Y la vida después de la muerte?

SRS- Es un misterio como el tiempo en sí mismo. Somos lo que somos aquí y ahora mismo, pero el aquí y el ahora también son eternos, cuando son propiamente experimentados.

E- Pero tras 60 o 70 años estás muerto. Finito. Enterrado.

SRS- Hmmm

E- El mundo sigue, el tiempo sigue (SRS- Hmmm).

SRS- Puede que sea así, pero míralo de otra manera:

Esos 60 o 70 años que te han sido dados, sub especie aeternitatis, no desaparecen de la realidad. Nadie en el futuro los va a revisitar, pero tú sí lo harás porque son tuyos. No volverás a ellos viajando en el tiempo, pero ese tiempo es tuyo eternamente. Eso es un pensamiento consolador.

…cuando mueres dejas de poder ganar y perder…pero en esos 70 años, lo tienes todo, yo estaré allí siempre, son tus 70 años.

Sir Roger se equivocaba. No sólo estará siempre en esos 75 años del universo, sino más adelante también, pues del mismo modo en el que los vikingos ganaban la inmortalidad a través de la historia y el respeto obtenidos, el legado de este hombre continuará mucho después de su muerte.

No habré sido un ciego defensor y seguidor de todo lo que nos deja, pero sí ardo en deseos de decir gracias, muchas gracias, y hasta siempre. 

 

 

 

3 Comentarios
  1. Carlos Martínez García 5 meses

    Un gran artículo de memorias al que se acaba de sumar el de Kobe Bryant, de nuestro compañero @guillermo. Seré breve, @adrian: me gustaría saber, simplemente, qué razones hay para que le hayas dedicado un artículo a este señor, y no a otra persona. Como es normal, escribir sobre alguien tiene un porqué, al igual que mover nuestro cuerpo hacia el frigorífico para comer se debe al apetito. Querría conocer, por tanto, tu porqué.

    Gracias de antemano, y un saludo.

    • Autor
      Adrián Valbuena Izquierdo 5 meses

      Hola Carlos,

      Pues verás, podría dar una respuesta muy larga; en pocas palabras…porque era alguien a quien apreciaba, con el que me alegraba de compartir planeta y haber llegado a escuchar y leer.

      Por un lado me introdujo a los temas relativos a la verdad y su importancia, así como a la necesidad del ser humano de rodearse de cosas bellas hechas con miras a un significado mayor, a algo por encima de nosotros. Fueron los inicios de la construcción de ciertos pilares en mis creencias, y eso, aunque no estuviera de acuerdo con todo, lo valoraré y agradeceré siempre.

      Por otro, dado mi interés por la política, siempre me ha gustado que cada uno defienda lo que quiera, pero más aún si lo hacen con elaboración, escucha, y respeto. Sir Roger era un exponente máximo de esos valores, además de un ideólogo brillante para las corrientes conservadoras. Ahora que ha fallecido, tengo serias dudas sobre quién va a ocupar su lugar, si es que alguien es capaz de hacerlo con tanta grandeza.
      (Del mismo modo, creo que la izquierda sufre también esa falta de defensores tan pulcros, lo cual puede afear bastante el debate en los altos niveles. Por suerte, hace no mucho vimos lo contrario en el debate Peterson-Žižek)

      Al menos para mí era un grande, y como mínimo, quería decirle adiós, y sobre todo, gracias.

      Un saludo

  2. Guillermo Colina Morales 5 meses

    Querido Adrián. Antes de nada felicitarte por tu artículo y por dar voz a aquellos filósofos que han dado un paso adelante, dejando los prejuicios atrás y se han atrevido a pensar por ellos mismos, esto es, individualmente y no de forma grupal (haciendo lo que él mismo dice de que cambió de aires cuando preguntó a sus colegas cuáles eran sus propósitos).

    Yo, personalmente, conocía la existencia de Sir. Roger Scruton pero no he leído ninguna obra suya; tristemente debo de ser consciente de mi temporalidad como humano. Empero, tras leer tu artículo, no cabe duda de que me compraré alguna obra suya y me pondré a indagar más sobre él.

    Me ha gustado mucho 3 frases de todas las que has puesto, y como digo, si uno de tus objetivos con el artículo es que alguien más que lo leyese se informase sobre él, enhorabuena, aquí tienes a uno que lo hará.

    La única cosa que no estoy de acuerdo es con tu inicio, dado que no específicas a qué momento de Europa te estás refiriendo, porque decir que es el mejor filósofo conservador de la historia, es decir mucho. Aún así, felicidades por el artículo y, personalmente, gracias por dar luz a la filosofía que tanta falta hace en este mundo. Y no me refiero a aquellos que tienen un grado de filosofía -al fin y al cabo para eso sólo necesitas algo de dinero y cuatro años de estudios- me refiero, a un filósofo de verdad, ni más ni menos, alguien que esté siempre en búsqueda de la verdad.

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